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14 de Octubre de 2020
Neurociencia

El cerebro canino no prefiere las caras

Los perros, a diferencia de los humanos, carecen de la especialización cortical destinada a la percepción facial.

Los investigadores del Departamento de etología de la Universidad Eötvös Loránd entrenan a los perros para que permanezcan quietos durante el examen por resonancia magnética funcional. [Enik Kubinyi/ Universidad Eötvös Loránd]

Para los humanos, las caras son fundamentales en la comunicación visual. De hecho, en nuestro cerebro existe una red neural especializada en el procesamiento de los rostros. Aunque los perros también prestan atención a las caras y las observan para establecer contacto visual y leer las emociones, para ellos las señales corporales son más importantes. Al parecer, su cerebro no está tan especializado para procesar las caras como el de los humanos. Un equipo internacional publica estos resultado en The Journal of Neuroscience.

Con el objetivo de explorar las semejanzas y diferencias entre la respuesta del cerebro de los perros y la de los humanos ante estímulos visuales, y más concretamente, los rostros, investigadores del Departamento de etología de la Universidad Eötvös Loránd y del Instituto de Neurobiología de la Universidad Nacional Autónoma de México en Querétaro compararon la actividad cerebral de 20 perros y 30 humanos mediante tomografía por resonancia magnética funcional (RMf). Unos y otros vieron vídeos de caras y nucas de perros y humanos.

Diferencias dentro del escáner

Si bien los científicos identificaron, tanto en perros como en humanos, regiones cerebrales que respondían a imágenes de ejemplares de su misma especie, no encontraron en los canes áreas destinadas al procesamiento de las caras. En los perros, la preferencia a sus congéneres predominaba sobre la preferencia a las caras, mientras que en los humanos sucedía a la inversa, afirma en un comunicado de prensa Nóra Bunford, una de las autoras del estudio. Según indica: «Ello demuestra que existen diferencias importantes en la especialización cortical para percepción de caras entre los mamíferos. Asimismo, estos resultados dan una nueva perspectiva a otros estudios de RMf con perros que afirman haber hallado "áreas de las caras". Pensamos que en tales estudios la mayor actividad cerebral de los perros indicaba en realidad una preferencia hacia imágenes de perros más que unas áreas cerebrales especializadas en rostros».

Los investigadores también compararon, mediante un análisis de similitud representacional, los patrones de actividad cerebral entre las dos especies investigadas. «Las semejanzas de perros y humanos fueron mayores cuando efectuamos un emparejamiento funcional (comparación de la respuesta del cerebro canino ante caras de perros y del cerebro humano ante rostros de personas) que cuando realizamos un emparejamiento físico [comparar la actividad cerebral ante caras de perros en ambos casos]. Esto nos demuestra que, tanto en perros como en humanos, los patrones de actividad se hallan relacionados con el procesamiento categórico, de alto nivel, de la información social y no con el procesamiento visual, de bajo nivel», concluye Raúl Hernández Pérez, otro de los autores del trabajo. Los resultados de la investigación se resumen en este vídeo

Fuente: Universidad Eötvös Loránd

Referncia: «Comparative brain imaging reveals analogous and divergent patterns of species- and face-sensitivity in humans and dogs.» Nóra Bunford et al., publicado en línea en The Journal of Neuroscience el 5 de octubre de 2020.

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