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22 de Marzo de 2017
Sueño

El cerebro de los niños con apnea presenta menos materia gris

Demuestran, mediante neuroimágenes, que la apnea infantil no tratada puede alterar regiones cerebrales relacionadas con la cognición y el estado de ánimo, entre otras funciones.

En amarillo se muestran las regiones cerebrales en las que aparece una reducción de la materia gris en los niños con apnea del sueño obstructiva en comparación con sujetos de la misma edad sin trastornos del sueño. [Mona Philby, Paul Macey, Richard Ma, Rajesh Kumar, David Gozal y Leila Kheirandish-Gozal]

Pérdida de materia gris. Esta es la posible consecuencia de la apnea del sueño obstructiva en niños, según han confirmado en fecha reciente investigadores de la Universidad de Chicago.

Los científicos analizaron, mediante resonancia magnética, el cerebro de niños de entre 7 y 11 años con apnea moderada o grave; compararon las neuroimágenes con las de sujetos de la misma edad pero sin trastornos del sueño. Según comprobaron, varias regiones del cerebro de los primeros presentaban reducciones notables de materia gris. Las células cerebrales que conforman esta estructura están relacionadas con la memoria, las emociones, el habla, la percepción, la capacidad de decisión, el autocontrol y el movimiento.

«Las imágenes de los cambios en la materia gris resultan sorprendentes», indica Leila Kheirandish-Gozal, de la Universidad de Chicago y una de las autoras del estudio. «Todavía no tenemos una guía precisa para correlacionar la pérdida de materia gris con déficits cognitivos específicos, pero existe una clara demostración de daño o pérdida neuronal generalizada en comparación con la población general».

Diversas áreas cerebrales afectadas

Para el estudio, los investigadores reclutaron a 16 niños con apnea obstructiva del sueño. En el laboratorio, evaluaron sus patrones de descanso durante la noche. También pidieron a los probandos que llevaran a cabo una serie de pruebas neurocognitivas. Científicos de la Universidad de California en Los Ángeles se encargaron de escanear el cerebro de los jóvenes probandos mediante resonancia magnética no invasiva. A continuación, compararon los resultados con los de niños sanos de la misma edad, sexo, etnia y peso. También cotejaron los resultados de los sujetos con apnea del sueño con 191 imágenes de resonancias magnéticas de niños, las cuales procedían de una base de datos de los Institutos Nacionales de Salud.

Los científicos constataron que existía una reducción en el volumen de la materia gris en múltiples regiones del cerebro de los niños con apnea: en las cortezas frontales (áreas relacionadas con el comportamiento complejo, la planificación y la personalidad), las parietales (responsables de la integración y el procesamiento sensorial), el lóbulo temporal (interviene en la audición y la audición selectiva), las cortezas prefrontales (asociadas con el movimiento, la resolución de problemas, la memoria, el lenguaje, el juicio y el control de los impulsos) y el tronco encefálico (relacionado con el control de las funciones cardiovasculares y respiratorias).

¿Pérdida para siempre?

Aunque esta merma de la sustancia gris resulta, según el estudio, bastante extensa, las consecuencias directas son difíciles de medir. «Los escáneres de resonancia magnética nos ofrecen una visión panorámica de la diferencia relacionada con la apnea en el volumen de varias partes del cerebro, pero no nos aclaran, a nivel celular, qué pasó con las neuronas afectadas o cuándo», explica David Gozal, coautor del estudio. Y añade: «Las exploraciones no tienen la resolución suficiente para determinar si las células cerebrales se han reducido o se han perdido por completo». Con todo, trabajos previos del equipo han demostrado que existe una relación entre la gravedad de la enfermedad y la extensión de las carencias cognitivas cuando estas son detectables.

Los investigadores prevén seguir colaborando en futuros estudios con técnicas de neuroimagen de última generación para responder a muchas de estas preguntas. Por ahora, sus resultados advierten de la necesidad de una detección temprana y el tratamiento de los niños que presentan síntomas del trastorno. Según se estima, un cinco por ciento de los niños sufren apnea del sueño obstructiva.

Mäs información en Scientific Reports

Fuentes: Universidad de Chicago / EurekAlert!

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