5 de Febrero de 2014
Psiquiatria

Esquizofrenia con trastornos motores

Hallan un subgrupo de pacientes con esquizofrenia que presentan una alteración en un receptor de los ganglios basales.

Los ganglios basales intervienen de forma decisiva en la coordinación motora. El cuerpo estriado es uno de estos ganglios; se compone, a su vez, del núcleo caudado y del putamen. El núcleo subtalámico y la sustancia negra también pertenecen a los ganglios basales. [Gehirn und Geist / MEGANIM]

 La esquizofrenia constituye una enfermedad mental grave. Y heterogénea. Desde un punto de vista clínico se considera que agrupa varias tipologías, pues existen grupos de pacientes con síntomas y cursos diferentes de la enfermedad. No obstante, se carece de biomarcadores concretos que los definan. En fecha reciente, un equipo del Instituto de Neuropatología del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge ha identificado un subgrupo de pacientes de esquizofrenia caracterizados por sufrir trastornos motores. Al parecer, el motivo de dicha alteración en el control del movimiento se encuentra en la disminución de un receptor concreto de los ganglios basales.

Estudio en cerebros post mórtem

«Hemos detectado que el cincuenta por ciento tenía niveles muy bajos del receptor de adenosina A2A. Curiosamente, al comparar estos datos con la información aportada por los investigadores clínicos del estudio, observamos que estos pacientes presentaban trastornos motores. Además, hemos identificado un mecanismo epigenético relacionado con la disminución de la expresión del receptor», indica Marta Barrachina, autora principal de la investigación.

Los autores, entre ellos científicos de la Universidad de Castilla-La Mancha en Ciudad Real e investigadores clínicos del Parque Sanitario de Sant Joan de Déu en Sant Boi de Llobregat, centraron su estudio en el receptor de adenosina A2A, el cual abunda en los ganglios basales del sistema nervioso central y se halla implicado en el control del movimiento. Además, esta proteína inhibe la actividad del receptor de dopamina D2, que aparece hiperactivada en las personas que padecen esquizofrenia; de hecho constituye una diana de los antipsicóticos típicos.

A raíz de los resultados, el equipo propone utilizar una terapia combinada específica de antipsicóticos y agonistas del receptor de adenosina A2A en este tipo de afectados: «De esta manera se favorecía la actividad del receptor, permitiendo reducir la dosis de antipsicóticos», apunta Barrachina.

Además de permitir la identificación de un subgrupo de pacientes de esquizofrenia con trastornos motores, el hallazgo abre las puertas al estudio clínico basado en la radioimagen para detectar los niveles de esta proteína e identificar a este tipo de pacientes, señalan los autores. Hoy por hoy, el diagnóstico de la esquizofrenia se basa en la interpretación de los síntomas y la historia clínica del afectado según los criterios estandarizados.

Más información en Journal of Psychiatric Research

Fuente: Idibell

 

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