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12 de Marzo de 2019
Glaciología

Icebergs verdes

Los icebergs suelen ser blancos o, a veces, azules, pero por los mares que rodean la Antártida también los hay verdes. Se acaba de ofrecer una nueva explicación de que tengan ese color.

Los icebergs verdes deben quizá su color al hierro de las rocas del interior de la Antártida [agu/journal of geophysical research: oceans/kipfstuhl et al 1992].

Durante mucho tiempo se tenía a los icebergs verdes como una fantasía de marinos, pero a principios del siglo XX no solo ellos dijeron verlos, sino también científicos, que, eso sí, no podían explicar ese color. Por lo normal, los icebergs son blancos, o a veces azules. Los azules contienen un hielo especialmente compacto, casi libre por completo de burbujas de aire, que absorbe las longitudes de onda rojas, de modo que toma esa coloración azul. Pero ¿y el color verde? En la mayoría de los casos no se puede atribuirlo al plancton, ya que los icebergs se desprenden de los glaciares o de las plataformas de hielo que flotan en el mar y esos organismos no podrían impregnar por completo fragmentos tan grandes.

Stephen Warren, de la Universidad de Washington, y sus colaboradores han expuesto una nueva tesis en Journal of Geophysical Research: Oceans, basada en las grandes cantidades de polvo de hierro que una oceanógrafa de la Universidad de Tasmania encontró en hielo de la plataforma de Amery, en la Antártida oriental. El óxido de hierro podría, según esto, ser la causa del color verde.

Warren empezó en 1988 a interesarse por estos singulares icebergs verdes al estudiar un testigo de hielo extraído de uno de ellos. Era más oscuro y más transparente que el hielo de un iceberg «normal»; por ello, Warren, como otros investigadores, pensó que la coloración debía de nacer de factores externos. «Mientras ascendíamos por el iceberg, no era el color lo que más nos asombraba, sino lo transparente que era el hielo. No tenía burbujas; no era, pues, hielo corriente de glaciar», cuenta Warren. Primero pensaron que no se trataba de hielo originado en tierra, sino de hielo marino. Este se crea en la cara inferior de las plataformas de hielo que flotan en el mar cuando enfrían el agua que tienen debajo. Ese hielo es más oscuro y transparente que el de la superficie superior porque no contiene burbujas de aire.

La primera suposición de Warren acerca del color verde se basaba en los compuestos orgánicos del carbono que se congelan con el agua. Las soluciones de ese tipo son en realidad amarillas, pero combinadas con el azul del hielo puro crearían ese especial tono esmeralda. Sin embargo, cuando Warren y sus colaboradores realizaron en 1996 otra expedición e investigaron el contenido de carbono del hielo verde y del azul, se quedaron asombrados. Ambos tenían el mismo contenido de materia orgánica.

Un par de años después, la científica de Tasmania descubría que un testigo de hielo de una plataforma de hielo tenía en su extremo inferior, de agua marina, 500 veces más hierro que el presente en la superficie de la plataforma, que era nieve compactada. El óxido de hierro (la herrumbre, digamos) es rojo, naranja, ocre o amarillo, según el grado de oxidación y según cuáles sean los demás componentes del polvo. El glaciar arrastraba al mar el polvo de roca, finamente triturada por el glaciar, y allí se congelaba junto con el agua salada; el efecto sería semejante al que se produce al disolver carbono. Warren y sus colaboradores sostienen ahora, pues, que es ese polvo de roca del interior de la Antártida el que causa la coloración verde. Para verificar la idea quieren, por lo tanto, investigar el contenido en hierro de icebergs de diferentes colores y comprobar cómo reflejan la luz.  

Los icebergs verdes tendrían además un significado especial para el océano Antártico. No sería meras curiosidades: suministrarían una sustancia, el hierro, necesaria para la proliferación del fitoplancton. Al derretirse el hielo, introducirían el nutriente en el mar, muy lejos de su lugar de procedencia. El hierro escasea en grandes partes del océano; donde lo diseminan el polvo del desierto o los icebergs, la vida medra.

Daniel Lingenhöhl / spektrum.de

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Spektrum der Wissenschaft.

Referencia: «Green Icebergs Revisited», de Stephen G. Curran et al en Journal of Geophysical Research: Oceans.

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