21 de Octubre de 2022
Paleoantropología

Hallan en Siberia los primeros restos de una familia neandertal

El ADN antiguo de individuos estrechamente emparentados aporta nueva información sobre la vida y las estructuras sociales de los neandertales.

[HellishLunatic/Wikimedia Commons, dominio público]

Situada en un afloramiento rocoso del sur de Siberia, la cueva de Chagyrskaya no parece gran cosa. Pero fue el hogar de una familia de neandertales.

Por primera vez se ha identificado un conjunto de neandertales estrechamente emparentados: un padre y su hija adolescente y otros dos parientes más lejanos.

En la misma cueva hallaron restos de esta familia y de otros siete individuos (incluida una pareja de posibles primos de otro clan). Además, se encontraron más restos en un yacimiento cercano. Estos hallazgos, publicados en Nature el 19 de octubre, representan el mayor conjunto de genomas neandertales encontrado hasta ahora. Los restos dan a entender que las comunidades neandertales eran pequeñas y que las hembras solían abandonar a sus familias para unirse a nuevos grupos.

Según Krishna Veeramah, genetista de poblaciones de la Universidad de Stonybrook, en Nueva York, los estudios sobre el genoma antiguo suelen centrarse en la historia de la población en general. Por esa razón, lo aportado por este hallazgo sobre el parentesco y la estructura social es muy importante: «El hecho de que tengamos esta información sobre los neandertales es increíble», señala Veeramah.

Un tesoro enterrado

Situada a orillas del río Charysh, en las estribaciones de las montañas de Altái, Chagyrskaya se encuentra a 100 kilómetros al oeste de la cueva de Denisova, un auténtico tesoro arqueológico en el que vivieron, de manera intermitente, humanos, neandertales, denisovanos (y al menos un híbrido neandertal-denisovano) durante unos 300.000 años. Sin embargo, hasta ahora, en las excavaciones de Chagyrskaya solo se han hallado restos neandertales de entre 50.000 y 60.000 años de antigüedad y herramientas de piedra características.

En 2020, la secuenciación del genoma de una hembra neandertal de Chagyrskaya mostró que esta pertenecía a una población distinta de las que ocuparon tiempo atrás la cueva de Denisova. Para estudiar con mayor profundidad a los habitantes de la cueva, un equipo de investigadores dirigido por el paleogenetista Laurits Skov y el genetista de poblaciones Benjamin Peter, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, extrajo el ADN de otros 17 restos humanos antiguos de Chagyrskaya, así como de varios individuos de la cueva cercana de Okladnikov.

Los restos de Chagyrskaya (dientes y fragmentos de hueso) permitieron obtener genomas completos y parciales de 11 individuos (las muestras de Okladnikov estaban mal conservadas y solo dos tenían suficiente ADN para extraer y secuenciar).

Gracias a este hallazgo, se pudo confirmar que los habitantes de Chagyrskaya estaban más emparentados con los neandertales que vivían en Europa en la misma época que con los que ocuparon la cueva de Denisova decenas de miles de años antes.

Cuando Skov empezó a comparar los genomas de Chagyrskaya, se llevó la mayor sorpresa de su carrera. Dos individuos, un hombre adulto y una mujer adolescente, compartían la mitad de su ADN, una situación que solo es posible si fueran hermanos o padre e hijo o hija. Para determinar el parentesco, examinaron el ADN mitocondrial, que se hereda por vía materna y, por tanto, sería idéntico entre hermanos y entre una madre y un hijo o hija, pero no entre un padre y un hijo o hija. El ADN mitocondrial de los dos individuos era diferente, lo que indicaba que eran padre e hija.

