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25 de Septiembre de 2018
Alzhéimer

Eliminar las células «zombies» del cerebro para prevenir la neurodegeneración

En ratones, la ausencia de estas células, que ni se dividen ni mueren, reduciría la acumulación de proteínas tóxicas implicadas en la muerte neuronal. Ello evitaría la pérdida de memoria.

Según un estudio reciente, realizado en ratones, los astrocitos y la microglía senescentes favorecerían la progresión de la enfermedad de Alzheimer. En la imagen, representación artística de células senescentes (en verde). [Clínica Mayo]

Una célula senescente es aquella que pierde la capacidad de dividirse de forma permanente. Durante los últimos años, su acumulación en los diversos tejidos del organismo se ha relacionado con el proceso de envejecimiento y enfermedades como la artritis o la ateroesclerosis. Pero ¿qué ocurre cuando el amontonamiento se produce en el cerebro? Según un trabajo publicado en tiempo reciente por la revista Nature, ello ocasionaría la muerte de las neuronas, y en consecuencia, provocaría déficits cognitivos.

En su estudio, Darren J. Baker y su equipo, de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota, usaron un modelo animal de alzhéimer con el propósito de dilucidar el papel de la senescencia en el proceso neurodegenerativo. Los ratones, modificados genéticamente a fin de expresar niveles elevados de la proteína tau, mostraron rasgos característicos de la enfermedad como la activación anómala de las células gliales o la deposición de agregados proteicos tóxicos.

El análisis del tejido cerebral reveló que las células senescentes se hallan en los sitios de lesión. En concreto, la regiones del hipocampo y la corteza cerebral. Además, permitió establecer la identidad de estas células: astrocitos y microglía. Consideradas elementos de soporte neuronal, las primeras, y el sistema inmunitario residente en el cerebro, las segundas, ambas reaccionan ante cualquier daño o amenaza para el sistema nervioso central. Dicha respuesta, también conocida como gliosis, se ha descrito en varias patologías.

Los científicos observaron que la eliminación de las células gliales senescentes, no solo inhibió la gliosis, sino que también redujo la acumulación de los ovillos tóxicos de la proteína tau. Asimismo, evitó la neurodegeneración y aumentó la densidad neuronal. Por consiguiente, los roedores tratados no presentaron alteraciones de la memoria a corto plazo.

Para Baker y su equipo, el hallazgo sugiere que los astrocitos y la microglía senescentes participarían del inicio y progresión de la enfermedad asociada a tau. Así pues, actuar sobre estas células «zombies», que no se dividen, pero tampoco mueren, podría reducir la severidad del alzhéimer. Futuros experimentos determinarán si dicha estrategia terapéutica podría usarse en la práctica clínica, e incluso tratar otros trastornos neurodegenerativos, como el párkinson.

Marta Pulido Salgado

Referencia: «Clearance of senescent glial cells prevents tau-dependent pathology and cognitive decline», de T. J. Bussian et al., en Nature, publicado el 19 de septiembre de 2018.

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