1 de Diciembre de 2022
Neurociencia

El castigo corporal deja huella

Aunque sabemos que este tipo de reprimenda ejerce un impacto negativo en la salud física y mental, se desconoce relativamente cómo afecta a los sistemas neuronales.

El castigo físico genera un impacto negativo en el desarrollo neurológico de los adolescentes. [BORIS JOVANOVIC/ISTOCK]

El castigo físico sigue siendo una práctica de crianza relativamente común, a pesar de que los hallazgos sobre su impacto negativo en la salud son abrumadores. Sin embargo, hasta el momento se desconoce cuáles son los efectos que este tipo de violencia corporal ejerce a nivel cerebral en niños y adolescentes.

A esta incógnita han querido dar respuesta en un nuevo estudio longitudinal, publicado en la revista Biological Psychiatry: Cognitive Neuroscience and Neuroimaging. Los investigadores reclutaron a 149 niños y niñas de entre 11 y 14 años para examinar los efectos que ejerce el castigo corporal en las conexiones neuronales asociadas al procesamiento de errores y la respuesta a las recompensas. Los jóvenes llevaron a cabo una tarea parecida a un videojuego y a un juego de adivinanzas monetarias, al tiempo que les sometían a pruebas de electroencefalografía, una técnica no invasiva que recoge la actividad eléctrica del cerebro.

Dos años más tarde, tanto los niños como sus padres completaron varios cuestionarios en lo que se evaluaba el nivel de ansiedad y depresión, así como el estilo de crianza. Para medir el castigo físico experimentado a lo largo de la vida se utilizó el Inventario de Estrés y Adversidad (STRAIN), que evalúa la exposición a eventos vitales que provocan estrés agudo y crónico.

Tal y como hipotetizaron los autores del estudio, los participantes que habían sufrido castigos corporales a lo largo de su vida presentaban más ansiedad y síntomas depresivos. Además, la experiencia de castigo también se asoció con una mayor respuesta neuronal a los errores y una respuesta atenuada a las recompensas.

En definitiva, los resultados de la investigación apuntan a que el castigo físico podría alterar vías específicas del desarrollo neurológico de los adolescentes que aumentan el riesgo de desarrollar episodios de ansiedad y depresión. Asimismo, estas alteraciones neuronales inducirían una hipersensibilidad a la detección de sus propios errores, así como una menor reactividad a todo tipo de recompensas y eventos positivos del entorno.

Estos datos proporcionan nuevas pistas sobre los fundamentos neurológicos de la depresión y la ansiedad, y podrían ayudar a desarrollar intervenciones más eficaces para los jóvenes que han sufrido castigos corporales y tienen un mayor riesgo de desarrollar este tipo de problemas de salud mental.

Unai Aso Poza

 

Referencias: «Corporal punishment by parents and associated child behaviors and experiences: A meta-analytic and theoretical review». E. T.  Gershoff en Psychological Bulletin, vol. 128, nº 4, págs. 539–579, 2002.

«Corporal Punishment is Uniquely Associated with a Greater Neural Response to Errors and Blunted Neural Response to Rewards in Adolescence». B. Kreshnik et al. en Biological Psychiatry: Cognitive Neuroscience and Neuroimaging, publicado en línea el 21 de septiembre de 2022.

«Spanking and child outcomes: Old controversies and new meta-analyses». E. T. Gershoff y A. Grogan-KaylorJournal en Family Psychology, vol. 30, nº 4, págs. 453–469, 2016.

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