Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

12 de Febrero de 2020
Psicoterapia

El deporte puede ayudar en los trastornos alimentarios

El ejercicio físico contribuye a que los afectados regulen sus emociones, pero es importante que lo practiquen de forma controlada.

El deporte practicado como medida terapéutica puede ayudar a las personas con trastorno de la conducta alimentaria. [iStock/ Predragimages]

Muchas personas con un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) practican ejercicio de forma excesiva. No solo con el objetivo de perder peso: en la actividad física encuentran, asimismo, una forma de lidiar con los sentimientos y pensamientos negativos, según argumentan investigadores del Instituto de Tecnología en Karlsruhe y de la Universidad de Friburgo. El equipo analizó la actividad física y el estado de ánimo de pacientes con TCA a lo largo de una semana. Los resultados se publican en Psychotherapy and Psychosomatics.

Para su estudio, los investigadores equiparon con un sensor de movimiento a 29 mujeres, con una edad media de 26 años, que padecían diversos trastornos alimentarios (anorexia o bulimia), así como a 35 mujeres sanas de la misma edad. Mediante el dispositivo registraron la actividad diaria de las participantes, dato que se enviaba a una aplicación de teléfono inteligente para su evaluación. Además, las mujeres debían describir periódicamente y en una suerte de diario electrónico cómo se sentían anímicamente.

Según hallaron, mientras que las participantes sin TCA se mostraban enérgicas y positivas antes de practicar deporte, las que sufrían un trastorno alimentario presentaban una caída del estado de ánimo en el momento de iniciar el entrenamiento. Así, se manifestaban insatisfechas consigo mismas y con su cuerpo. Mas, después del ejercicio, se sentían más relajadas y menos presionadas para estar delgadas.

Deporte, pero con control

«Los resultados revelan que el deporte no solo puede perjudicar a las personas con trastornos alimentarios; también las puede ayudar», afirma Markus Reichert, uno de los investigadores. Debido a que las afectadas a menudo no ven otra forma de regular sus sentimientos, tienden a entrenarse físicamente de manera exagerada, lo que conlleva consecuencias negativas para el cuerpo y la psique. Con el fin de romper ese círculo vicioso, el deporte debe ejercitarse en un entorno controlado, subraya Reichert. Un ejemplo de ello es el programa de terapia deportiva ambulatoria para personas con TCA que se lleva a cabo en la Clínica Universitaria de Friburgo. El ejercicio se practica en grupos, lo que favorece que los pacientes adquieran una mejor impresión de su cuerpo y de sus límites, y que reflexionen sobre los aspectos problemáticos de la práctica deportiva perjudicial.

También es importante ofrecer a los afectados estrategias alternativas para resolver sus problemas, indica Reichert. Mediante una aplicación para móviles inteligentes se las podría ayudar en su día a día. Con ello, se complementaría la psicoterapia ambulatoria y se ahorraría la hospitalización de muchos de estos pacientes, auguran los autores. Ya están preparando un estudio para evaluar si la intervención con teléfonos inteligentes puede contribuir en el tratamiento de las personas con un TCA.

Annica Röcker

Referencia: «Mood and dysfunctional cognitions constitute within-subject antecedents and consequences of exercise in eating disorders». M. Reichert et al. publicado en línea en Psychotherapy and Psychosomatics, noviembre 2019.

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.