2 de Marzo de 2022
Exploración espacial

El primer año de Perseverance en Marte

El vehículo explorador ya ha recogido seis muestras de roca y pronto se dirigirá al antiguo delta de un río para buscar indicios de vida pasada.

Durante su primer año terrestre en Marte, el vehículo explorador Perseverance ha usado su brazo de toma de muestras para extraer testigos de roca y explorar la geoquímica del planeta rojo. [NASA/JPL-Caltech]

Desde que llegó a Marte hace un año, el vehículo explorador Perseverance de la NASA ha recorrido más de tres kilómetros a través de terreno rocoso, ha registrado el primer vuelo de un helicóptero en otro planeta y ha recogido seis preciadas muestras de roca que, si todo sale bien, viajarán algún día a la Tierra (junto con muchas otras) para ser analizadas.

Perseverance aterrizó en el cráter Jezero, justo al norte del ecuador marciano, el 18 de febrero de 2021, con el objetivo de buscar signos de vida pasada. Los investigadores pretenden que el vehículo de 2700 millones de dólares busque esos rastros en un entorno que podría haber sustentado la vida: un antiguo delta, donde un río que una vez fluyó hacia el cráter depositó sedimentos y rocas. Pero Perseverance aún no ha llegado allí.

En cambio, el vehículo se ha pasado el último año rodando por el fondo del cráter, donde ha realizado toda una serie de descubrimientos sorprendentes, como por ejemplo que la superficie de Jezero está compuesta por rocas ígneas. Estas se formaron cuando la roca fundida se enfrió y solidificó hace miles de millones de años. Algunos investigadores habían pensado que el fondo del cráter estaría formado por roca sedimentaria, creada a medida que el viento o el agua depositaban capas de sedimentos. Pero el vehículo halló una historia distinta detrás de ese paisaje.

Las rocas ígneas son importantes porque los científicos pueden determinar su edad analizando la desintegración de los elementos radiactivos que contienen. Si las muestras de Perseverance llegan a la Tierra, los investigadores podrán por vez primera datar las rocas de lugares concretos de la superficie marciana.

Antes de que el vehículo aterrizara, los científicos de la misión no sospechaban que iban a encontrar ese filón ígneo. «Jezero ha estado a la altura de las expectativas», señala Katie Stack Morgan, científica adjunta del proyecto Marte 2020 en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA.

Un pasado ardiente

Los científicos descubrieron que la superficie de Jezero no era cómo esperaban en agosto, cuando el vehículo comenzó a prepararse para extraer su primera muestra. Mientras exploraba la geología de la zona, Perseverance perforó un trozo de roca marciana y reveló una nueva superficie. Tenía el mismo aspecto que una roca ígnea terrestre con agujeros bordeados de sal, probablemente formados debido a la circulación del agua a través de la roca.

Eso significaba que el vehículo estaba examinando una antigua roca volcánica que había interactuado con el agua, el indicio más claro de un entorno acogedor para la vida que jamás se haya observado en Marte. «Fue un gran momento para la misión», valora Stack Morgan. «Esos lugares son ideales para buscar signos de vida pasada en las rocas.»

Pero cuando Perseverance intentó extraer un testigo de roca marciana, el material se deshizo y se deslizó fuera del dispositivo de muestreo. Debido a que el proceso de extracción estaba automatizado, el vehículo acabó con un tubo sellado pero vacío. Los científicos de la misión trataron de verle el lado positivo y lo etiquetaron como una muestra de la atmósfera de Marte.

«No puedes pedirle a Marte una lista de deseos», apunta Tanja Bosak, geobióloga del Instituto de Tecnología de Massachusetts. «Marte te da lo que quiere darte.»

Un mes después, Perseverance logró extraer su primer par de testigos, de una roca ígnea similar que también había sido alterada por el agua. Esa formación rocosa, llamada Maaz, cubre gran parte de la superficie de Jezero.

Perseverance extrajo su sexto testigo de roca (mostrado aquí en el interior del mecanismo de toma de muestras del vehículo) el pasado 31 de enero. [<a href="https://mars.nasa.gov/mars2020/multimedia/raw-images/ZL0_0337_0696867110_159EBY_N0090276ZCAM05068_1100LMJ">NASA/JPL-Caltech/ASU</a>]

Luego, el vehículo se dirigió al sur y al oeste, bordeando una región repleta de dunas llamada Seitah, y obtuvo otros dos pares de muestras. (Las muestras se recogen por duplicado para aumentar las probabilidades de que una de ellas vuelva a la Tierra.) Los científicos de la misión pensaban que las rocas de Seitah serían sedimentarias, porque a simple visa parecían compuestas por  distintas capas. Pero tan pronto como Perseverance desmenuzó algunas de las rocas de Seitah, surgió otra sorpresa: también eran ígneas.

