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24 de Diciembre de 2020
Neurociencia

El cerebro de las personas que se sienten solas es diferente

Imágenes obtenidas por resonancia magnética muestran alteraciones en la estructura y conectividad cerebral relacionadas con la soledad.

El hallazgo podría a ayudar a desarrollar mejores estrategias para tratar los efectos del aislamiento social sobre la salud. En la imagen, principales regiones de la red neuronal por defecto (amarillo) y sus conexiones neuronales. [Wikimedia Commons]

Los humanos somos seres altamente sociales, por lo que dependemos de la interacción con otros individuos de nuestra especie. La soledad afecta nuestra salud mental y física, así como nuestra cognición y esperanza de vida, además de aumentar el riesgo de padecer demencias, como la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, las bases neurales de la ausencia de compañía permanecen aún por esclarecer.

A fin de dilucidar dicha cuestión, Danilo Bzok y su equipo, de la Universidad McGill en Canadá, en colaboración con otros investigadores de Estados Unidos, Países Bajos, Reino Unido, Singapur y Alemania, analizaron imágenes cerebrales de aproximadamente 40.000 personas, de edades comprendidas entre los 40 y los 69 años reclutadas dentro de la iniciativa UK Biobank.

Los resultados, publicados en tiempo reciente por la revista Nature Communications, muestran que el 13,1 por ciento de los participantes declaró sentirse solo a menudo. Los investigadores evaluaron la posibilidad de que este sentimiento guardara relación con cambios en el volumen de la sustancia gris y ciertos circuitos neuronales.
Al parecer, las principales alteraciones se observaron en la denominada red neuronal por defecto, un conjunto de regiones cerebrales activas cuando el cerebro, aun despierto, se centra en pensamientos internos, como recuerdos, divagaciones y ensoñaciones. En concreto, la sustancia gris de estas áreas presentaba mayor volumen en las personas solitarias. Asimismo, las conexiones entre las neuronas que conforman y conectan los distintos núcleos de la red también resultaron ser más fuertes.

En cambio, en cuanto a la sustancia blanca, es decir los axones neuronales recubiertos de mielina, la soledad correlacionó con cambios en el fórnix, un conjunto de fibras nerviosas que comunica el hipocampo con la red neuronal por defecto. En los participantes carentes de compañía, los científicos observaron que la estructura de esta región estaba mejor preservada.

Los autores señalan que durante el análisis consideraron variables como el sexo, índice de masa corporal, tamaño del cráneo, posibles movimientos durante la adquisición de las imágenes por resonancia magnética, así como trastornos depresivos y de ansiedad para descartar posibles efectos que pudieran interferir en los hallazgos.

A modo de conclusión, Bzok y sus colaboradores postulan que en ausencia de las interacciones sociales deseadas, los individuos solitarios usarían su imaginación, memorias pasadas y fantasías con respecto a otras personas, procesos todos ellos mediados por la red neuronal por defecto. Ello potenciaría dicha red que, a su vez incrementaría, este tipo de pensamientos. La comprensión de la relación entre la soledad y el cerebro resulta esencial para reducir los efectos de este estado emocional, que constituyen un grave problema de salud, sobre todo entre los mayores.

Marta Pulido Salgado

Referencia: «The default network of the human brain is associated with perceived social isolation», de R. N. Spreng et al., en Nature Communications; 11:6393, publicado el 15 de diciembre de 2020.

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