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29 de Abril de 2021
alzhéimer

El drenaje cerebral influye en el éxito de las terapias contra el alzhéimer

La reducción del flujo dificulta la eliminación de las placas del péptido amiloide beta, hecho que podría explicar el fracaso de las estrategias terapéuticas.

Los depósitos del péptido amiloide beta en forma de placas, característicos del alzhéimer, resultan tóxicos para las neuronas. [Wikimedia Commons]

El alzhéimer constituye la forma de demencia más común, pues causa entre el 60 y el 80 por ciento de los casos. Sin embargo, hasta la fecha, no existe ningún tratamiento capaz de detener el progreso de la enfermedad. Ahora, un estudio, publicado en tiempo reciente por la revista Nature, señala al drenaje cerebral como un factor clave para aumentar el éxito de los numerosos fármacos candidatos y, en concreto, la inmunoterapia.

La acumulación de agregados tóxicos del péptido amiloide beta contribuye a la degeneración y muerte neuronal características de la enfermedad de Alzheimer. Por consiguiente, estrategias como el uso de anticuerpos monoclonales, diseñados para eliminar dichas placas proteicas, resultan prometedoras. No obstante, los ensayos clínicos realizados arrojan resultados dispares y contradictorios; mientras en algunos pacientes los anticuerpos consiguen frenar el deterioro cognitivo, en otros no se observa mejoría alguna.

Jonathan Kipnis, de la Universidad de Virginia en Charlottesville, junto con su equipo e investigadores de otras universidades y centros de investigación estadounidenses, postularon que el drenaje cerebral podría afectar a la inmunoterapia. Con el objeto de corroborar esta hipótesis, trabajaron con un modelo animal del trastorno neurodegenerativo. A partir de los 13 meses de edad, los ratones presentaron alteraciones en el sistema glinfático, la red de conductos encargados de transportar los desechos hasta el exterior del sistema nervioso central. La reducción del drenaje coincidió con el aumento de los agregados del péptido amiloide beta, así como la activación de las células de la microglía y la pérdida de capacidades cognitivas.

Experimentos realizados con roedores jóvenes, de entre 4 y 5 meses de edad, confirmaron que el bloqueo del flujo glinfático reducía la eliminación de los agregados y, en consecuencia, el éxito de la terapia con anticuerpos. Los autores explican el hallazgo mediante la comparación con un desagüe obstruido. Por mucho que las distintas estrategias consigan reducir o romper las placas amiloides, si la vía de evacuación de los fragmentos no funciona como debiera, de poco servirá el esfuerzo.

A nivel celular, la disfunción linfática induce la expresión de genes relacionados con la neurodegeneración en las células microgliales de los ratones. Asimismo, los investigadores identificaron variaciones genéticas, parecidas a las observadas en pacientes, en los genes expresados por las células endoteliales que recubren el sistema glinfático. Ello sugiere que los resultados podrían tener implicaciones en humanos.

Por último, Kipnis y sus colaboradores lograron mejorar la efectividad de los anticuerpos monoclonales, tras tratar a los ratones con un compuesto capaz de estimular el flujo glinfático.

Marta Pulido Salgado

Referencia: «Meningeal lymphatics affect microglia responses and anti-Aβ immunotherapy», de S. Da Masquita et al., en Nature, publicado el 28 de abril de 2021.

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