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16 de Diciembre de 2013
Astrofísica

Huir de la Vía Láctea

Las estrellas que abandonan nuestra galaxia podrían ofrecer pistas sobre la distribución de materia oscura.

Imagen: Thomas Fuchs

Todas las estrellas se mueven, pero unas lo hacen con más brío que otras. Durante los últimos años, se han identificado algunas que, debido a su gran velocidad, acabarán escapando para siempre de la Vía Láctea. Esa desbandada podría aportar información sobre la materia oscura, la misteriosa sustancia que da cuenta del 85 por ciento de toda la materia existente en el universo.

«Nadie sabe qué es la materia oscura», recuerda el astrofísico Warren Brown, del Observatorio Smithsoniano de Astrofísica. Lo que sí se conoce son los efectos gravitatorios que ejerce sobre los objetos que vagan por la galaxia. Así pues, las estrellas que escapan de la Vía Láctea podrían emplearse a modo de sonda que revelase en qué regiones se concentra más materia oscura. Esa información podría aprovecharse para corroborar o refutar las diferentes teorías que tratan de explicar su naturaleza.

El problema reside en que nadie conoce a ciencia cierta la trayectoria completa de las estrellas que abandonan la Vía Láctea. Para ello, los astrónomos tendrían que saber de dónde vienen y con qué velocidad comenzaron a escapar. Una posibilidad es que hayan sido expulsadas por estallidos de supernova. Otra, que se hayan acercado demasiado al agujero negro supermasivo del centro de la Vía Láctea, el cual las habría arrojado hacia el exterior al igual que una honda lanza una piedra. De ser el caso, todas las estrellas fugitivas procederían de una misma zona: el centro galáctico. «Una circunstancia muy valiosa», asegura Michael Boylan-Kolchin, astrofísico de la Universidad de Maryland.

Pero ¿cómo averiguar el lugar de partida? Brown y otros investigadores sostienen que ese dato puede inferirse a partir de la edad, velocidad y posición actuales del astro. Tras efectuar un cuidadoso análisis del espectro de HVS17 (siglas de «estrella hiperveloz 17», descubierta hace poco), los astrónomos dedujeron que dicho objeto correspondería a una estrella de 153 millones de años que estaría huyendo de la Vía Láctea a una velocidad de 1,6 millones de kilómetros por hora.

Si hubiese sido expelida por una supernova, la estrella debería ser mucho más joven, ya que el estallido tendría que haberla afectado poco después de su formación. Su avanzada edad, en cambio, parece sugerir un origen más cercano al centro de la galaxia. Los autores publicaron sus resultados el pasado mes de agosto en The Astrophysical Journal. De cara al futuro, los datos del satélite Gaia, que la Agencia Espacial Europea tiene previsto lanzar al espacio este jueves 19 de diciembre, deberían despejar las dudas sobre el origen de la estrella. Un hallazgo que, con suerte, podría arrojar una chispa de luz sobre la materia oscura.

Más información en The Astrophysical Journal. Una versión del artículo técnico se encuentra disponible en arXiv.

—Nathan Collins / Scientific American

 

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