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  • 18/09/2018

Astrofísica

La errata que arruinó una predicción

En un sistema binario de estrellas a 1800 años luz de distancia se estaba preparando una gran explosión, anunciaban hace dos años unos investigadores. Ahora se retractan.

The Astrophysical Journal Letters

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V838 Monocerotis, nova roja de 2002, causada quizá al fusionarse dos estrellas, una mucho mayor que el Sol, la otra menor que este; en cualquier caso, se trató de un fenómeno distinto a las novas ordinarias [NASA, ESA y The Hubble Heritage Team (STScl/AURA)].

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Debería haber sido un día histórico: en 2022 iba a estallar una nova de las llamadas rojas y se iba a poder observarla directamente desde la Tierra, según anunciaba hace apenas dos años, en un congreso de su especialidad, el astrónomo Lawrence Molnar, del Calvin College, de Michigan. Dentro de unos cuatro años iba a aparecer en la constelación de El Cisne una mota rojo sangre, tan brillante como la estrella polar: un suceso de esos que las aficionadas a la astronomía solo ven una vez en la vida.

El anuncio no interesó solo a los astrónomos aficionados, que disfrutarían fácilmente del fenómeno si vivían en el hemisferio norte. También anhelaban los profesionales poder efectuar nuevas observaciones de los procesos físicos que se producen en una nova roja. Según lo que ya se sabe, estas potentes explosiones, cuyo poder, sin embargo, es inferior al de las supernovas, son diferentes de las novas ordinarias y se originan posiblemente por la fusión de de dos estrellas que forman un sistema binario de los llamados de contacto (las dos estrellas están tan cerca la una de la otra que se rozan). Pero sigue habiendo muchas dudas.

Contradicción con observaciones anteriores

Los precedentes relativos a la binaria de contacto KIC 9832227 prometían grandes progresos. Según los cálculos de Molnar y su equipo, las órbitas de esas dos estrellas llevarían a chocar en 2022. Se desprendía de los datos obtenidos por el telescopio espacial Kepler y el Observatorio Calvin. La alegría era tan grande que un colega de Molnar empezó a preparar un documental para eternizar el suceso.

La página en la Red de la película sigue siendo accesible. Si embargo, no parece que pinte bien para la nova roja de 2022. En viejas imágenes de telescopio de KIC 9832227 se encerraban contradicciones con la teoría de Molnar: las que se guardaban en un archivo del proyecto Vulcan de búsqueda de exoplanetas correspondientes a 2003 no parecían encajar con su predicción.

Un análisis más preciso, publicado en The Astronomical Journal Letters por el equipo de Quentin Socia, de la Universidad del Estado en San Diego, muestra que las imágenes del Estudio de la Variabilidad del Cielo Boreal (NSVS), algo más antiguo, apuntaban también en otra dirección. Claro está, esos datos se habían tenido en cuenta en la predicción de Molnar, pero resulta que el artículo científico donde buscó la información del NSVS contenía un error en un paso fundamental. Parece, sostiene el equipo de Socia, que se deslizó un error tipográfico en una tabla que definía la conversión entre dos sistemas de referencia temporales (¡en la versión definitiva, no en la prepublicación de arXiv!).

Errata rica en consecuencias

Así, Molnar y sus colaboradores tuvieron un falso punto de partido para su predicción de las órbitas del sistema de KIC 9832227. Si hubiesen contado con el valor correcto, habría obtenido que las dos estrellas no se estaban acercando tanto. Cabe suponer que, por lo tanto, la colisión prevista para 2022, y por lo tanto la nova roja, no tendrán lugar, tal y como explica el grupo de Socia.

Lo que en un principio podría haber parecido el principio de una pelea entre científicos, parece ahora más bien el final del debate: Molnar coincide con el análisis crítico de sus colegas por completo, como explica en un detallado comunicado. Errores así son parte integral del progreso científico, dice Socia. No se sabe aún qué dirá el autor del documental sobre este sorprendente giro de las cosas.

Robert Gast / spektrum.de

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Spektrum der Wissenschaft.

Referencia: «KIC 9832227: Using Vulcan Data to Negate the 2022 Red Nova Merger Prediction», de Quentin J Socia el al. en The Astropphysical Journal Letters, volumen 864, número 2; se puede leer la prepublicación en arXiv: 1809.02771 [astro-ph.SR].

Más información en www.calvin.edu.

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