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4 de Noviembre de 2019
Astronomía

El segundo visitante interestelar contiene agua

El cometa 2I/Borisov, procedente de otra estrella, se aproxima en estos momentos al Sol. Alcanzará su punto de máxima cercanía a principios de diciembre.

Imagen del cometa interestelar 2I/Borisov tomada el pasado 12 de octubre por el telescopio espacial Hubble. La detección de agua confirma los indicios previos que ya apuntaban a que la composición de este objeto no sería muy distinta de la de los cometas del sistema solar. [NASA, ESA y D. Jewitt/Universidad de California en Los Ángeles.]

Por primera vez, los astrónomos han detectado en nuestro sistema solar indicios de agua procedente de otro sistema planetario. Esa agua alienígena parece estar saliendo del cometa interestelar 2I/Borisov, que en estos momentos se dirige hacia el Sol.

«Hay agua, y eso es genial», asegura Olivier Hainaut, astrónomo del Observatorio Europeo Austral (ESO), con sede en la ciudad alemana de Garching. El hallazgo no constituye una sorpresa, ya que la mayoría de los cometas contienen grandes cantidades de agua. Con todo, confirmar la presencia de este compuesto en un cometa procedente de otro sistema planetario supone un paso importante para entender cómo viaja el agua entre las estrellas. Adam McKay, astrónomo del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA, y sus colaboradores han presentado los detalles del descubrimiento en un artículo publicado hace unos días en el repositorio arXiv.

Los astrónomos han estado siguiendo con atención el curso de 2I/Borisov desde que fuera detectado el pasado 30 de agosto. Su trayectoria indica que este objeto no proviene del sistema solar exterior, como los cometas conocidos, sino del espacio profundo. 2I/Borisov se habría formado en el entorno de una estrella lejana y desconocida y, hace miles de millones de años, algo lo habría sacado de su órbita y lo habría lanzado hacia el Sol. Tras el hallazgo de 'Oumuamua en 2017, se trata del segundo objeto interestelar jamás detectado en el interior del sistema solar.

McKay y sus colaboradores emplearon el telescopio de 3,5 metros del Observatorio de Apache Point, en Nuevo México, para examinar la luz solar reflejada en 2I/Borisov. El pasado 11 de octubre detectaron la presencia de oxígeno en el espectro de dicha luz. Y aunque en principio existen otros procesos que podrían generar oxígeno, los investigadores sostienen que la explicación más probable es que proceda de la descomposición del agua.

Los autores compararon la cantidad inferida de agua con la de cianuro, compuesto que ya había sido identificado previamente en el objeto, y hallaron que la proporción resultaba compatible con la observada en los cometas del sistema solar. Ello refuerza la idea de que 2I/Borisov no sería muy distinto de los cometas conocidos, por más que proceda de otro sistema planetario. «Hasta ahora todos los indicios apuntan a que no se trata de un objeto inusual», indica Matthew Knight, astrónomo de la Universidad de Maryland en College Park.

2I/Borisov alcanzará su punto de mayor cercanía al Sol a principios de diciembre, cuando se aproximará a unas dos unidades astronómicas de la estrella (dos veces la distancia Tierra-Sol). A medida que se acerca, el calor del Sol calienta el cometa y desprende gas y polvo de su núcleo helado. En las próximas semanas, los astrónomos esperan poder detectar más indicios de agua y otras moléculas. «El campo está cambiando casi a diario», señala Hainaut. «Es ciencia en tiempo real.»

Alexandra Witze/Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Research Group.

Referencia: «Detection of a water tracer in interstellar comet 2I/Borisov». Adam J. McKay et al. en arXiv:1910.12785, 28 de octubre de 2019.

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