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16 de Octubre de 2018
astronomía

Grandes penitentes de Europa

Recuerdan a los nazarenos de una procesión, con sus ropas blancas y sus capirotes. Son unas agudas cuchillas de hielo que se juntan a cientos en neveros o campos de hielo. Y no las hay solo en la Tierra.

Penitentes del alto río Blanco, en los Andes argentinos. Las hojas de hielo miden entre metro y medio y dos metros [Arvaki].

Mientras conquistaban Sudamérica, los españoles, antes que cualquier otro europeo, debieron de reparar, al toparse con ellas en las secas y altas tierras de los Andes, en unas como púas o cuchillas de hielo, cientos de ellas juntas, que recuerdan a los nazarenos de las procesiones de Semana Santa y los campos de capirotes que forman. Reciben por eso, también en inglés, el nombre de «penitentes». Hasta seis metros de alto miden esas esculturas naturales de hielo. No hay todavía una completa explicación de cómo se forman. En nuestro planeta aparecen en viejos campos de hielo en zonas secas de alta montaña que reciben una intensa irradiación y donde el hielo no se derrite pero sí se sublima. Este proceso se intensifica en las concavidades que haya, porque en ellas la radiación incidente se refleja una y otra vez y se transforma más intensamente en calor. Las pequeñas puntas la devuelven, en cambio, hacia el entorno, y el hielo aguanta en ellas mejor.

Se sabe que también hay fuera de la Tierra penitentes de hielo. Por lo menos, los hay en Plutón, en cuyos hielos de metano se forman campos de púas de cientos de metros de alto. Y ahora, Daniel Hobbley, de la Universidad de Cardiff, y su equipo han aportado en Nature Geoscience datos según los cuales Europa, la luna de Júpiter, podría crear esas hojas de hielo, al menos cerca del ecuador.

Este satélite, cubierto por una gruesa capa de hielo, tiene su superficie roturada por surcos y presenta algunas elevaciones. Hasta ahora, las imágenes que se han tomado de él carecen de la resolución suficiente para que se puedan distinguir en ellas estructuras pequeñas, pero Hobley y sus compañeros han calculado, por medio de los valores de la temperatura y de la irradiación, que las condiciones meteorológicas podrían ser allí las adecuadas para que se creen penitentes. En una ancha franja, entre los 23 grados Norte y Sur, sería posible que se desarrollasen columnas de hielo. Allí, la sublimación (la evaporación directa del hielo) superaría el efecto de otros procesos de meteorización espacial, como el estrés térmico. De manera parecida a lo que pasa en la Tierra, la evaporación es mayor en las pequeñas oquedades que en las puntas, y de esa forma se modelarían altas púas. Los científicos llegan a la conclusión de que los penitentes podrían alcanzar quince metros de altura en los lugares óptimos y estarían separados entre sí un máximo de 7,5 metros.

En estos momentos no hay ningún plan concreto de aterrizaje en Europa. La Misión Sistema Europa Júpiter / Misión Laplace solo observará la luna de Júpiter desde la órbita que la sonda describirá. Expediciones posteriores deberían tomar en cuenta a los penitentes, opinan los investigadores: esas cuchillas podrían dificultar o imposibilitar el aterrizaje cerca del ecuador

Daniel Lingenhöhl / spektrum.de.

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Spektrum der Wissenschaft.

Referencia: «Formation of metre-scale bladed roughness on Europa's surface by ablation of ice», de Daniel E, J. Hobley et al .en Nature Geophysics (2018).

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