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13 de Noviembre de 2020
COVID-19

El verdadero peligro del coronavirus del visón

En Dinamarca, doce personas se han infectado con una nueva variante del SARS-CoV-2. Aunque despierta preocupación, no está claro qué amenaza representa.

[iStock-GlobalP]

En las granjas de visones danesas ha aparecido una variante del coronavirus, con cambios potencialmente peligrosos, que parece estar empezando a propagarse entre los humanos. En agosto y septiembre al menos doce personas contrajeron la cepa del virus conocida como «Cluster 5». Para evitar una mayor propagación, el Gobierno danés ordenó la semana pasada el sacrificio de todos los visones del país. Asimismo, se apuntó a que la mutación era potencialmente peligrosa y que incluso podría reducir la eficacia de las vacunas contra la COVID-19 actualmente en desarrollo.

Sin embargo, la información publicada hasta ahora sobre las mutaciones detectadas no respalda esta afirmación. Además, no está nada claro qué efectos tendrán estos cambios.

Los visones, como los hurones, son animales con capacidad de contraer el Sars-CoV-2 y de transmitirlo a sus congéneres. También pueden contagiarlo a los humanos, como ya han mostrado los casos detectados en los Países Bajos en primavera.

La variante danesa del coronavirus tiene dos cambios que afectan a la proteína de la espícula (proteína S), de acuerdo con las primeras y limitadas informaciones del Instituto Estatal del Suero del país. Según los análisis, también reducen la eficacia de los anticuerpos. Por ejemplo, una de las mutaciones encontradas hace que uno de los anticuerpos del cóctel de anticuerpos de Regeneron resulte ineficaz, como ya constató un equipo de investigación en agosto.

Aunque pueden extraerse conclusiones preliminares sobre las propiedades básicas a partir de estudios de laboratorio y análisis computacionales, no nos dicen cómo se comporta realmente el virus en los humanos. 

El Sars-CoV-2 ya se une muy bien a las células

Es extremadamente difícil averiguar dicho comportamiento, como ya ha quedado patente en el debate sobre la mutación D614G, que está muy presente en las cepas de virus que circulan principalmente en Europa y en la costa este de los Estados Unidos. Hasta el día de hoy, todavía se debate qué efectos tiene realmente esta mutación sobre las células, a pesar de su mayor capacidad infecciosa constatada en el laboratorio.

Lo mismo sucede con una de las dos variantes que infectan al visón que, según un equipo dirigido por Jesse Bloom del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson, hace que la proteína S se una mejor al receptor humano ACE-2 (enzima convertidora de la angiotensina 2). «¿Qué significa esto para la transmisión entre humanos o la enfermedad? Es imposible decirlo», escribe Bloom en Twitter, «pero probablemente nada, al menos para la transmisión». No habría pruebas de que el Sars-CoV-2 evolucione hacia una mejor unión. Esta probablemente ya sería lo suficientemente buena.

Otros expertos también dudan de que las mutaciones detectadas en el visón sean directamente relevantes para la pandemia. El genetista François Balloux, del Colegio Universitario de Londres, comenta en Twitter que no son motivo de preocupación. Debido a la elevada tasa de mutación del virus, es muy probable que ya hayan surgido estas y otras variantes en los humanos; si ofrecieran una clara ventaja en la propagación, hace mucho tiempo que se habrían extendido. La Organización Mundial de la Salud (OMS) no ve todavía indicios de que aumenten los riesgos. Ya ha habido numerosas mutaciones del Sars-CoV-2, dijo el viernes en Ginebra el científico jefe de la OMS Soumya Swaminathan.  «Es demasiado pronto para sacar conclusiones precipitadas sobre las consecuencias de esta nueva mutación para la transmisión, la gravedad de la enfermedad, los síntomas clínicos, la respuesta inmunitaria o los posibles efectos de la vacuna.»

En el caso de las «mutaciones de escape», que permitirían al virus evadir una respuesta inmunitaria (y también le permitirían eludir una vacuna), la situación podría ser diferente. Bloom también comenta: «Es plausible que la mutación tenga un pequeño efecto antigénico», es decir, que afecte a la unión de los anticuerpos producidos por la vacuna. Sin embargo, no cree, basándose en su propia investigación, que esta mutación por sí sola reduzca drásticamente la eficacia de la respuesta inmunitaria. 

El uso de animales como refugio

Sin embargo, no son las mutaciones las que hacen que los visones con Sars-CoV-2 sean un problema, sino el hecho de que el virus se propaga de forma independiente en las poblaciones animales. Los expertos temen que los visones y las especies afines se conviertan en un reservorio, es decir, que den al virus un cobijo permanente. Esto haría considerablemente más difícil combatir el Sars-Cov-2. Por ejemplo, en el caso de que se haya erradicado completamente el virus en una región. Si el virus circula en animales de granja o incluso en mascotas, puede resurgir en cualquier momento virtualmente de la nada.

Cuando haya una vacuna contra el Sars-CoV-2, al principio no se dispondrá de una cantidad suficiente para inmunizar a toda la población o a todos los grupos de riesgo. Por lo tanto, las cantidades disponibles probablemente se utilizarían para contener de manera selectiva el virus. Un ejemplo de ello sería una vacunación en anillo. Esta implica establecer una especie de barrera protectora alrededor de las personas infectadas conocidas mediante la vacunación de los contactos directos y los contactos de estos, para impedir que el virus se siga propagando.

Esta sería una estrategia prometedora si el número de casos volviera a disminuir de forma notable en verano. Serviría, sobre todo, porque solo una pequeña proporción de las personas infectadas con Sars-Cov-2 infectan a otras personas, por lo que muchas cadenas de infección terminan por sí mismas. Incluso, sin una vacuna, algunos países casi han podido erradicar el virus con medidas específicas de este tipo. Con la vacunación, también aumentarían las posibilidades de conseguirlo en otros lugares.

Pero la situación cambia en cuanto el virus circula fuera de los humanos. Entonces ya no es suficiente controlar las cadenas de infección entre las personas. También los animales pueden causar brotes. Este escenario no es de ninguna manera inverosímil, porque muchas otras especies relacionadas con los visones son susceptibles de contraer el Sars-Cov-2.

Este grupo de animales incluye numerosas especies silvestres comunes que viven cerca de los humanos, como las martas y los lirones. Allí entran en contacto especialmente con los gatos, que a su vez son susceptibles al coronavirus. Hasta ahora, los gatos no han desempeñado un papel en la pandemia, pero no está claro qué sucede si tienen un contacto regular con animales silvestres infectados.

Lars Fischer

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