19 de Abril de 2016
Cambio climático

El IPCC investigará las consecuencias de un calentamiento moderado

Tras el acuerdo de París, los climatólogos acuerdan estudiar con mayor detalle las posibles implicaciones de un calentamiento de 1,5 grados por encima de los niveles preindustriales.

El glaciar islandés Mýrdalsjökull en septiembre de 1986 (izquierda) y septiembre de 2014 (derecha). Las regiones polares se encuentran entre las zonas del planeta más afectadas por el cambio climático. [Observatorio de la Tierra de la NASA y Servicio de Inspección Geológica de EE.UU.]

Mientras los líderes de más de 130 países se disponen a firmar el acuerdo sobre el clima alcanzado en París el pasado mes de diciembre, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) ha decidido revisar en profundidad cuáles serían las consecuencias para la población y los ecosistemas de un calentamiento de 1,5 grados centígrados sobre los niveles preindustriales. «Nos hemos estado centrando en lo que podría ocurrir en caso de un calentamiento de 4 oC o más», señala Corinne Le Quéré, directora del Centro Tyndall para la Investigación sobre Cambio Climático de Norwich y autora de numerosos informes del IPCC. «El impacto de un calentamiento relativamente modesto ha sido mucho menos estudiado.»

En un encuentro celebrado la semana pasada en Nairobi, la institución acordó elaborar tres informes durante los próximos años. Uno de ellos se centrará en las consecuencias de un calentamiento de 1,5 oC, mientras que los otros dos evaluarán el impacto del cambio climático en el uso de la tierra y en los ecosistemas terrestres, así como en los océanos, los glaciares y los casquetes polares.

La última ronda de informes del IPCC, que concluyó en 2014, contribuyó a generar la sensación de apremio que planeó sobre la cumbre del clima de París, donde las naciones se comprometieron a intentar mantener el aumento de las temperaturas «considerablemente por debajo» de los 2 oC y a presionar para que el calentamiento se ciña a 1,5 oC. Sin embargo, parece poco probable que los acuerdos adoptados hasta ahora por los distintos países redunden en un incremento de las temperaturas sustancialmente inferior a los 2,7 oC. «Tenemos que comenzar a entender qué puede significar esa diferencia para la naturaleza y para la sociedad», apunta Le Quéré.

Las estrategias y contenidos concretos de los próximos informes del IPCC se decidirán en una serie de encuentros a lo largo del próximo mes. Según Jan Fuglestvedt, climatólogo del Centro Internacional de Investigación Climática y Ambiental de Oslo y vicepresidente del grupo de trabajo del IPCC encargado de estudiar las bases físicas del cambio climático, el informe sobre un calentamiento de 1,5 oC tendría que delinear escenarios de emisiones capaces de mantener el aumento de las temperaturas en niveles seguros: «Es fundamental que los Gobiernos sepan cómo y cuándo tendrán que actuar para limitar el calentamiento a 1,5 oC», asegura el experto.

Otros, sin embargo, sostienen que, en lugar de centrarse en soluciones hipotéticas al problema del clima, como técnicas de geoingeniería para reflejar la luz del sol o sistemas de captura y almacenamiento de carbono, el informe debería abordar algunas incertidumbres científicas fundamentales, como el impacto que ejercería un aumento en la concentración de CO2 sobre las temperaturas o la influencia del cambio climático en la salud humana. «Los escenarios de mitigación poco realistas basados en técnicas de geoingeniería aún sin demostrar son poco útiles», sostiene Le Quéré. «No deberíamos desaprovechar la oportunidad para entender mejor ámbitos realmente importantes.»

—Quirin Schiermeyer/Nature News

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