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30 de Abril de 2019
Obesidad

¿El circuito neuronal responsable de los atracones?

Identifican, en ratones, un grupo de neuronas que favorecería el consumo compulsivo de alimentos calóricos y sabrosos, aún cuando el organismo no requiere más energía.

Hallan un circuito neuronal que podría explicar por qué no podemos evitar consumir de forma compulsiva alimentos calóricos y sabrosos. En la imagen, el péptido nociceptina (verde) y neuronas (rosa) en el núcleo de la amígdala de un cerebro de ratón. [Andrew Hardaway/UNC]

¿Por qué resulta difícil contenerse ante alimentos calóricos y sabrosos? Al parecer, la acción de una pequeña molécula en un área cerebral concreta constituiría el origen de dicha conducta compulsiva. Así concluye un estudio, publicado en tiempo reciente por la revista Neuron, liderado por científicos de las Universidades de Carolina del Norte y del Sur, Santa Clara, Washington y Colorado, así como del Instituto Karolinska.

La proteína nociceptina actúa como neurotransmisor en distintas zonas del cerebro, donde regula procesos como la sensibilidad al dolor, el estado anímico o la adicción. Thomas L. Kash y su equipo modificaron genéticamente neuronas de ratones a fin de identificar los circuitos neuronales asociados con esta molécula. Sin embargo, observaron que el consumo de una apetitosa dieta rica en grasas activaba solamente uno de ellos: el núcleo central de la amígdala.

La amígdala cerebral participa en el procesamiento y almacenamiento de las emociones. Por consiguiente, los investigadores postularon que su actividad impulsaría a los animales a comer por placer. La inhibición de las neuronas con expresión de nociceptina confirmó esta hipótesis; los roedores cesaron la ingesta compulsiva, y, además, perdieron peso. Por el contrario, el consumo de comida normal no varió.

Para Kash y sus colaboradores, el hallazgo sugiere que los mamíferos podrían clasificar la comida como buena o mala debido a estas células neuronales. Asimismo, postulan que el bloqueo del péptido nociceptina reduciría los episodios de atracones, y, en consecuencia, el desarrollo de la obesidad. Ello permitiría el diseño de fármacos específicos contra esta enfermedad, considerada la epidemia del siglo XXI.

No obstante, los investigadores se muestran prudentes. El cerebro podría compensar la modificación de un determinado circuito neuronal, mediante la activación de otras redes, por lo que será necesario realizar nuevos experimentos a fin de confirmar los resultados, antes de realizar cualquier intervención en humanos.

Marta Pulido Salgado

Referencia: «Central amygdala prepronociceptin-expressing neurons mediate palatable food consumption and reward», de J. A. Hardaway et al., en Neuron; 102, pp 1-16, publicado el 24 de abril de 2019.

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