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Actualidad científica

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  • 17/12/2018

EXPLORACIÓN ESPACIAL

La Voyager 2 llega al espacio interestelar tras 41 años de travesía

Por segunda vez en la historia, una nave fabricada por el ser humano deja atrás la zona de influencia del Sol.

NASA

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Recreación artística de la sonda Voyager 2, lanzada por la NASA en 1977. [NASA]

La sonda Voyager 2, de la NASA, ha alcanzado el espacio interestelar y se ha unido así a su nave gemela, la Voyager 1, que hizo la transición en 2012. Los dos emisarios más distantes de la humanidad se encuentran ahora más allá de la heliosfera, la zona de influencia de las partículas emitidas por el Sol. La Voyager 1 se halla a 21.600 millones de kilómetros del astro, mientras que su hermana está a 18.000 millones de kilómetros.

Según Ed Stone, investigador del Instituto de Tecnología de California y científico del proyecto Voyager, la sonda dejó atrás la heliosfera el pasado 5 de noviembre. Stone hizo el anuncio la semana pasada durante un encuentro de la Unión Geofísica Americana celebrado en la ciudad de Washington.

El experto explica que la señal ha sido mucho más limpia que la emitida en su día por la Voyager 1, cuyos datos fluctuantes mantuvieron en vilo a los científicos durante meses. En este caso, las señales han mostrado un repunte en el número de rayos cósmicos provenientes de más allá del sistema solar, así como un número muy cercano a cero de partículas con carga eléctrica procedentes del Sol.

Para Robert Decker, del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, fue obvio que «algo extraño» sucedió el 5 de noviembre. A diferencia de su predecesora, la Voyager 2 conserva operativo un instrumento para medir el viento solar. Dicho aparato también mostró una caída drástica en el número de partículas detectadas: «El 5 de noviembre se habían ido», confirma Stone.

Un viaje largo y extraño

Según Decker, la Voyager 2 ha efectuado su viaje a través de una sección de la heliosfera ligeramente más gruesa que la cruzada por la Voyager 1. Stone explica que, al comparar la evolución de ambas sondas, los investigadores podrán obtener mejores datos sobre las propiedades del medio interestelar, el «fluido» de partículas y radiación que impregna el espacio entre las estrellas. «Aún hay más por llegar», asegura el experto.

Ambas sondas fueron lanzadas en 1977. La Voyager 2 partió primero, pero su compañera siguió una trayectoria más rápida y pronto la adelantó. Ambas visitaron Júpiter y Saturno, lo que supuso la primera exploración cercana de ambos gigantes gaseosos. La NASA alteró posteriormente la ruta de la Voyager 2 a fin de que visitase Urano y Neptuno, lo que marcó la primera exploración de esos mundos.

Alexandra Witze

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con el permiso de Nature Research Group.

Más información en la página web de la NASA.

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