Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Noticias
  • 13/06/2018

Psicología

La altitud influye en el estado de ánimo

Las personas que viven en zonas altas de montaña son más propensas a sufrir falta de oxígeno crónica, condición que aumenta el riesgo de suicidio.

Harvard Review of Psychiatry

Menear

Las personas que viven a gran altitud pueden presentar una deficiencia de oxígeno en el cerebro, lo que aumenta el riesgo de depresión y suicidio. [iStock/ Orla]

Según se sabía hasta ahora, el lugar de residencia influye en la vulnerabilidad de las personas a padecer depresión o, incluso, a suicidarse. Investigadores de la Universidad de Utah han revelado que, además de las condiciones sociodemográficas y ambientales, existe otro factor importante que contribuye a este riesgo: la altura geográfica del lugar donde se reside. El trabajo se publica en Harvard Review of Psychiatry.

Los científicos, dirigidos por Brent Kious, analizaron una docena de estudios llevados a cabo en Estados Unidos. Descubrieron que, en todas las investigaciones, podía establecerse una relación entre la altura sobre el nivel del mar en la que se encontraba una población y la tasa de suicidios: a mayor altitud, más suicidios se registraban entre los habitantes del lugar. El porcentaje de depresiones también era más elevado en las comunidades que vivían a gran altitud, aunque esta relación se mostró menos clara.

Falta de oxígeno en el cerebro

Los resultados no responden a la existencia de determinados factores demográficos ni a un acceso precario a la atención psiquiátrica en las regiones montañosas analizadas, señalan los autores. Por ello, sospechan que el hecho de sufrir una hipoxia crónica, es decir, una deficiencia de oxígeno en la sangre y, así, un suministro insuficiente de oxígeno en el cerebro, podría explicar los hallazgos. En las regiones geográficamente más altas, el contenido de oxígeno del aire es menor.

Los experimentos llevados a cabo en cámaras de presión, en las que los montañeros se preparen de cara a las expediciones, han demostrado que, después del entrenamiento, estos sujetos presentan un aumento en el estado de ansiedad y depresivo. También se ha comprobado que los habitantes de poblaciones que se encuentran a gran altitud manifiestan una saturación de oxígeno más baja en la sangre, por lo que el cuerpo no puede compensar el efecto a lo largo del tiempo.

Joachim Retzbach/ Spektrum.de

Artículo tradcido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Spektrum der Wissenschaft.

Referencia: «Living high and feeling low: Altitude, suicide , and depression.» Brent Kious et al. en Harvard Review of Psychiatry, vol. 26, n.o 2, págs.. 43-56, 2018.

Artículos relacionados