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24 de Marzo de 2011
BiologÍa

Floración y polen en el aire

La cantidad de polen presente en el aire no siempre se corresponde con el momento álgido de la floración.

Captador aerobiológico para cuantificar el polen en suspensión. [APPA NPC / Wikimedia Commons.]

En general, existe una relación muy estrecha entre la liberación del polen de las plantas y su cantidad en el aire, pero no siempre ocurre así. La asociación entre la floración y la presencia de polen se aprecia gracias a los estudios fenológicos, que analizan los cambios que experimentan las plantas a lo largo de las estaciones, y a los estudios aerobiológicos, que permiten observar los organismos suspendidos en el aire mediante captadores.

La relación se ha observado en el polen de diversos tipos de plantas, entre ellos, Platanus, Quercus, Olea y Plantago. Sin embargo, en ciertas especies, como las cupresáceas y algunas gramíneas (Poa, Agrostis, Bromus o Avena), la floración y la suspensión de polen en el aire no coinciden. En esas plantas, la cantidad de polen puede dispararse antes o después del momento álgido de floración, con retrasos o anticipaciones que pueden alcanzar hasta una semana.

 

La «resuspensión» del polen y su dispersión a largas distancias se hallan detrás de este fenómeno. En la península Ibérica y en el resto de Europa, las floraciones se producen primero en el sur y van avanzando poco a poco hacia el norte. Pero si el viento viene del sur, los captadores registran un aumento del polen antes de que se produzca la floración en el lugar. Por el contrario, si el viento procede del norte, los captadores registran polen procedente de latitudes más septentrionales, aunque en el territorio donde se ubican ya haya acabado el periodo de polinización.

 

Este tipo de estudios resultan de gran interés para elaborar pronósticos precisos sobre la presencia de polen en el aire y predecir el riesgo de alergias.

Más información en International Journal of Biometeorology

Fuente: SINC

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