28 de Marzo de 2013
GEOLOGÍA

Erosión en los relieves suaves

A escala mundial, las pendientes poco pronunciadas contribuyen más a la erosión que los terrenos montañosos.

Las zonas de relieve suave generan en conjunto más erosión que las zonas montañosas. [Morguefile]

La velocidad con la que se transforma la superficie de la Tierra por medio de la erosión física y la disolución química ha representado desde siempre una cuestión de interés para geólogos y geoquímicos.

Para resolver tal cuestión, los geólogos han centrado su atención en los terrenos más inclinados, donde se piensa que la rápida erosión va asociada a una rápida meteorización química. Sin embargo, un estudio reciente apunta que, a escala mundial, no existe suficiente terreno montañoso como para explicar la mayor parte del flujo de sedimentos (debido a la erosión) o de los solutos (debido a la meteorización química) hacia los océanos.

Los autores del estudio, encabezado por Willenbring, de la Universidad de Pensilvania, han realizado un análisis a escala mundial basado en la tasa de denudación, es decir, la velocidad de pérdida de materia mineral en los paisajes como consecuencia de la erosión física y la meteorización química. Han deducido ese parámetro a partir del análisis de nucleidos cosmogénicos, isótopos muy infrecuentes producidos en los granos minerales por la acción de los rayos cósmicos, lo que permite calcular la denudación durante miles o decenas de miles de años.

Con este método, los investigadores han demostrado que aproximadamente la mitad de la variación mundial en las tasas de denudación es explicada por la pendiente media de las cuencas a través de una función exponencial simple. Ello significa que otros factores, como el clima, el tipo de roca y la vegetación tienen una importancia secundaria con respecto a la pendiente.

La relación exponencial indica también que las tasas de denudación no disminuyen hasta cero a medida que la pendiente se suaviza y se acerca a cero. En lugar de ello, la pérdida de material converge a un valor constante de unos 0,01 a 0,1 milímetros por año. Esa velocidad resulta mucho menor que en los terrenos montañosos inclinados, de un orden de magnitud menor, o más.

Pero los relieves suaves son tan abundantes que son los que más contribuyen a la cantidad total de material erosionado. Willenbring y sus colaboradores han calculado que los paisajes con pendientes inferiores al 10 por ciento representan nueve décimas partes de la superficie terrestre y contribuyen a unas ocho décimas partes de la denudación global.

Los resultados despiertan interés no solo porque conciernen a la evolución de la superficie terrestre, sino también por su repercusión en el clima. Cuando se disuelve el calcio y el magnesio de los minerales de silicato y se depositan como carbonatos en el lecho oceánico, se elimina dióxido de carbono del sistema océano-atmósfera. Este mecanismo podría estabilizar el clima global a largo plazo si los cambios climáticos asociados al aumento de CO2 atmosférico aceleraran también la erosión y la meteorización en todo el mundo.

Más información en Geology.

Fuente: Nature

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