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19 de Febrero de 2020
Psicología

El juego libre en la naturaleza favorece el desarrollo infantil

Entre otros beneficios, la actividad lúdica en los espacios naturales aumenta las habilidades motoras y las capacidades cognitivas y sociales de los niños.  

Cuando juegan en y con la naturaleza, los niños desarrollan sus habilidades físicas, cognitivas y sociales. [iStock/ Vm]

Jugar en la naturaleza tiene un impacto positivo en el desarrollo físico, cognitivo, emocional y social de los niños. Sobre todo si se deja que se guíen por su propio instinto y curiosidad. A esta constatación ha llegado un grupo de investigadores tras revisar cerca de 3000 estudios, de los cuales 16 cumplían los criterios de inclusión para su investigación. Estos últimos analizaban, entre otros aspectos, el efecto en la salud y el desarrollo de los niños del juego libre y no estructurado en la naturaleza (bosques, espacios verdes o jardines) y con elementos naturales (barro, arena, piedras, flores, árboles y agua, entre otros). Los resultados se publican en PLoS ONE.

«Al jugar en la naturaleza, los niños pueden desarrollar sus capacidades físicas, como el equilibrio y la fuerza. Y, mientras juegan con otros, aprenden valiosas habilidades de negociación, además de conceptos como compartir y amistad, que pueden contribuir a una sana capacidad de resiliencia emocional y social», explica Kylie Dankiw, de la Universidad de Australia del Sur y autora principal del estudio, en un comunicado de prensa.

Más activos y creativos

Los investigadores exploraron el impacto que tienen los juegos en espacios naturales en niños de 2 a 12 años. Comprobaron un aumento de la actividad física y una mejora de las habilidades motoras. Asimismo, constataron que el juego en la naturaleza favorecía las capacidades cognitivas y de aprendizaje de los participantes, incluidas la atención y la concentración, así como la puntualidad y la adaptación en clase (incluso después del juego). Los niños que jugaban en la naturaleza, además, se mostraban más diestros en los juegos constructivos, sociales, imaginativos y funcionales.

«Jugar en la naturaleza es jugar libremente con y en la naturaleza. Se trata de crear pasteles de barro, construir castillos con palos, vivir una aventura al aire libre y ensuciarse», describe Dankiw. «Estas son todas las cosas que a los niños les encanta hacer, pero desafortunadamente, a medida que la sociedad se ha vuelto más sedentaria, reacia al riesgo y pobre en tiempo, cada vez menos niños cuentan con esa oportunidad». señala.

Fuente: Universidad de Australia del Sur

Referencia: «The impacts of unstructured nature play on health in early childhood developement: A systematic review». Kylie D. Dankiw et al., publicado en línea en PLoS ONE el 13 de febrero de 2020.

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