9 de Febrero de 2022
Nuevas tecnologías

Internet como neuroprótesis

Cuando las personas buscan información en Internet, no distinguen con precisión entre los conocimientos almacenados en su propia memoria y los obtenidos a través de la Red.

Internet y los motores de búsqueda, como Yahoo o Google, se han convertido en nuestra principal fuente de conocimentos externa. [iStock/ Metamorworks]

El acceso a la información ha cambiado radicalmente en los últimos decenios. Antes del triunfo de Internet, teníamos que acudir a la enciclopedia de la estantería de casa o investigar en la biblioteca. Hoy en día, el ordenador o el teléfono inteligente que llevamos en el bolsillo es nuestra puerta de acceso al conocimiento del mundo. Sin embargo, a veces no distinguimos entre los conocimientos adquiridos en Internet de los nuestros, demuestra un estudio de Adrian Ward, de la Universidad de Texas, pubicado en PNAS.

El investigador de mercadotecnia llevó a cabo ocho experimentos diferentes. En los primeros, constató que los sujetos a los que se les permitió consultar un motor de búsqueda como Google para responder a una serie de preguntas sobrestimaron posteriormente sus propios conocimientos en comparación con los que tuvieron que responder sin ayuda. En el octavo experimento, Ward dividió a 156 voluntarios en dos grupos, a cada uno de los cuales enfrentó a 50 preguntas con el fin de examinar con más detalle cómo las herramientas de Internet influyen en la percepción del propio nivel de conocimiento.

Una neuroprótesis más que una enciclopedia

A la mitad de los participantes se les dejó buscar la respuesta en Google si se quedaban atascados. A los demás voluntarios se les facilitaron los enlaces a los artículos de Wikipedia correspondientes a la pregunta que debían responder, de manera que no tenían que buscarlos ellos mismos. A continuación, el investigador presentó a todos los participantes 70 preguntas, incluidas las que habían trabajado anteriormente. Para cada una de ellas, se les pidió que indicaran si habían utilizado fuentes externas para responder. Por término medio, el grupo de Wikipedia solo atribuyó «falsamente» una respuesta a sus propios conocimientos. En el grupo de Google, ese valor casi se triplicó.

Investigar en un motor de búsqueda adaptado a nuestro uso lingüístico se asemeja más al pensamiento propio que «buscar» algo en una enciclopedia como Wikipedia, sugiere Ward. Sobre todo, porque Google trata de proporcionar información de la forma más «casual posible». Por ello, puede ocurrir con mayor frecuencia que las personas confundan los conocimientos investigados con los propios. «Quizás para nosotros Internet se parezca menos a una biblioteca y más a una neuroprótesis, a la que estamos conectados, no por cables, sino por flujos de datos», concluye el psicólogo.

Anton Benz

Referencia: «People mistake the internet's knowledge for their own». Adrian Ward en Proceedings of the Natural Academy of Sciences (PNAS), vol. 118, n.o 43, 2021.

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