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  • 13/03/2018

Estrés

El estrés ajeno podría modificar nuestro cerebro

Descubren en ratones que las redes neuronales del individuo nervioso y de aquellos que lo rodean se alteran de forma idéntica. En el sexo femenino, la interacción social podría revertir este efecto.

Nature Neuroscience

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El estrés no modifica solo el cerebro del individuo que lo sufre, sino también el de aquellos que lo rodean. La interacción social podría revertir el efecto, aunque solo entre personas de sexo femenino. [iStock/AntonioGuillem]

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Es un hecho conocido que el estrés provoca cambios en los circuitos y sinapsis neuronales de nuestro cerebro. Además, los estados de ansiedad pueden trasmitirse a aquellas personas que nos rodean. Pero, ¿este nervosismo inducido modifica también su cerebro?

Con el objeto de resolver esta cuestión, Jaideep Bains y su equipo, de la Universidad de Calgary, estudiaron los efectos del estrés en parejas de ratones del mismo sexo. Uno de los roedores recibió una leve descarga eléctrica en las extremidades posteriores, mientras que el otro permaneció en la jaula. Tras juntarlos de nuevo, los niveles sanguíneos de corticosterona, una hormona implicada en la respuesta ante un episodio de ansiedad, aumentaron en ambos animales. Además, la actividad de las neuronas del núcleo paraventricular del hipotálamo también se alteró, de forma idéntica, en los dos ratones. Estas células neuronales secretan la hormona liberadora de corticotropina, o CRH, sustancia que participa en la producción de corticosterona.

Mediante optogenética, Bains y sus colaboradores demostraron que el silenciamiento de las neuronas hipotalámicas no solo anula la respuesta al estrés, sino que también previene su trasmisión entre los roedores.

Asimismo, el equipo descubrió que la ansiedad se propagaría por medio de señales químicas, o feromonas, liberadas tras la activación de las neuronas CRH. El animal no alterado olería estas sustancias de alarma secretadas por su nervioso compañero. Ello estimularía una respuesta fisiológica en su cerebro, aun sin experimentar de forma directa el estímulo estresante. Curiosamente, este roedor sería capaz de transmitir dicha tensión a un tercer, y tranquilo, ratón. Este resultado sugiere que las señales de estrés podrían desempeñar un importante papel en las interacciones entre individuos de un mismo grupo.

De hecho, las relaciones sociales revertirían los cambios inducidos por la ansiedad en las redes neuronales. Sin embargo, dicha normalización se observó solo entre hembras.

En conclusión, los resultados del estudio, publicado en la revista Nature Neuroscience, sugieren que el cerebro de las personas que reconfortan a otras, afligidas o estresadas, experimentaría los mismos cambios neuronales que el de estas. Ello podría explicar por qué algunos individuos desarrollan síndrome post-traumático tras escuchar experiencias dramáticas de otros.

Marta Pulido Salgado

Referencia: «Social transmission and buffering of synaptic changes after stress», de T-L. Sterley et al. en Nature Neuroscience, publicación avanzada en internet el 8 de enero de 2018.

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