11 de Agosto de 2021
Cambio Climático

El informe del IPCC: La Tierra no ha estado más caliente en los últimos 125.000 años

Según el sexto informe del organismo, es inequívoco que los gases de efecto invernadero están causando fenómenos meteorológicos extremos. Con todo, aún hay margen para impedir las peores consecuencias.

A medida que las temperaturas crezcan en el futuro, los sucesos climáticos extremos (como la persistente sequía de California) se volverán más severos [el pantano de Shasta, en California, el 16 de junio de 2021, NASA Earth Observatory, Lauren Dauphin; datos: Landsat, U.S. Geological Survey]. 

La persistente dependencia que tiene la sociedad moderna de los combustibles fósiles está calentando el mundo a un paso nunca visto en los últimos 2000 años y sus efectos se están manifestando ya en la forma de sequías, inundaciones e incendios forestales sin precedentes, devastadores, que afectan a poblaciones del mundo entero. Lo afirma el importante informe de las Naciones Unidas sobre el estado de la ciencia climática. La evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos para el Cambio Climático (IPCC) sostiene que las cosas empeorarán si prosiguen las emisiones de gases de efecto invernadero; deja claro que el futuro del planeta depende, en gran medida, de las decisiones que la humanidad quiera tomar hoy.

«Las pruebas están por todas partes: si no actuamos, la situación se va a poner realmente mal», dice Xuebin Zhang, climatólogo de Medioambiente Canadá, en Toronto, Ontario, y autor principal coordinador del informe, que se ha publicado este 9 de agosto.

El informe, compilado por más de 200 científicos a lo largo de varios años y aprobado por 195 Gobiernos en una reunión virtual celebrada la semana pasada, es la primera contribución por uno de  de los grupos de trabajo de las tres que compondrán una nueva evaluación del estado del cambio climático y de los intentos por mitigarlo y adaptarse a él. El documento, parte de la sexta evaluación que lleva al cabo el IPCC desde 1990, llega menos de tres meses antes de que se celebre en Glasgow la próxima gran cumbre mundial sobre el clima. Los Gobiernos tendrán allí la oportunidad de adoptar compromisos encaminados a cambiar de rumbo y reducir sus emisiones.

Si la disminución de las emisiones globales sigue una trayectoria que las lleve a anularse en términos netos en 2050, objetivo al que se han comprometido muchos países a lo largo del año pasado, el mundo podría lograr la meta establecida en los acuerdos de París de 2015 de limitar el calentamiento global a lo largo del siglo XXI a 1,5 grados sobre los niveles preindustriales, dice Valérie Masson-Delmott, climatóloga del Laboratorio del Clima y Ciencias Medioambientales, en Gif-sur-Yvette, Francia, y copresidenta del grupo de trabajo de ciencia física que elaboró el informe actual. «El clima que experimentemos en el futuro dependerá de las decisiones que tomemos hoy», dice.  

Calentándose

La temperatura superficial global de la Tierra ha aumentado alrededor de 1,1 grados en comparación con la media del período 1850-1900, nivel que no se había dado desde hace 125.000, desde antes, pues, del período glacial más reciente. Este es solo uno de los hechos puros y duros que aparecen en el resumen pensado para los responsables de las políticas que se vayan a seguir y que se ha publicado junto con el informe del IPCC.

La evaluación general subraya los intentos de precisar hasta dónde subirán las temperaturas si siguen las emisiones a la atmósfera; proporciona a los climatólogos proyecciones para el siglo XXI con el nivel de confianza más alto hasta ahora. Una medida clave de la que se valen los investigadores en sus proyecciones es la «sensibilidad climática», forma de medir cuánto calentamiento a largo plazo es de esperar que sufra la Tierra si se doblan las concentraciones de dióxido de carbono atmosférico con respecto a los niveles preindustriales. Aunque la mejor estimación del IPCC sigue siendo 3 grados, el informe reduce la incertidumbre de la cifra: estrecha el margen probable hasta 2,5-4 grados, basándose en indicios como los aportados por los registros climáticos modernos y antiguos. Hay que compararlo con los 1,5-4,5, el margen, más amplio, que daba la última evaluación climática del IPCC, la publicada en 2013.

