8 de Abril de 2013
ECOLOGÍA

Hongos que acumulan carbono

Los hongos micorrícicos, que forman simbiosis con las raíces de las plantas, contribuyen de forma importante al secuestro de carbono atmosférico.

Hongo micorrízico desarrollado en una punta de raíz. [Wikimedia Commons]

Durante la fotosíntesis, las plantas extraen dióxido de carbono de la atmósfera y destinan una parte de este carbono a las raíces, desde donde es transferido a los hongos micorrícicos, un tipo de hongos que forman simbiosis con las raíces en la mayoría de las plantas. Un estudio recién publicado en Science ha demostrado que el carbono de los hongos micorrícicos contribuye a la mayoría del carbono almacenado en el suelo.

Los hongos micorrícicos forman prolongaciones con las raíces y aumentan su superficie de contacto con el suelo, por lo que ayudan a las plantas a absorber agua y nutrientes y estimulan su crecimiento. De este modo, los hongos hacen que sus huéspedes vegetales extraigan más CO2 de la atmósfera. Una parte de ese carbono se destina a los hongos micorrícicos, que estos emplean para extender nuevas hifas (los filamentos fúngicos) hacia el suelo. Cuando las hifas mueren, el carbono de sus tejidos es descompuesto rápidamente por otros microorganismos edáficos o permanece en el suelo durante años o décadas. Cuanto más tiempo permanezca el carbono micorrícico en el suelo, mayor será su contribución al secuestro de carbono.

Para conocer la importancia del carbono secuestrado por los hongos micorrícicos, Clemmensen, de la Universidad de la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas, y sus colaboradores han investigado distintas zonas de bosque boreal que diferían en su historia de incendios y en la cantidad de carbono edáfico. Emplearon un modelo matemático para calcular el carbono acumulado en el suelo derivado de la descomposición de la hojarasca y el procedente de la descomposición de las raíces y de sus hongos asociados.

El modelo reveló que hasta el 70 por ciento del carbono edáfico derivaba de las raíces y de sus hongos asociados, en particular en el suelo profundo, donde la densidad radicular es máxima. Los resultados del modelo fueron corroborados por los análisis moleculares, que demostraron que los hongos micorrócicos y otros asociados a las raíces predominaban en el suelo profundo, mientras que los hongos descomponedores solo abundaban en el suelo superficial. Además, la composición isotópica de la materia orgánica del suelo se parecía en gran medida a la de los hongos micorrícicos.

Los resultados ponen de relieve el papel fundamental de los hongos micorrícicos en el secuestro de carbono en los bosques boreales. Ello reviste importancia porque el carbono acumulado en suelo durante largos períodos puede ayudar a mitigar el aumento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera. La mayoría de las especies fúngicas actúan como descomponedoras que provocan una liberación neta de CO2 a la atmósfera, pero los hongos micorrícicos podrían constituir una notable excepción.

Más información en Science

Fuente: Science

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