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30 de Octubre de 2018
Adicciones

El consumo de alcohol modificaría la formación de recuerdos

Identifican, en moscas de la fruta, el modo en que el alcohol modificaría de forma permanente la memoria asociada al placer. Ello favorecería el impulso de injerir nuevamente la sustancia, a pesar de sus efectos secundarios, y dificultaría el tratamiento del alcoholismo.

En moscas de la fruta, el consumo reiterado de alcohol induciría cambios de expresión génica que modificarían de forma permanente la memoria asociada a la recompensa y la evasión. Ello provocaría la aparición de antojos que dificultarían el tratamiento de los pacientes alcohólicos. En la imagen, cerebro de mosca de la fruta. Se observa el centro de memoria (rosa), la proteína Notch (verde) y núcleos celulares (azul). [Karla Kaun/Universidad de Brown]

Náuseas, mareos, dolores musculares, depresión; síntomas desagradables que aparecen tras la ingesta de alcohol. Así pues, ¿por qué el cerebro persiste en su consumo? La respuesta a esta cuestión podría ayudar en la comprensión de las recaídas que dificultan el tratamiento del alcoholismo.

Ahora, Karla Kaun y su equipo de la Universidad de Brown y la Universidad del Sur de Illinois, han hallado el mecanismo molecular mediante el cual esta sustancia modifica la formación de recuerdos de recompensa y evasión; y por consiguiente, favorece la aparición de anhelos que conducen a la adicción.

El estudio, publicado por la revista Neuron, reporta el modo en que la exposición al alcohol afecta el sistema nervioso central de las moscas de la fruta. A pesar de su simplicidad, el circuito neuronal de recompensa de estos insectos se asemeja al de los mamíferos; por lo que constituye un excelente modelo para identificar los cambios celulares que acontecen en respuesta a la sustancia.

Según los resultados, la alteración de la vía de señalización de la proteína Notch explicaría la preferencia de las moscas por el alcohol. Notch actuaría como una suerte de ficha de domino, pues su activación desencadenaría la de otras moléculas, que a su vez afectarían a terceras. En concreto, el receptor D2 de dopamina, el neurotransmisor implicado en la respuesta de placer.

La pérdida o inhibición de función de este receptor es característica del consumo de drogas de abuso. En las moscas, la ingesta repetida de alcohol modificó de forma sutil la secuencia de esta proteína, hecho que originó distintas formas del mismo receptor. Los científicos desconocen qué papel desempeñan estas variantes, pero postulan que alterarían la plasticidad neuronal del circuito de memoria y la formación de recuerdos asociados al placer.

En conclusión, Kaun y sus colaboradores destacan que la desregulación de la vía de Notch, y la alteración genética que conllevaría, perdurarían en el tiempo, incluso después del período de desintoxicación. Ello explicaría la necesidad de consumir alcohol que experimentan las personas alcohólicas a lo largo de toda su vida. La identificación de este mecanismo podría contribuir al diseño de nuevos fármacos a fin de reducir el riesgo constante de sufrir recaídas.

Marta Pulido Salgado

Referencia: «Alcohol Activates Scabrous-Notch to Influence Associated Memories», de E. Petruccelli et al. en Neuron, publicación avanzada en internet el 25 de octubre de 2018.

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