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1 de Octubre de 2020
Medicina

El contacto piel con piel reduce la respuesta cerebral al dolor de los bebés

Además, el cerebro parece procesar el estímulo mediante redes neuronales distintas.

Los resultados señalan el beneficio del contacto pie con piel para los neonatos. [iStock/IvanJekic]

Un estudio preliminar, publicado por la revista European Journal of Pain, concluye que, en contacto con la piel de un progenitor, los recién nacidos muestran menor actividad cerebral en respuesta a un estímulo doloroso. Asimismo, la ausencia de ropa entre el cuidador y el pequeño también modifica el mecanismo neuronal mediante el cual se procesa el dolor.

A fin de realizar su investigación, el equipo liderado por Lorenzo Fabrizi y Rebecca Pillai Riddell, del Colegio Universitario de Londres y la Universidad de York en Toronto, reclutó 27 infantes, prematuros y nacidos a término de ambos sexos, en la unidad neonatal del Hospital del Colegio Universitario de Londres.

Los investigadores realizaron la prueba del talón, que consiste en una punción para obtener una muestra de sangre, a los bebés, quienes tan solo llevaban un pañal. Durante el proceso, un primer grupo de pequeños descansó en el pecho desnudo de su madre; el segundo lo hizo en las mismas condiciones, pero separados de su madre por una pieza de ropa; mientras que el tercero reposó en su cuna o incubadora, sin contacto alguno. La actividad cerebral de los bebés se midió mediante electroencefalograma, las expresiones faciales fueron grabadas con una cámara de vídeo y el ritmo cardíaco se monitorizó por electrocardiograma.

De acuerdo con los resultados, la respuesta inicial del cerebro a la punción en el talón fue similar en todos los grupos. Sin embargo, los autores observaron diferencias en el patrón de un grupo de ondas cerebrales más tardías. En concreto, la magnitud de estas disminuyó en los bebés que experimentaron contacto directo con la piel de su madre. Además, este cambio parece indicar la activación de procesos neuronales complejos, y diferentes a los de los otros dos grupos, para responder al estímulo. Por el contrario, las expresiones faciales y la frecuencia cardíaca de estos pequeños no variaron de forma notable.

Para Fabrizi, Pillai Riddell y sus colaboradores, el hallazgo sugiere que, aunque el nivel de dolor experimentado por los infantes pueda ser el mismo, el tipo de contacto con los progenitores influencia el modo en que el cerebro procesa y responde al estímulo. Así pues, ello confirmaría la importancia de la estrecha relación entre el bebé y sus padres o cuidadores para el desarrollo del neonato.

Marta Pulido Salgado

Referencia: «The impact of parental contact upon cortical noxious-related activity in human neonates», de L. Jones et al., en European Journal of Pain, publicado el 23 de septiembre de 2020.

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