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1 de Julio de 2016
MEDIO AMBIENTE

La capa de ozono se está recuperando en la Antártida

La prohibición en todo el mundo de los CFC está favoreciendo la recuperación de la atmósfera, aún con la interferencia de las erupciones volcánicas.

Investigadores lanzando un globo con instrumentos para medir el ozono en la atmósfera del Polo Sur. [Kelli-Ann Bliss/NOAA]

Estamos en el principio del fin del agujero de la capa de ozono antártica. Un nuevo análisis muestra que, en promedio, el agujero que se forma cada primavera en el hemisferio sur, y deja pasar luz ultravioleta peligrosa, es más pequeño y aparece más tarde, en relación con el año 2000.

El tratado de Montreal de 1987 intentó reducir el agujero de ozono prohibiendo los clorofluorocarburos (CFC). Estos compuestos fueron utilizados como refrigerantes en muchos productos, como en los sistemas de aire acondicionado, y aceleraron la destrucción del ozono en la estratosfera. Ahora, un estudio muestra que la estrategia ha funcionado.

«Como habitantes del planeta hemos podido evitar lo que habría sido una catástrofe ambiental», recalca Susan Solomon, investigadora del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y pionera en el estudio de la disminución de la capa de ozono en la Antártida. Los resultados de su trabajo se publicaron ayer en la revista Science.

Más evidencias de recuperación

Otros trabajos también han hallado indicios de que el agujero de la capa de ozono se está reduciendo. Un estudio del 2008 mostró que la  destrucción de la capa de ozono había empezado a frenarse, y otro del 2011 ya sugería que los niveles de ozono habían comenzado a mejorar. En el 2014, una evaluación de la Organización Meteorológica Mundial reveló que la recuperación había empezado en altitudes elevadas de latitudes medias y bajas.

Según Birgit Hassler, investigadora del Instituto Cooperativo para la Investigación en Ciencias Ambientales de Boulder, en los Estados Unidos, el reciente trabajo es otro ejemplo claro de que la reducción del agujero de la capa de ozono está en curso.

En octubre de 2015 se registró el mayor agujero de la capa de ozono de la Antártida, con una superficie que alcanzó los 28,2 millones de kilómetroscuadrados . Tal hecho planteó incógnitas acerca de si el agujero estaba realmente reduciéndose. Pero al mismo tiempo también se sabía que las grandes erupciones volcánicas podían afectar la composición de la capa de ozono, y el equipo de Salomón decidió estudiar este factor. Los investigadores concluyeron que el volcán Calbuco de Chile, que había entrado en erupción en abril de 2015 era en parte el culpable del aumento de tamaño del agujero. Sus explosiones llenaron la estratosfera con partículas de azufre, las cuales desencadenan reacciones que destruyen el ozono.

El modelo climático desarrollado por los científicos también reveló que el agujero de la capa de ozono sobre la Antártida en el mes de septiembre se había reducido 4,5 millones de kilómetros cuadrados en promedio entre el año 2000 y el 2015. Septiembre es un mes importante porque es cuando la luz solar aumenta en la Antártida después del invierno y potencia las reacciones químicas en la atmósfera que degradan la capa de ozono. «Es una tendencia clara y predecible, es lo que se espera de las reacciones químicas con estos compuestos de cloro», añade Salomon.

Un cambio positivo

Hasta ahora, la mayoría de los científicos se habían centrado en hacer mediciones en octubre, el mes en que el agujero de ozono es mayor. Pero Solomon explica que los indicios de mejora son más evidentes en septiembre: ahora el agujero se está abriendo un promedio de diez días más tarde de lo que solía.

Las mediciones tomadas desde globos meteorológicos sobre la Antártida también muestran que la recuperación del ozono está sucediendo en las altitudes previstas por el modelo desarrollado por los científicos.

Sophie Godin-Beekmann, investigadora del Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia, en París, también opina que la tendencia observada los meses de septiembre es convincente. Pero añade que le gustaría que se hubieran analizado más años.

Vamos a necesitar muchas décadas para que el agujero se recupere completamente. «El agujero de la capa de ozono sigue siendo casi tan grande como siempre y no se espera que desaparezca antes de finales de siglo, con todas sus implicaciones para la salud humana y del ecosistema», apunta Michaela Hegglin, investigadora de la Universidad de Reading del Reino Unido. El agujero de la capa de ozono en el Ártico, más pequeño y variable que el de la Antártida, aún no ha mostrado ninguna tendencia de recuperación.

Pero para Solomon, que ha estado trabajando en la capa de ozono de la Antártida desde 1980, estas son noticias positivas. «Ver que se está recuperando es realmente increíble», concluye.

Alexandra Witze/ Nature News

Más información en Science

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