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  • 10/02/2019

Ciencia de la atmósfera

El misterio del aumento del metano atmosférico: la clave podría estar en África tropical.

Un proyecto analiza la contribución de los humedales a las concentraciones atmosféricas de ese potente gas de invernadero.

Nature News

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Los microbios de los humedales tropicales, como este de Zambia, podrían ser la fuente de grandes cantidades de metano atmosférico [Mike Daly, Departamento de Ciencias de la Tierra, Universidad de Oxford].

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Gracias a un avión con equipos de muestreo, unos científicos británicos han tomado las mediciones más detalladas que se han realizado hasta ahora del metano en los cielos sobre África. Son datos que ayudarán a saber por qué se ha producido desde 2007 un misterioso incremento en las concentraciones atmosféricas de ese potente gas de invernadero.

Los vuelos empezaron en Uganda en enero y terminaron en Zambia en la primera semana de febrero. Se tomaron muestras de las emisiones de metano que emanaban de las ciénagas de papiro, de la roza y quema o del ganado flatulento. Los primeros resultados conforman que África desempeña un papel, muy importante pero hasta ahora mal estudiado, en el ciclo mundial del metano.

Mientras esquivaba tormentas, el equipo halló grandes surtidores de metano que se alzaban desde los humedales de Uganda y de Zambia. Se escogió este tipo particular de hábitat porque unos estudios anteriores habían dado a entender que los microbios de los humedales podrían ser la causa del aumento del metano atmosférico. Los científicos del proyecto midieron también el metano contenido en los surtidores de humo que emanaban de la quemas agrícolas alrededor del lago Victoria y en el norte de Uganda.

«Ya hemos aprendido mucho», dice Euan Nisbet, científico de la Tierra de Royal Holloway, Universidad de Londres en Egham, que dirige un consorcio de 17 instituciones de investigación participantes en las campañas. El consorcio empezó en 2016 los trabajos de campo en África y en otras partes, con un presupuesto básico de cinco millones de libras aportado por el Consejo de Investigaciones Medioambientales Naturales, con sede en Swindon. El objetivo era llegar a saber, con la ayuda además de los modelos por ordenador, cuál era la razón del incremento del metano mundial. Está previsto que el programa se clausure en 2020.

Los instrumentos a bordo del avión que voló sobre Uganda y Zambia recogieron datos sobre la mezcla de gases y contaminantes de la atmósfera. Pero la clave para desentrañar el misterio del aumento del metano podría estar en las muestras de aire tomadas por el equipo de Nisbet. Los investigadores van a volver a Londres con cientos de frascos y bolsas de plástico llenos con las muestras tomadas por el avión y en tierra.

Huellas químicas

Nisbet y sus colaboradores estudiarán la firma isotópica de las emisiones de metano contenidas en sus muestras. Las bacterias que consumen carbono y producen metano en los humedales, por ejemplo, tienden a absorber más el isótopo ligero carbono 12. Las operaciones con combustibles fósiles tienden a liberar metano que contiene una proporción mayor del isótopo carbono 13, más pesado. El metano de un fuego cae entre lo uno y lo otro.

Estas huellas químicas se introducen en modelos por ordenador para analizar las tendencias globales del metano tal y como quedan documentadas por las muestras de docenas de sitios del mundo. Pero los datos de los trópicos, y de África en particular, son escasos, dice Nisbet.

Globalmente, la concentración del metano atmosférico se ha más que duplicado desde la era preindustrial: ahora es de unas 1860 partes por mil millones (ppmm). Los niveles de metano se mantuvieron bastante constantes entre 1999 y 2006, con un promedio de 1774 ppmm. Pero entonces empezó a crecer de nuevo. Muchos pensaron al principio que las emisiones de los combustibles fósiles podían ser la causa, pero los estudios isotópicos subsiguientes señalan que el metano atmosférico no se está volviendo más pesado, sino más ligero.

«Parece que una gran parte de las nuevas emisiones viene de la región tropical, lo que apunta a una contribución mayor de los humedales», dice Stean Schwietzke, científico de la atmósfera que trabaja ahora para el Fondo de Defensa del Medioambiente, grupo de interés con sede en Nueva York. Fue el autor principal del estudio que afirmaba que los microbios de los humedales podían ser la causa del incremento del metano atmosférico.

Otros sospechosos

Según algunos estudios, el incremento podría deberse a unas mayores emisiones agrícolas en el sudeste asiático o a un leve cambio de la velocidad a la que el metano se descompone en la atmósfera. Y un trabajo dirigido por John Worden, físico de la atmósfera del Laboratorio de Propulsión a Chorro de Pasadena, California, indica que cambios en las cantidades de metano procedentes de fuegos y combustibles fósiles podrían explicar el incremento en la atmósfera (y explicar a la vez los cambios de la firma isotópica del gas de invernadero).

Pero las incertidumbres de todos esos análisis son lo suficientemente grandes para que cualquiera de las teorías propuestas pudiera ser correcta al menos en parte, explica Worden.

Con las firmas isotópicas que el equipo de Nisbet conseguirá de las muestras de aire que han tomado en esta expedición de campo y en otras afines, los modelizadores deberían producir estimaciones más exactas de las emisiones globales de metano, incluidas las de los trópicos. Ayudará a saber qué está pasando mundialmente y cómo afectará el cambio climático al ciclo del metano en el futuro.

Pero Nisbet advierte de que campañas como el proyecto africano solo proporcionará instantáneas, y además parciales. «Con este viaje solo estamos rascando en la superficie», dice. «Tendremos que volver».

Jeff Tollefson / Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Research Group.

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