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14 de Mayo de 2019
Cáncer

La buena genética de las ballenas frente al cáncer

A pesar de su gran volumen corporal y larga esperanza de vida, los cetáceos presentan menor probabilidad de desarrollar tumores, en comparación con los humanos.

El proceso de evolución responsable del gran tamaño de los cetáceos, también podría ser el origen de la duplicación de ciertas zonas del genoma involucradas en la supresión de los tumores. [Pixabay]

El tamaño del organismo y la edad constituyen factores de riesgo para el desarrollo de tumores. Sin embargo, aunque los grandes cetáceos, como las ballenas, cuentan con mayor número de células, y por ende mayor probabilidad de acumular mutaciones, que los seres humanos, además de una larga esperanza de vida, la incidencia del cáncer no aumenta en estos animales.

A fin de explicar esta contradicción, conocida como paradoja de Peto, Carlo C. Maley y su equipo, de la Universidad Estatal de Arizona, en colaboración con científicos de otros centros de investigación estadounidenses y holandeses, así como de las Universidades Pompeu Fabra y Autónoma de Barcelona y el Centro de Regulación Genómica, también en Barcelona, plantean que la evolución podría haber favorecido la expresión de ciertos genes responsables del gigantismo, junto con otros implicados en mecanismos inhibidores de la proliferación celular. La revista Molecular Biology and Evolution publica las conclusiones de la investigación.

A fin de corroborar su hipótesis, los científicos analizaron el genoma de una ballena jorobada (Megaptera novaeangliae). El animal, una hembra conocida como Salt, residente en la costa del golfo de Maine en Massachussets, fue catalogado por el Centro de Estudios Costeros a mediados de la década de los 70. Su biografía es una de las mejor documentadas por la comunidad científica.

La comparación entre estos datos y los obtenidos, con anterioridad, de otras 9 especies de cetáceos, como la ballena azul y el rorcual común, evidenció que algunas regiones del ADN, involucradas en el proceso de división celular y la reparación del material genético, evolucionaron con mayor rapidez en estos mamíferos. Asimismo, mostró la existencia de duplicaciones en genes supresores de tumores. Ello podría explicar la resistencia de las ballenas a desarrollar neoplasias.

Para sorpresa de los investigadores, a pesar del veloz proceso evolutivo, los cromosomas de los cetáceos acumulan pocas mutaciones, hecho que también podría protegerlos frente al cáncer.

Ahora, Maley y sus colaboradores plantean identificar si podría ocurrir un fenómeno similar en los genes humanos. Además, experimentos adicionales con células de ballena en cultivo también permitirán no solo validar el hallazgo, sino también estudiar los posibles mecanismos moleculares detrás de la paradoja de Peto.

Marta Pulido Salgado

Referencia: «Return to the sea, get huge, beat cancer: an analysis of cetacean genomes including an assembly for the humpback whale (Megaptera novaeangliae)», de M. Tollis et al., en Molecular Biology and Evolution, publicado el 9 de mayo de 2019.

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