Cuando analizaron más material genético, vieron que correspondía a otros miembros de la familia. También descubrieron que el padre tenía dos tipos de ADN mitocondrial (una característica conocida como heteroplasmia) que también presentaban otros dos varones adultos de la cueva, lo que sugiere que todos ellos procedían del mismo linaje materno. Las heteroplasmias suelen desaparecer tras unas pocas generaciones, señala Skov, por lo que es muy probable que los tres vivieran en la misma época. Su equipo también identificó a los miembros de otra familia neandertal: un hombre y una mujer que eran parientes de segundo grado, por ejemplo, primos.

Según Skov, estos hallazgos «hacen que nos preguntemos cuál era la relación familiar entre estos individuos y cómo se relacionaban entre sí. Es un pequeño vistazo a una familia neandertal».

Estructuras sociales

La gran cantidad de genomas neandertales (que casi duplica el número disponible hasta ahora) ha permitido a los investigadores analizar otros aspectos de su vida. Las copias maternas y paternas de los genomas obtenidos en Chagyrskaya no contenían muchas diferencias, señal de que los adultos reproductores solían aparearse con los de su misma población. Se han descubierto patrones similares en los gorilas de montaña, que suelen vivir en comunidades de menos de veinte individuos, y en otras especies amenazadas.

El equipo de investigadores también descubrió que los genomas mitocondriales heredados de la madre eran mucho más diversos que los cromosomas Y, que se transmiten por línea paterna. Una de las explicaciones es la afluencia constante de hembras de diferentes comunidades neandertales, afirma Skov. Los modelos calculados por el equipo indican que esa diversidad genética solo se puede explicar si más de la mitad de las mujeres de las comunidades pequeñas nacieron en otros lugares.

«Creo que esta estructura social estaba presente en la mayoría de los neandertales», afirma el paleogenetista Carles Lalueza-Fox, director del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona. Hace una década, su equipo analizó el genoma de 12 neandertales enterrados en una cueva española y halló que el ADN mitocondrial de las mujeres presentaba diferencias, pero no el de los hombres, lo que interpretó como una prueba de que las hembras habían abandonado sus comunidades. Esto hace que Lalueza-Fox se pregunte si fueron las mujeres neandertales que se desplazaban las que se encontraron (y se aparearon) con hombres Homo sapiens en otras partes de Eurasia. Otros científicos señalan que los grupos neandertales que vivían en otros lugares o en otras épocas podrían haber adoptado costumbres sociales diferentes. «Hasta que no obtengamos más información, no se puede saber con seguridad», señala Veeramah.

Rebecca Wragg Sykes, escritora y arqueóloga de la Universidad de Liverpool, está sorprendida de que se hayan recuperado en un mismo yacimiento restos de tantos individuos emparentados entre sí, ya que pertenecían a comunidades cazadoras-recolectoras de gran movilidad. Especialmente desconcertante es la presencia de un diente de leche y dos dientes permanentes apenas desgastados pertenecientes al mismo varón adolescente. «Ello demuestra que esta comunidad neandertal, o permanecía en sus asentamientos durante largos periodos de tiempo, o los ocupaba de manera recurrente.»

La cueva de Chagyrskaya también está repleta de restos de bisontes y caballos, por lo que Skov y su equipo creen que el lugar fue un campamento de caza durante las migraciones estacionales de estos animales. Es posible que, gracias a estas cacerías, comunidades neandertales dispares se reunieran y mezclaran, sugiere Sykes. «No creo que los neandertales estuvieran planeando encontrarse, pero la ocasión lo propició.»

Es muy probable que la familia de Chagyrskaya crezca. Hasta ahora solo se ha excavado un tercio de la cueva. Además, solo se ha analizado menos de una cuarta parte de los restos neandertales ya descubiertos. Skov espera que en futuros estudios se puedan construir árboles genealógicos neandertales más completos y, tal vez, se llegue a encontrar a la madre de la adolescente. Cree que «es muy probable que esté ahí».

Ewen Callaway/Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con el permiso de Nature Research Group.

Referencia: «Genetic insights into the social organization of Neanderthals»; Laurits Skov et al. en Nature, vol. 610, n.º 7932, págs. 519-525, 19 de octubre de 2022.

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