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14 de Abril de 2019
Marte

La busca de metano en Marte no lo encuentra, para sorpresa de los científicos

En sus primeros meses de funcionamiento, el Orbitador de Gases Traza no ha encontrado metano en la atmósfera del Planeta Rojo.

El vehículo Curiosity encontró metano cerca del cráter Gale, representado en falso color [NASA/JPL-Caltech].

Una nave de la que se suponía que iba a resolver el misterio del metano de Marte no ha hecho sino aumentar la confusión. El Orbitador de Gases Traza (TGO), de Rusia y Europa, que empezó a buscarlo el año pasado, no ha dado todavía con la menor vaharada en la atmósfera de Marte, según un estudio publicado en Nature el 10 de abril.

«Es una sorpresa enorme», dice Dorothy Oehler, geóloga planetaria del Instituto de la Ciencia Planetaria, en Houston, Texas.

Misiones anteriores a Marte habían detectado indicios de la existencia de metano en la atmósfera. Que el TGO no haya podido hasta ahora encontrarlo da a entender que existe un proceso desconocido que lo extrae de la atmósfera en cuanto aparece en ella, explica Oleg Korablev, físico del Instituto de Investigaciones Espaciales de Moscú y autor principal del estudio.

Los científicos planetarios están ansiosos por saber de dónde viene el metano de Marte porque la mayor parte del metano de la atmósfera terrestre está producida por organismos vivos. Determinar cuánto hay en la atmósfera marciana, y dónde, ayudaría a saber si viene de fuentes geológicas (de las reacciones químicas en las rocas, por ejemplo) o si su origen es más emocionante: vida que hubiese en Marte.

Se ha dado con metano en Marte repetidas veces desde hace quince años. Entre los hallazgos están una pluma de metano en 2003 y las detecciones ocasionales del vehículo Curiosity, de la NASA, desde que en 2012 aterrizó en el cráter Gale. El Mars Express, de la Agencia Espacial Europea, ha dado con el gas en múltiples sitios, incluyendo una pluma cerca de ese cráter en 2013.

Husmear los cielos

Con la intención de responder la cuestión más definitivamente, el TGO llegó a Marte en 2016 y empezó a recoger datos de la atmósfera en abril de 2018. Entre abril y agosto de 2018, no halló señal alguna del metano pese a que sus instrumentos pueden detectarlo en concentraciones inferiores a las 50 partes en un billón.

Curiosity captó unas 500 partes de metano por billón a mediados de junio de 2018, al mismo tiempo que el TGO lo sobrevolaba sin ver nada, dice Christopher Webster, del Laboratorio de Propulsión a Chorro, en Pasadena, California, que se encarga del instrumento que lleva el vehículo para medir el metano. Los modelos indican que cualquier pluma de metano debería ascender y mezclarse bien con la atmósfera del planeta en unos meses.

«¿Por qué desparece tan deprisa?», se pregunta John Moores, científico planetario de la Universidad York, en Toronto. «Nos falta alguna pieza del rompecabezas».

Se están buscando respuestas en el vano que hay entre el Curiosity, que persigue el metano a un metro de altura sobre la superficie de Marte, y el TGO, que toma sus mejores mediciones a cinco kilómetros de altura sobre el planeta. Los científicos intentan saber cómo se puede destruir el metano a esas altitudes sobre la superficie marciana, no muy grandes.

Una posibilidad es que el metano que escapa del suelo sea eliminado por alguna forma de reacción química que se produzca a poca altitud (en la que quizá intervenga el polvo) antes de que el gas vaya derivando por el aire hacia mayores alturas, dice Michael Mumma, del Centro de Vuelos Espaciales Goddard, de la NASA, en Greenbelt, Maryland. Un equipo de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, que ha estudiado cómo podrían las partículas de polvor eliminar el metano marciano, exponía el 11 de abril sus ideas en la Unión Europea de Geociencias, en Viena.

En junio de 2018, solo unos meses después de que el TGO empezase a rastrear la atmósfera de Marte, una gigantesca tormenta de polvo se extendía por el planeta. Oscureció su atmósfera y obligó temporalmente a la nave a centrar su busca del metano en las grandes alturas y latitudes.

Entre la niebla

No obstante, hay investigadores que dudan de que el TGO encuentre alguna vez el gas. «No he visto nunca una detección convincente de metano indígeno de Marte y no creo que la vea nunca», dice Kevin Zahnle, científico planetario del Centro de Investigación Ames, de la NASA, en Moffett Field, California, quien sostiene desde hace mucho que las supuestas detecciones de metano marciano son en realidad errores observacionales.

Pero Oehler afirma que es probable que el metano flote erráticamente procedente de regiones geológicamente activas de Marte, como las surcadas por fallas. Puesto que las únicas mediciones del gas sobre el suelo son las del Curiosity, lo cierto es que los científicos, sencillamente, no han tenido la oportunidad de observar que mane en diferentes partes de la superficie del planeta o que se destruya mientras asciende. A Sushil Atreya, científico planetario de la Universidad de Michigan en Ann Arbor, le gustaría ver una serie de drones, dirigibles o globos medidores de metano cerniéndose sobre muchas zonas de la superficie de Marte.

Mientras, el TGO seguirá inspeccionando la atmósfera del planeta hasta, al menos, 2022. Por ahora solo ha estado observando durante una fracción de un año marciano, que dura casi dos terrestres. Todavía es posible que afloren indicios del metano en el trascurso de la temporada.

«Una cosa buena de Marte es que nunca aburre», dice Oehler. 

Alexandra Witz / Nature  News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Research Group.

Referencia: «No detection of methane on Mars from early ExoMars Trace Gas Orbiter observations», de Oleg Korablev et al. en Nature (2019).

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