30 de Mayo de 2022
Sostenibilidad

La corta vida de los metales

El escaso reciclaje de los metales de uso comercial causa su continua extracción, un proceso cuyas repercusiones ambientales son cada vez mayores.

Una vez producidos, los metales de uso industrial apenas se reciclan o se reutilizan, un problema que repercute tanto en el medioambiente como en la economía. [HadelProductions/iStock]

Puede que los metales conformen la base de la economía moderna, pero eso no implica que su vida sea ilimitada. Un estudio reciente ha analizado la vida útil de 61 metales de uso comercial y ha concluido que más de la mitad duran menos de 10 años. El trabajo, publicado el 19 de mayo en Nature Sustainability, también muestra que la mayoría de esos metales acaban tirándose como chatarra o perdiéndose en grandes cantidades, en lugar de reciclarse o reutilizarse.

Cada año se extraen miles de millones de toneladas de metales, y la producción metalúrgica causa cerca del 8 por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Por lo tanto, reciclar más metales permitiría reducir su impacto ambiental, señala Christoph Helbig, ecólogo industrial de la Universidad de Bayreuth y coautor del estudio.

«Cuanto más tiempo usemos los metales, menos cantidad tendremos que extraer», apunta Helbig. «Pero para poder averiguar cómo cerrar sus ciclos de vida, primero debemos analizarlos.»

Que la economía se resiente debido a la gran pérdida de metales industriales es un hecho constatado, afirma Thomas Graedel, ecólogo industrial de la Universidad Yale. Las pérdidas pueden producirse en cualquier etapa de la vida de un metal. Algunos se obtienen como subproductos en las explotaciones mineras, pero nunca llegan a utilizarse; otros se pierden con el uso, cuando se rompe algún componente o alguna máquina, o se convierten en sustancias que acaban dispersándose en el ambiente, como los fertilizantes. Sin embargo, el estudio descubrió que el 84 por ciento de la pérdida acumulada de metales en el mundo guarda relación con los residuos y el reciclaje (cuando los metales terminan su vida en vertederos o en plantas de reciclaje).

Hasta ahora, la mayoría de los estudios que trataban de cuantificar esas pérdidas se habían centrado en metales individuales, pero no analizaban el contexto general, subraya Graedel. Helbig y sus colaboradores recopilaron y compararon datos procedentes de distintas industrias para determinar durante cuánto tiempo eran útiles distintos metales, de qué forma se perdían y hasta qué punto se reciclaban.

Los investigadores descubrieron que, en muchos casos, solo se recicla una pequeña proporción. Algunas excepciones son el oro, que sigue usándose durante siglos y puede reutilizarse en numerosas ocasiones, el hierro y el plomo. Por el contrario, otros metales considerados «de importancia crítica» por la Unión Europea y Estados Unidos presentan altas tasas de pérdida y bajas tasas de reciclaje. Entre ellos figuran el cobalto, un componente clave de los motores de aviación y de las baterías de iones de litio, y el galio, que desempeña un papel fundamental en los semiconductores empleados en teléfonos móviles y otros dispositivos.

[<a href="https://www.nature.com/articles/d41586-022-01467-8" target="_blank"><em>Nature</em></a>]

Una forma de impulsar el reciclaje consistiría en obligar a que los nuevos productos se elaboren con metal reutilizado, sugiere Helbig. Por ejemplo, la Unión Europea estudia la posibilidad de exigir que algunos tipos de baterías se fabriquen con litio, níquel, cobalto y plomo reciclados.

El reciclaje de aleaciones (mezclas de dos o más metales) puede suponer un reto tecnológico y económico, señala Philip Nuss, ecólogo industrial de la Agencia Ambiental Alemana en Dessau-Roßlau. Pero dar a los metales una segunda, tercera o incluso cuarta vida es esencial para establecer economías sostenibles, concluye Helbig.

Freda Kreier

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature.

Referencia: «Losses and lifetimes of metals in the economy». Alexandre Charpentier Poncelet et al. en Nature Sustainability, 19 de mayo de 2022.

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