2 de Junio de 2022
Arqueología

Hallan núcleos urbanos precolombinos en el Amazonas

La complejidad de los asentamientos contradice la idea de que las poblaciones indígenas vivían en tribus nómadas que apenas modificaban el entorno.

Imagen tridimensional del yacimiento de Cotoca, en Bolivia, obtenida con un dispositivo lídar. En el centro del asentamiento se aprecia una pirámide de tierra central (colores rojizos) que está rodeada de una serie de terrazas y carreteras elevadas. [Heiko Prümers/DAI]

Un equipo de científicos ha concluido que unos misteriosos montículos situados en el extremo sudoeste de la cuenca amazónica fueron en su día antiguos asentamientos urbanos. Mediante una técnica de teledetección empleada para cartografiar el terreno desde el aire, descubrieron que, desde hace unos 1500 años, las antiguas culturas amazónicas construyeron y vivieron en una serie de núcleos urbanos densamente poblados. En ellos se alzaban pirámides de tierra de 22 metros de altura y estaban rodeados por kilómetros de carreteras elevadas.

La complejidad de los asentamientos es «fascinante», comenta Heiko Prümers, miembro del equipo e investigador del Instituto Arqueológico de Alemania con sede en Berlín.

«Es la primera prueba clara de que existieron sociedades urbanas en esta parte de la cuenca del Amazonas», explica Jonas Gregorio de Souza, arqueólogo de la Universidad Pompeu Fabra. El estudio se suma a un creciente número de investigaciones que apuntan a que el Amazonas albergó sociedades avanzadas mucho antes de la llegada de los europeos y que, por tanto, no era una zona tan salvaje y prístina como se pensaba. El descubrimiento se publicó el pasado 25 de mayo en Nature.

Nueva perspectiva

El hombre ha habitado durante unos 10.000 años la cuenca del Amazonas, un vasto sistema de drenaje fluvial con un tamaño similar al de Estados Unidos. La comunidad investigadora pensaba que, antes de la llegada de los europeos en el siglo XVI, todos los indígenas amazónicos vivían en pequeñas tribus nómadas que apenas influían en el mundo que los rodeaba. Sin embargo, aunque los primeros visitantes europeos describieron un paisaje repleto de pueblos y aldeas, los exploradores posteriores nunca encontraron tales asentamientos.

[<a href="https://www.nature.com/articles/d41586-022-01458-9">Nature</a>]

En el siglo XX, los arqueólogos todavía no habían confirmado su existencia, y argumentaban que el suelo pobre en nutrientes de la Amazonia era incapaz de soportar la agricultura a gran escala, lo que habría impedido que surgieran civilizaciones tropicales similares a las que se habían hallado en Centroamérica y el sudeste asiático. Sin embargo, en la década de 2000, los arqueólogos comenzaron a cambiar de opinión. Algunos investigadores sugirieron que la inusual concentración de plantas de cultivo, así como de ciertos terrenos particularmente ricos en nutrientes que podrían haber sido creados por el hombre, indicaría que los antiguos pueblos amazónicos habían modificado su entorno.

La hipótesis cobró fuerza en 2018, cuando los arqueólogos hallaron centenares de grandes montículos de formas geométricas que habían quedado al descubierto como resultado de la deforestación del sur de la selva amazónica. Las estructuras sugerían que habrían existido antiguas sociedades organizadas, capaces de prosperar en un mismo lugar durante años. Sin embargo, faltaban pruebas directas de los asentamientos.

En 1999, Prümers comenzó a estudiar un conjunto de montículos en la región boliviana del Amazonas, fuera de la espesa selva tropical. En esa zona, una multitud de collados cubiertos de árboles se eleva por encima de unas llanuras que se inundan en la época de lluvias.

Las excavaciones anteriores habían revelado que tales «islas boscosas» contenían restos de asentamientos humanos, entre ellos algunos vestigios de la misteriosa cultura casarabe, que apareció alrededor del año 500 d.C. En uno de los yacimientos, Prümers y sus colaboradores identificaron lo que parecía una muralla, lo que apuntaba a un asentamiento permanente. Los investigadores también hallaron tumbas, plataformas y otros indicios de una sociedad compleja. Pero la densa vegetación dificultó el empleo de métodos convencionales para examinar el yacimiento.

Lo que se oculta debajo

En la década de 2010 se extendió en arqueología el uso del lídar, una técnica de teledetección que emplea un haz láser para generar imágenes tridimensionales del suelo. En 2012, un estudio realizado con lídar en un valle de Honduras permitió descubrir una antigua ciudad precolombina cuya existencia todavía no estaba demostrada. La selva había engullido por completo el asentamiento desde que fuera abandonado en el siglo XV, por lo que era casi imposible verlo desde el aire sin ayuda del lídar.

En 2019, Prümers y sus colaboradores sobrevolaron en un helicóptero equipado con un dispositivo lídar seis zonas cercanas a yacimientos que con certeza se sabía que habían sido ocupados por los casarabes. Los hallazgos superaron las expectativas del equipo: el lídar reveló el tamaño y la forma de 26 asentamientos, entre ellos 11 que los investigadores no estaban buscando, una tarea monumental que habría tardado 400 años en completarse con métodos convencionales, asegura Prümers.

Dos de los núcleos urbanos abarcaban, cada uno, una superficie de más de 100 hectáreas, tres veces el tamaño de la Ciudad del Vaticano. Las imágenes de lídar revelaron recintos amurallados con amplias terrazas que se elevaban 6 metros por encima del suelo. En un extremo de las terrazas se alzaban pirámides cónicas de tierra. Lo más probable es que la gente viviera en los alrededores de esas terrazas y se desplazara por las calzadas que conectaban los asentamientos.

«Pensamos en la Amazonia como un desierto verde», repara Prümers. Pero, si surgieron y prosperaron civilizaciones en otras regiones tropicales, «¿por qué no iba a existir aquí algo similar?».

Misterios por resolver

Las razones por las que se abandonaron los asentamientos al cabo de 900 años continúan siendo un enigma. Las dataciones por radiocarbono han revelado que los casarabe desaparecieron alrededor del año 1400.

Prümers señala que las imágenes de lídar revelaron la existencia de depósitos de agua en los asentamientos, lo que implicaría que esta parte del mundo no siempre fue húmeda, un cambio ambiental que podría haber causado la migración de la población. Sin embargo, el registro de datos polínicos pone de manifiesto que en la zona se cultivó maíz de forma continuada durante miles de años, un indicio de prácticas agrícolas sostenibles.

En todo caso, el descubrimiento de sociedades amazónicas perdidas hace mucho tiempo «cambia la perspectiva general que se tiene de la arqueología amazónica», afirma Eduardo Neves, arqueólogo de la Universidad de São Paulo. Según el experto, no cabe duda de que la tala y la agricultura actuales están destruyendo importantes yacimientos arqueológicos que todavía no se han descubierto, pero el creciente interés por la arqueología amazónica quizás podría conllevar la protección de lugares vulnerables.

Los recientes descubrimientos también contradicen la idea de que los pueblos indígenas eran habitantes pasivos de la cuenca del Amazonas antes de la llegada de los europeos. «Las poblaciones que vivieron allí cambiaron el paisaje para siempre», concluye Neves.

Freda Kreier

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature.

Referencia: «Lídar reveals pre-Hispanic low-density urbanism in the Bolivian Amazon». Heiko Prümers et al. en Nature, 25 de mayo de 2022.

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