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9 de Septiembre de 2014
EPIDEMIAS

Frenar el ébola

A raíz de una reunión reciente con 200 expertos, la OMS recomienda el empleo de tratamientos y vacunas experimentales en las zonas más afectadas

Micrografía electrónica del virus del Ébola. [Thomas W. Geisbert, facultad de medicina de la Universidad de Boston/ Wikimedia Commons]

Los investigadores y profesionales de la salud deberían acelerar los esfuerzos para ofrecer a la población de las regiones más afectadas por el ébola tratamientos y vacunas experimentales (que no han superado todas las fases de ensayos con humanos para su autorización), según recomendaron la semana pasada más de 200 expertos en una reunión de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

«Debemos cambiar la idea de que en la situación actual no hay ninguna esperanza y ofrecer perspectivas realistas», afirmó la subdirectora general Marie-Paule Kieny, quien presentó en una conferencia de prensa las conclusiones de la reunión. En los últimos meses han enfermado y fallecido más personas a causa del ébola que en las cuatro décadas desde que se descubrió el virus, destacó.

No existe ningún tratamiento o vacuna que haya sido aprobado para su uso en humanos, y cuando el brote de África occidental empezó a recibir atención hace dos meses, muchos desestimaron la idea de que las intervenciones biomédicas pudieran ayudar. A medida que el brote se ha convertido en lo que algunos llaman una epidemia en toda regla (a pesar de los esfuerzos de contención realizados, que sí resultaron efectivos en el pasado), la idea de implantar tratamientos y vacunas experimentales ha ido ganando protagonismo.

En la reunión organizada por la OMS, en la que participaron investigadores, especialistas en ética, autoridades legales y funcionarios de salud de los países afectados, se consideró una cuestión de prioridad emplear sangre de enfermos del ébola que hubieran sobrevivido para tratar a las nuevas personas infectadas. «Se ha acordado que esta intervención tiene buenas posibilidades de funcionar; además, puede aplicarse desde este momento en los países afectados», apuntó Kieny.

La esperanza es que la sangre completa o el plasma purificado contengan anticuerpos del ébola y tal vez otros componentes del sistema inmunitario que ayuden a combatir el virus. Kieny destacó que la comunidad internacional debe ayudar con urgencia a los países afectados en la extracción, purificación y reinyección de sangre de forma segura. En algunas zonas ya se ha empezado a utilizar suero de convalecientes, comentó. El tratamiento nunca ha sido ensayado de modo formal, pero durante el brote de 1995 en la República Democrática del Congo, se aplicó a ocho pacientes de Kikwit; solo uno de ellos falleció.

Posibles vacunas 

En la reunión de la OMS, los expertos recomendaron también dar prioridad a las pruebas con dos vacunas experimentales: una es de adenovirus procedente de chimpancés (ChAd3) y ha sido desarrollada por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU. (NIAID) y la compañía Glaxo SmithKline; la otra corresponde a un virus recombinante de la estomatitis vesicular (vacuna VEVr) y es desarrollada por la Agencia de Salud Pública de Canadá y con licencia concedida a NewLink Genetics y Profectus Biosciences.

Los ensayos de la fase I sobre ChAd3 comenzarán este mes en Estados Unidos, el Reino Unido, Gambia y Mali. Las primeras pruebas se realizarán en voluntarios sanos porque las zonas afectadas por el ébola carecen de infraestructura adecuada para llevar a cabo ensayos.

En estudios con animales, ambas vacunas, ChAd3 y VEVr, han demostrado un 100 % de protección contra el ébola. Los resultados sobre la eficacia de la primera en macacos se publicaron el pasado domingo en Nature Medicine. La OMS estima que en la actualidad hay disponibles 800 dosis de VEVr, y hacia finales de año deberían estar listas unas 15.000 dosis de ChAd3.

La OMS también ha considerado prioritarios el empleo y las pruebas con ciertos medicamentos, los cuales han demostrado eficacia y seguridad en primates no humanos. Entre los elegidos se halla ZMapp, un cóctel de anticuerpos monoclonales que se verificó la semana pasada que conferían protección al 100 % de los macacos ensayados.

Oyewale Tomori, virólogo de la Universidad de Redeemer, en Nigeria, insistió en que los esfuerzos para probar y distribuir nuevas terapias y vacunas no deben interferir con la necesidad de implantar medidas básicas de salud pública en las zonas asoladas por el ébola, o la de proporcionar cuidados a los pacientes. Solo unos pocos enfermos en las zonas del brote tienen acceso a una atención de calidad, en la que se incluye la rehidratación intravenosa, que puede reducir en gran medida la mortalidad.

Más información:

Declaración de la OMS, tras la reunión con expertos, sobre los posibles tratamientos y vacunas contra el ébola

Diez preguntas sobre el Ébola, por nuestro bloguero Ignacio López-Goñi

Fuente: Nature y Science

 

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