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29 de Enero de 2014
Psicologia infantil

Elogiar, pero con mesura

Los elogios exagerados aumentan la inseguridad en los niños con baja autoestima.

Los escolares que participaron en el ensayo psicológico debían reproducir la obra «Rosas salvajes» de Vincent van Gogh. [Vincent van Gogh, 1890/ dominio público]

Con frecuencia, muchos padres elogian a los hijos con el fin de de reforzar su autoconfianza. Sin embargo, no siempre funciona. Los niños con baja autoestima fracasan cuando reciben alabanzas desmesuradas o demasiado eufóricas. Según informan investigadores de la Universidad de Utrecht liderados por Eddie Brummelman, el elogio exagerado aumenta la inseguridad en los niños con poca confianza en sí mismos.

Prueba en el museo

Los investigadores evaluaron la autoestima de un total de 240 niños y niñas con edades comprendidas entre los ocho y doce años y que participaban en un curso de pintura que se desarrollaba en un museo. Los probandos debían reproducir la obra «Rosas salvajes» del pintor Vincent van Gogh. A continuación, un adulto que se hacía pasar por un artista de renombre se encargaba de calificar las creaciones de los escolares. La valoración de las pinturas infantiles iba de buena («Has pintado un bonito dibujo») a exageradamente buena («Has pintado un dibujo increíblemente hermoso»).

Como segunda prueba, los niños debían elegir entre reproducir figuras complejas o sencillas. Según los investigadores, cuanto más complicado era el motivo que escogían los alumnos, mayor era el reto al que deseaban enfrentarse.

Los niños seguros de sí mismos se inclinaban, tras el elogio exagerado, por los dibujos más complicados; si el «experto» había valorado de forma moderada su primera creación optaban por el más sencillo. En cambio, los niños con una autoestima baja evitaban los retos más complejos si habían recibido loas eufóricas por su obra inicial. Al parecer, temían no cumplir con las expectativas que habían creado a raíz de su primer trabajo, lo que les llevaba a evitar nuevos desafíos. Los investigadores concluyen que los elogios dirigidos a los niños deberían dosificarse.

Más información en Psychological Science.

Gehirn und Geist / Nele Langosch 

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