8 de Noviembre de 2022
Medioambiente

La deforestación bajó en 2021, pero no lo suficiente

La mayoría de países van retrasados con respecto a los acuerdos para proteger los bosques del planeta.

Terreno deforestado. [Picography/Pexels]

Los países no están logrando alcanzar los objetivos internacionales para frenar la pérdida y degradación forestal en el mundo antes de 2030, expone un estudio. Son los primeros datos de los progresos realizados desde el año pasado, cuando los líderes mundiales establecieron dichos objetivos en la 26.ª Conferencia de las Partes de la ONU sobre el Cambio Climático (COP26), celebrada en Glasgow. La conservación de los bosques, que pueden almacenar carbono y, a veces, refrescar el clima local, es un componente crucial de la estrategia contra el calentamiento global.

El estudio, titulado Evaluación de la declaración sobre los bosques, muestra que la desforestación mundial disminuyó en un 6,3 por ciento en 2021 en comparación con el valor medio de 2018-20. Sin embargo, esta «modesta» mejora no llega al 10 por ciento necesario para frenar la deforestación antes de 2030, según Erin Matson, consultora de la empresa de asesoría Climate Focus y coautora de la evaluación, publicada el 24 de octubre.

«Es un buen comienzo, pero vamos con retraso», advirtió Matson en una rueda de prensa, aunque matizó que se habían analizado datos de un solo año. En los próximos años tendremos una idea más clara sobre la tendencia de la deforestación, añadió.

La evaluación, llevada a cabo por varias organizaciones de la sociedad civil y grupos de investigación (incluido el Instituto de Recursos Mundiales, un laboratorio de ideas ambientalista), ha llegado justo antes de la gran cumbre climática de 2022 (COP27), que se está celebrando estos días en Egipto. Los científicos coinciden en que se debe acabar con la deforestación para limitar el calentamiento global a 1,5-2 grados Celsius por encima de las temperaturas preindustriales. Un aumento mayor causaría profundas alteraciones del clima terrestre.

Los bosques tropicales son la clave

Dos de los indicadores de la deforestación empleados en el informe fueron el análisis de los cambios en las copas de los árboles a partir de datos de satélite y el índice de integridad del paisaje forestal, que mide la salud ecológica de los bosques. La lentitud de los avances puede atribuirse sobre todo a unos pocos países tropicales con gran deforestación. Entre ellos se halla Brasil, líder mundial en pérdida de árboles, que en 2021 registró un aumento del 3 por ciento respecto a los años de referencia. Otros dos de los países que más deforestan, Bolivia y la República Democrática del Congo, también tuvieron incrementos del 6 y el 3 por ciento, respectivamente.

Adaptado de la <a href="https://forestdeclaration.org/resources/forest-declaration-assessment-2022/"><em>Evaluación de la declaración sobre los bosques</em></a> de 2022. [<em>Nature</em>]

La pérdida de bosques tropicales es especialmente preocupante porque cada vez más estudios evidencian que, además de secuestrar carbono, pueden enfriar las zonas cercanas, al crear nubes, humedecer el aire y liberar ciertas moléculas. Conservar estos bosques supone una enorme contribución al enfriamiento global que ignoran las políticas actuales, como explica un informe publicado a la vez que la evaluación.

Los países tropicales de Asia son los únicos que van por el buen camino para acabar con la deforestación en 2030, según la evaluación. Esta región rebajó la pérdida de bosques húmedos primarios en un 20 por ciento respecto a la media de 2018-20, en gran parte gracias a los grandes cambios en Indonesia (uno de los líderes mundiales en deforestación), donde la pérdida de bosques primarios descendió un 25 por ciento en 2021, en comparación con el año anterior.

Adaptado de la <a href="https://forestdeclaration.org/resources/forest-declaration-assessment-2022/"><em>Evaluación de la declaración sobre los bosques</em></a> de 2022. [<em>Nature</em>]

«El progreso que vemos se debe a los resultados excepcionales de algunos países», observó Matson.

Los esfuerzos del Gobierno y las empresas de Indonesia por reparar los daños ambientales derivados de la producción de aceite de palma fueron clave para la mejora, según la evaluación. Por ejemplo, desde 2020, más del 80 por ciento de las refinerías de este aceite se han comprometido a no talar ni deteriorar más bosques. En 2018, además, el Gobierno indonesio paralizó la creación de nuevas plantaciones de palma. Aun así, esta suspensión terminó el año pasado, lo que siembra dudas sobre la continuidad estos avances.

Obstáculos económicos

La demanda mundial de productos como la carne, los combustibles fósiles y la madera causan gran parte de la perdida forestal actual, puesto que la industria tala árboles para crear nuevos pastos y extraer recursos. Matson comentó que el avance se ve frenado porque muchos Gobiernos no han introducido reformas, como establecer áreas protegidas o incentivos fiscales, que motiven al sector a cuidar los bosques.

«Hay que imponer medidas más duras», criticó.

En particular, las naciones van con retraso en materia de apoyo fiscal para la protección y la restauración forestal. Basándose en evaluaciones anteriores, la actual estima que los esfuerzos de conservación requieren entre 45.000 millones y 460.000 millones de euros anuales para cumplir el objetivo de 2030. La inversión actual supone, de media, menos de un 1 por ciento de lo que se necesita.

Matson añadió que los Gobiernos tienen que ser más transparentes en cuanto a la financiación, estableciendo metas intermedias e informando al público de los avances. Michael Wolosin, asesor de soluciones climáticas de la ONG ambiental Conservation International, querría que los países donantes reafirmaran su compromiso económico con los bosques en la COP27 este año.

No obstante, Constance McDermott, investigadora ambiental de la Universidad de Oxford, advierte del peligro de centrarse demasiado en «las estimaciones sobre los cambios en la extensión forestal y el dinero invertido». La equidad social para los pueblos indígenas y las comunidades locales debería estar sobre la mesa, pero es algo de lo que casi no se habla, denuncia. Hay que apoyar los esfuerzos de gestión forestal responsable de estas comunidades, reforzando sus derechos sobre las tierras y atendiendo a los problemas que identifiquen en relación con los usos del suelo, añade McDermott.

De no ser así, concluye, «es más que probable que los esfuerzos mundiales para frenar la deforestación refuercen las desigualdades a escala local, nacional y mundial».

Natasha Gilbert

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Research Group

Referencia: Forest Declaration Assessment: Are we on track for 2030? Climate Focus (coordinación y edición), 24 de octubre de 2022.

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