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11 de Abril de 2017
astronomía

La atmósfera de una supertierra

Falta mucho para poder descubrir una eventual vida extraterrestre observando un planeta. Pero al menos sabemos ahora que un exoplaneta con un tamaño no muy distinto al de la Tierra posee una envoltura gaseosa.

Una representación gráfica de la supertierra con atmósfera GJ 1132b, con su estrella, una enana roja [MPIA].

Según todo lo que sabemos actualmente, no puede haber vida sin atmósfera. Para dar con huellas de vida extraterrestre, los astrónomos quieren investigar la envoltura gaseosa de los exoplanetas en busca de señales químicas que solo puedan proceder de microbios, plantas o animales. Para que se logre ese objetivo seguramente falta todavía un poco. Pero ahora se está un paso más cerca al detectar la atmósfera de una supertierra, concepto un tanto impreciso pero que en este caso concreto designa a un planeta de masa no muy superior a la de la Tierra. Hasta ahora solo se había detectado la atmósfera de gigantes gaseosos y supertierras de masa mucho mayor que esta. Así lo cuentan John Southworth, de la Universidad de Keele, y sus colaboradores en Astronomical Journal.

El exoplaneta investigado gira alrededor de la estrella enana roja GJ 1132, de la constelación austral Vela, a unos 39 años luz de distancia. El equipo la observó con un telescopio del Observatorio Europeo del Sur, en Chile, a través de siete filtros (es decir, siete estrechos intervalos, o bandas, de longitudes de onda) al mismo tiempo. GJ 1132b es un planeta de tránsito, al que vemos pasar por delante de su sol cada 1,6 días: en cada paso se atenúa ligeramente la luz de la estrella, lo cual permite calcular el tamaño del planeta y ofrece indicios de si este tiene atmósfera. Su radio es unas 1,4 veces el de la Tierra y su masa, 1,6 veces. Sin embargo, 0,2 veces el radio terrestre de esos 1,4 corresponderían a la atmósfera.

En una de las bandas de frecuencia en que se observó el planeta, una banda infrarroja, el radio observado era mayor. De ahí dedujeron los astrónomos que tenía atmósfera: en esas longitudes de onda concretas no era transparente, con lo que el planeta parece mayor, mientras que en las demás deja pasar la luz de la estrella. Según han arrojado simulaciones basadas en esos datos, la atmósfera podría ser rica en hidrógeno y metano. Eso no quiere decir que allí sea posible la vida, matizan Southworth y sus colaboradores. Podría tratarse de un mundo con agua abundante, pero en la forma de vapor de agua atmosférico caliente (el palneta estás aunos 300 grados de temperatura).

Las enanas rojas como GJ 1132 son muy activas. Generan enormes eyecciones de masa de la corona estelar y flujos de partículas cargadas. Estas podrían expeler regularmente la atmósfera de un planeta cercano al incidir violentamente sobre ella. GJ 1132b quizá sea, sin embargo, una excepción, esperan los científicos, pues su atmósfera habría sobrevivido varios miles de millones de años. Y da esperanzas también de que algunos de los planetas de tipo terrestre que rodean a la estrella enana TRAPPIST-1 tengan agua en estado líquido. TRAPPIST-1 es una enana roja activa cuyas erupciones podrían crear problemas análogos.

Más información en Astronomical Journal.

Fuente: spektrum.de/Daniel Lingenhöhl

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