Usando varios instrumentos para analizar la composición química de las rocas, Perseverance encontró grandes granos de un mineral denominado olivino, revestidos de otro que se llama piroxeno. Estos minerales se encuentran generalmente en las rocas ígneas o las áreas volcánicas de la Tierra, y ese es un indicio claro de que las rocas de Seitah surgieron al enfriarse una gran masa de roca fundida, según Stack Morgan. Los cristales de olivino se habrían formado primero y habrían caído al fondo del magma que se enfriaba.  Luego se habría formado piroxeno a su alrededor, dando lugar a rocas estratificadas que parecen sedimentarias.

Las rocas de Seitah, al igual que las de Maaz, también muestran signos de haber interactuado con el agua en el pasado. Incluso podrían (como anunció Eva Scheller, geóloga del Instituto de Tecnología de California, en un encuentro de la Unión Geofísica Americana celebrado en diciembre) contener moléculas orgánicas, probablemente producidas a través de procesos no biológicos, como los que se han observado en algunos meteoritos marcianos

Trabajo por hacer

En total, está previsto que Perseverance recoja al menos 30 muestras de las rocas, la tierra y la atmósfera marciana. Las depositará en uno o más lugares para que futuras misiones las recuperen, en lo que podría suponer el primer retorno de muestras de Marte. Traer los testigos a la Tierra será un proceso complejo que requerirá otro vehículo explorador para recogerlos, un cohete para enviarlos a una órbita de Marte y una nave espacial para capturarlos y transportarlos a la Tierra; y esto no sucedería antes de 2031. La NASA y la Agencia Espacial Europea están trabajando conjuntamente en el plan, y la NASA anunció este mes que había elegido un contratista para construir el cohete que llevará las muestras hasta la órbita de Marte.

«Estoy tremendamente emocionada de que por fin estemos dando los primeros pasos para recoger y, con suerte, traer muestras de Marte», comparte Meenakshi Wadhwa, planetóloga de la Universidad Estatal de Arizona en Tempe y científica principal del programa de recuperación de muestras de Marte de la NASA. «Ya tenemos algunas muestras realmente buenas para examinar la cuestión de si hubo vida en el pasado.»

Pese a los éxitos que ha cosechado Perseverance hasta el momento, la presión por llegar al anhelado delta va en aumento. Ahora mismo el vehículo se desplaza hacia allí tan rápido como le es posible: a principios de este mes, estableció un nuevo récord de distancia en Marte, al recorrer más de 240 metros en un solo día. Aun así, probablemente no arribe al delta hasta abril.

[<em><a href="https://www.nature.com/articles/d41586-022-00469-w">Nature; Fuente: NASA/ JPL-Caltech</a></em>]

El tiempo es primordial porque, para cumplir con los plazos previstos, a Perseverance le queda solo en torno a un año terrestre para completar su lista de tareas pendientes: llegar al delta, obtener muestras allí y conducir hasta el borde del cráter para depositarlas en algún donde puedan recogerlas.

El vehículo actualmente vuelve sobre sus pasos hacia el punto donde aterrizó.  Por el camino extraerá otro par de testigos en Maaz y luego se desviará para rodear la región llena de dunas hasta llegar al delta. Perseverance trabaja a un ritmo mucho mayor que el anterior vehículo de la NASA en Marte, Curiosity, que lleva explorando el cráter de Gale desde que aterrizó en 2012. «Hemos de seguir avanzando», apunta Bosak.

Aunque la mayoría de operaciones han transcurrido sin contratiempos, también se han producido algunos pequeños problemas técnicos, además del primer intento fallido de obtener un testigo de roca. En diciembre, durante un intento de extracción, unos guijarros se desprendieron y atascaron parte de los mecanismos del equipo de toma de muestras de Perseverance. Los ingenieros acabaron logrando que Perseverance expulsara las piedrecitas y solucionara el problema.

Unas pequeñas piedras atascaron el mecanismo de perforación de Perseverance en enero. Pero logró desprenderse de ellas, como muestra esta animación grabada con una de las cámaras del vehículo. [<a href="https://www.jpl.nasa.gov/images/pia25072-perseverance-expels-rock-fragments">NASA/JPL-Caltech/ASU/MSSS</a>]

Y según José Antonio Rodríguez Manfredi, investigador principal del instrumento meteorológico de Perseverance en el Centro de Astrobiología de Madrid, en las últimas semanas unos vientos sorprendentemente fuertes han arrojado polvo y pequeñas piedras contra varios de los sensores de viento del vehículo y los han dañado.

El compañero de Perseverance, el pequeño helicóptero Ingenuity, continúa haciendo progresos. Los investigadores pretendían que el aparato completara cinco vuelos en un lapso de 30 días. Pero ya lleva 19 vuelos, en los que ha recorrido más de 3,8 kilómetros. Ahora mismo está posado por delante del vehículo explorador y se usará (si continúa operativo) para explorar las rutas que este podría tomar una vez que llegue al delta de Jezero con el fin de recoger más testigos.

«Las muestras del delta serán espectaculares», asegura Bosak. «No puedo esperar. Realmente no puedo esperar.»

Alexandra Witze /Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Research Group.

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