23 de Septiembre de 2021
Farmacología

El efecto antiparkinsoniano del farnesol

El compuesto bloquea la progresión de la enfermedad de Parkinson en ratones. Resultados preliminares sugieren que también podría ser eficaz en humanos.

El farnesol constituye uno de los compuestos presentes en los aceites esenciales de lima, naranja y acacia. En la imagen, flores de Acacia pycnantha. [Wikimedia Commons]

A día de hoy no existe cura para el párkinson. Sin embargo, el farnesol, podría cambiar la situación. Este alcohol aromático se encuentra en varias hierbas, frutas y bayas, posee un olor similar al del lirio de los valles y ya se utiliza en cosmética, perfumería y aromaterapia. Ahora, Areum Jo y sus colegas, Universidad Johns-Hopkins, muestran que esta molécula detiene el proceso de muerte neuronal que origina la enfermedad. Además, los ratones tratados conservan tanto sus habilidades motoras como cognitivas.

El párkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente, pues afecta a 2 por ciento de las personas mayores de 70 años. Los pacientes no solo sufren trastornos motores, como temblores y rigidez muscular, sino también problemas cognitivos, como trastornos del sueño y del estado de ánimo. En la actualidad, los únicos fármacos disponibles únicamente alivian los síntomas, sin detener la progresión de la enfermedad. Así pues, resulta urgente encontrar nuevas dianas terapéuticas.
La pérdida lenta y progresiva de las neuronas dopaminérgicas en la sustancia negra, un pequeño núcleo en el centro del cerebro que controla el movimiento, caracteriza la enfermedad. Asimismo, varios genes, como el que codifica la proteína parkina, se relacionan con el trastorno del movimiento, aunque ninguna de sus mutaciones explica por si sola todas las manifestaciones de la enfermedad, ni su progresión. Aun así, la identificación de estos factores genéticos ha permitido a los investigadores crear modelos animales y determinar las vías celulares implicadas en la degeneración neuronal.

El estudio de una molécula tóxica

Años atrás, Jo y sus colegas identificaron una proteína presente en las neuronas dopaminérgicas, llamada sustrato de interacción con parkina (PARIS, por sus siglas en inglés). Esta molécula parece desempeñar un papel en la degeneración de las células neuronales, por lo que su inhibición podría resultar beneficiosa. Los investigadores hallaron que los niveles de PARIS aumentaban en los pacientes con párkinson, así como en los ratones tratados con MPTP, una molécula natural que destruye específicamente las neuronas dopaminérgicas, y en los roedores a los que se les inactivó la proteína parkina. Asimismo, el equipo también descubrió que PARIS inhibe la síntesis de un factor protector de las neuronas, el PGC-1alfa, que favorece la producción de energía por parte de las mitocondrias de las células y limita el estrés oxidativo. Ello sugiere que PARIS participa de forma directa en la muerte de las neuronas dopaminérgicas en diferentes modelos animales de la enfermedad y, probablemente, en los pacientes que la padecen.

En consecuencia, los investigadores buscaron una sustancia capaz de inactivar a PARIS, entre numerosas moléculas ya utilizadas en medicina. Entre estas seleccionaron el farnesol, también conocido como CSU-1806. Los experimentos demostraron que una dieta suplementada con farnesol reduce en un cincuenta por ciento la muerte de las neuronas dopaminérgicas , independientemente de cuál fuera el origen del párkinson que sufrían los ratones, MPTP, inactivación de la parkina u otros genes. Además, el tratamiento restablece las capacidades motoras y cognitiva. Pero, ¿cómo funciona? El farnesol añade un grupo químico a la molécula PARIS, que cambia su estructura tridimensional. Este proceso se denomina «farnesilación». Como resultado, PARIS pierde la capacidad para bloquear la síntesis de PGC-1alfa, de modo que los ratones suplementados con farnesol presentan un 55 por ciento más de PGC-1alfa que los animales no tratados.

Además, los investigadores demostraron que la «farnesilación» de PARIS también disminuía en personas con la enfermedad de Parkinson, incluso la forma no genética. Por lo tanto, resulta muy probable que el farnesol represente un tratamiento preventivo para la progresión del párkinson. Los ensayos clínicos en humanos todavía no han comenzado, pero se espera poder realizarlos en un futuro para determinar las dosis efectivas, los efectos secundarios así como el momento en que sería apropiado prescribir esta sustancia.

Bénédicte Salthun-Lassalle

Referencia: «PARIS farnesylation prevents neurodegeneration in models of Parkinson's disease», de A. Jo et al., en Science Translational Medicine. 13 (604), publicado el 28 de julio de 2021.

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