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4 de Marzo de 2020
Neurociencia

El cerebro de los neonatos está preparado para reconocer rostros y lugares

La corteza visual de los recién nacidos posee una conectividad funcional innata entre las regiones que más tarde se especializarán en el reconocimiento de caras y espacios.

Las imágenes por resonancia magnética funcional revelan que el cerebro de los recién nacidos presenta conexiones relacionadas con el reconocimiento de caras y lugares similares a las del cerebro adulto. [Cory Inman]

A las pocas horas de nacer, la mirada de un bebé se dirige a los rostros. En fecha reciente, los escáneres cerebrales de recién nacidos han revelado la neurobiología que subyace a este comportamiento: al parecer, a los seis días de edad, el cerebro de un bebé dispone de las conexiones necesarias para llevar a cabo las tareas especializadas de reconocer caras y lugares. Los resultados se publican en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Para el estudio, un grupo de psicólogos de la Universidad Emory exploró, mediante resonancia magnética funcional (RMf), la corteza visual de 30 bebés con edades comprendidas entre 6 y 57 días de vida. Todos ellos participaron en los experimentos mientras dormían. «Obtener datos de RMf de un recién nacido es una nueva frontera en la neuroimagen», explica en un comunicado de prensa Frederik Kamps, uno de los autores. «El escáner es como una cámara gigante y necesitas que la cabeza del participante esté quieta para obtener imágenes de alta calidad. Un niño que está dormido es un niño que está dispuesto a quedarse quieto». Además, los investigadores escanearon el cerebro de 24 adultos en estado de reposo. 

Los resultados mostraron que las dos regiones de la corteza visual relacionadas con el procesamiento facial se activaron de manera sincronizada en los bebés. Lo mismo ocurrió con las dos redes cerebrales asociadas con la percepción de lugares. Los patrones de actividad en los recién nacidos fueron similares a los de los participantes adultos, aunque no tan intensos. «Ese hallazgo sugiere estas redes se van ajustando a medida que los bebés maduran hasta la edad adulta», sugiere Kamps. Y añade: «El cerebro de un neonato se parece al de un adulto más de lo que muchos se suponían hasta ahora».

Característica innata

Desde hace décadas se sabe que la corteza visual adulta dispone de dos regiones que trabajan conjuntamente para procesar caras y otras dos que colaboran entre sí para procesar lugares. En 2017, los investigadores descubrieron que esta diferenciación neuronal existe en bebés de cuatro meses. Ahora han comprobado que ocurre a edades más tempranas, con tan solo unos días de vida. «Necesitábamos aproximarnos a la fecha de nacimiento de los sujetos para comprender mejor si nacemos con esa diferenciación en nuestro cerebro o si es la experiencia la que la moldea», explica Dilks.

Comprender cómo se organiza el cerebro de un neonato puede ayudar a responder preguntas relacionadas con alteraciones neuropsicológicas. «Por ejemplo, si la red de la cara en la corteza visual de un recién nacido no estaba bien conectada, eso podría ser un biomarcador para los trastornos asociados con una aversión al contacto visual. De esta manera, el diagnóstico precoz nos permitiría intervenir de manera temprana y aprovechar la plasticidad del cerebro infantil», recalca Dilks.

Carol Clark

Referencia: «Connectivity at the origins of domain specifity in the cortical face and place networks». Frederik S. Kampset et al., publicado en línea en PNAS el 2 de marzo de 2020.

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