30 de Marzo de 2022
Alcohol

El consumo moderado de alcohol también reduce el tamaño del cerebro

Incluso beber alcohol de forma moderada se asocia con una reducción del volumen cerebral.

No solo el consumo excesivo de alcohol altera la estructura del cerebro, también sucede si se bebe con moderación. [iStock/ Agrobacter] 

El consumo moderado de alcohol, habitual entre muchas personas, favorece la reducción y el envejecimiento prematuro del cerebro. Esta atrofia cerebral ya se hace evidente en individuos que consumen una media de una o dos unidades de alcohol diarias y aumentan a medida que la ingesta de alcohol se incrementa. A esta conclusión han llegado investigadores de la Universidad de Pensilvania, según publican en Nature Communications

Los científicos analizaron los datos biomédicos de más de 36.000 adultos. Para ello, accedieron a la base de datos UK Biobank, que contiene información relacionada con la salud de varios cientos de miles de ciudadanos británicos. Además de datos básicos como la edad, la estatura, el sexo y el nivel socioeconómico, este registro contiene escáneres cerebrales obtenidos mediante resonancia magnética, los cuales permiten sacar conclusiones sobre el volumen del cerebro de los participantes. Asimismo, todos los sujetos respondieron cuestionarios sobre su ingesta de alcohol durante el año anterior.

Envejecimiento acelerado

La evaluación de esta información reveló que cuanto más alcohol consume una persona, más se reduce su volumen cerebral. El encogimiento equivale a un envejecimiento prematuro, puesto que la masa cerebral también se reduce con los años de vida. Incluso cantidades de alcohol que se consideran «inofensivas» se asocian con efectos mesurables en la estructura cerebral. Por ejemplo, las personas de 50 años de edad que beben una botella de cerveza o una copa de vino a diario muestran una pérdida de cerebro equivalente a dos años de vida en relación con el volumen medio que cabría esperar para esa edad. La contracción afecta a todo el encéfalo, pero especialmente a los lóbulos frontal y parietal y a la corteza insular. Estas regiones cerebrales participan en el control de los movimientos, así como en el procesamiento de las percepciones sensoriales. El lóbulo frontal también se considera la sede de la personalidad y del comportamiento social. En pocas palabras, el consumo de alcohol constituye una neurotoxina.

Con todo, los investigadores subrayan que el efecto observado es una correlación estadística a partir del análisis retrospectivo de los datos. Las afirmaciones causales no pueden derivarse de ello sin más. Para obtenerlas serían necesarios estudios longitudinales a partir del análisis reiterado y a largo plazo de los participantes.

La conexión entre el consumo de alcohol y el encogimiento del cerebro no parece ser lineal, escriben los científicos. Mientras que una caña o un vaso pequeño de cerveza al día equivale a un envejecimiento de medio año, cuatro vasos a diario añaden diez años al cerebro. «Se agrava cuanto más se bebe», afirma Remi Daviet, de la Universidad de Wisconsin-Madison y uno de los autores del estudio. El efecto del alcohol podría acentuarse sobre todo a medida que aumenta la cantidad ingerida. Pero esto también significa que las personas que más beben son las que más se benefician de limitar su consumo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), unos dos mil quinientos millones de personas en todo el mundo consumen alcohol. Ingieren una media de 33 gramos al día, lo que corresponde a unas tres bebidas estándar, cantidad que, a tenor del reciente estudio, se asocia con cambios cerebrales significativos. La OMS indica que tres millones de personas mueren cada año como consecuencia del consumo de alcohol.

Frank Schubert

Referencia: «Associations between alcohol consumption and gray and white matter volumes in the UK Biobank». R. Daviet et al. en Nature Communications, vol. 13, n.o 1175, 2022.

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