Este margen más estrecho para la sensibilidad climática fortalece la confianza de los científicos en sus previsiones de qué pasaría en la Tierra según diferentes situaciones hipotéticas. En la que se caracteriza por unas emisiones moderadas y pocos cambios con respecto a las actuales pautas del desarrollo mundial, por ejemplo, las temperaturas globales subirían entre 2,1 y 3,5 grados, bastante más que el límite de 1,5-2 grados que se propuso como meta el acuerdo de París sobre el clima, de 2015. Aun para una situación diferente, definida por que los gobiernos recorten fuertemente las emisiones de gases de invernadero, la proyección del informe prevé que las temperaturas globales sobrepasen en los próximos años el umbral de los 1,5 grados antes de volver a estar por debajo de él a finales de siglo.

«¿Todavía es posible limitar el calentamiento global a los 1,5 grados? La respuesta es sí», dice Maisa Rojas, autora principal coordinadora del informe y directora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia, de Santiago de Chile. «Pero a no ser que haya unas reducciones inmediatas, rápidas y a gran escala de todos los gases de efecto invernadero, limitar el calentamiento global a 1,5 grados no estará a nuestro alcance».

Impactos extremos

El informe presenta una abrumadora lista de las consecuencias que está teniendo el cambio climático para la Tierra, evidentes ya de polo a polo. La superficie cubierta en el Ártico por el hielo marino a finales del verano ha sido en la última década menor de lo que ha sido en al menos mil años. El retroceso mundial que están experimentando los glaciares no tiene precedentes en al menos dos mil años. Y los océanos se están calentando a una velocidad no vista desde el final del último período glacial, hace 11.000 años.

Más allá de estas mediciones que ponen frente a la realidad como es, el informe del IPCC resalta algunos de los avances científicos más importantes en el conocimiento de las consecuencias regionales del cambio climático, así, por ejemplo, dónde será mayor la severidad de las precipitaciones, las sequías y el calor extremos. Las sequías extremas, por ejemplo, han afectado a varias regiones del planeta, con un impacto particularmente extenso en la región mediterránea y en el sudoeste de Asia.

A medida que las temperaturas crezcan en el futuro, dice Zhang, los episodios de tiempo extremo irán siendo cada vez más duros. En tierra, un suceso de temperatura extrema que ocurría una vez cada 50 años en los siglos pasados probablemente ocurrirá cada cuatro años si la Tierra alcanza los 2 grados sobre las temperaturas preindustriales, según el informe. El mundo debe esperar también más sucesos compuestos, por ejemplo olas de calor y sequías a largo plazo que sucedan a la vez.

«No nos va a golpear solo una cosa, nos van a golpear muchas a la vez», dice Zhang.

Cambios irreversibles

Según el informe, el impacto del calentamiento global en cuerpos como los glaciares, las capas de hielo y los océanos, que se ajustan lentamente al ascenso de las temperaturas, se seguirá sintiendo durante siglos, milenios incluso. Se prevé que el nivel del mar crezca entre 2 y 3 metros en los próximos 2000 años incluso si se refrena la temperatura de modo que no supere los 1,5 grados de calentamiento, y hasta 6 metros si el calentamiento es de 2 grados: alteraría costas enteras donde ahora viven cientos de millones de personas.

El informe advierte de que no se pueden descartar algunas de las consecuencias del clima más graves, como el colapso de capas de hielo, la pérdida masiva de bosques o un cambio brusco de la circulación oceánica, sobre todo en los escenarios con altas emisiones y un calentamiento considerable hacia el final del siglo. Pero señala que la mayor incertidumbre en todas las proyecciones del cambio climático es la actuación de los seres humanos.

El IPCC lleva advirtiendo de los peligros del calentamiento global desde hace treinta años, pero los Gobiernos no han emprendido todavía el tipo de actuaciones necesario para que se produzca la transición a las fuentes de energía limpias y se detengan las emisiones de gases de invernadero. Sin embargo, las cosas quizás estén a punto de cambiar, dice Zhang, aunque solo sea porque la gente está empezando a ver las consecuencias del cambio climático a su alrededor.

«Está habiendo cambio climático, y la gente lo nota de verdad», dice Zhang. «Precisamente, el informe aporta al público en general una validación científica de que, sí, lo que estás notando es realmente cierto».

Pero el informe del IPCC afirma también algo aún más importante: muchos de los efectos más temibles del cambio climático se pueden evitar todavía, si se actúa de forma muy enérgica. Cada grado de calentamiento importa, dice Rojas. «Esa es una idea muy poderosa», dice Rojas. «El futuro está en nuestras manos».

Jeff Tollefson / Nature News

Artículo traducido y adaptado por Invesygación y Ciencia con permiso de Nature Research Group.  

Referencia: «Climate Change 2021.The Physical Science Basis», contribución del Grupo de Trabajo I al Sexto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (ONU).

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