24 de Enero de 2022
Geología

La erupción de un volcán submarino podría dar pistas sobre Marte

Los investigadores de la NASA estudian la inusual explosión de un volcán submarino en Tonga, que podría arrojar luz sobre las estructuras superficiales del planeta rojo.

Aspecto que tenía en junio de 2017 la isla de Hunga Tonga-Hunga Ha'apai, formada por la erupción de un volcán submarino a principios de 2015. El pasado 14 de enero una nueva explosión acabó con la inmensa mayoría de la isla. [NASA/Damien Grouille/Cecile Sabau]

Los científicos de la NASA afirman que la erupción de un volcán submarino en Tonga les está ayudando a comprender cómo se formaron las estructuras que se observan en las superficies de Marte y Venus.

La inusual explosión, cuya potencia habría sido más de 500 veces superior a la de la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima en 1945, ofrece a los investigadores una singular oportunidad de investigar cómo interactúan el agua y la lava.

Estudiar el volcán Hunga Tonga–Hunga Haʻapai y su evolución en las últimas semanas es «importante para la planetología», explica Petr Brož, vulcanólogo planetario del Instituto de Geofísica de la Academia Checa de Ciencias en Praga. Esa información «podría ayudarnos a revelar los resultados de las interacciones entre el agua y la lava en el planeta rojo y en otras partes del sistema solar», añade.

Asiento de primera fila

La isla volcánica comenzó a formarse a partir de la ceniza y la lava expulsadas por un volcán submarino a principios de 2015. Pronto despertó el interés de investigadores como James Garvin, científico jefe del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, debido a su similitud con las estructuras presentes en Marte y posiblemente también en Venus. «Normalmente no vemos cómo se forman las islas», explica Garvin, pero en este caso teníamos «un asiento de primera fila».

Las islas volcánicas suelen durar solo unos meses antes de erosionarse. Pero Hunga Tonga–Hunga Haʻapai sobrevivió años, lo que permitió al equipo de Garvin usar observaciones satelitales y exploraciones del fondo marino para estudiar cómo se forman, se erosionan y persisten esas islas. Los investigadores querían emplear esos conocimientos para comprender el modo en que los pequeños conos volcánicos de Marte podrían haberse formado en presencia de agua hace miles de millones de años.

Modelo de la elevación de un volcán marciano, desarrollado a partir de las imágenes tomadas por la sonda Mars Reconnaissance Orbiter. Los conos volcánicos del planeta rojo pudieron formarse en presencia de agua, en erupciones similares a las que ha registrado el volcán submarino de Tonga. [<span>NASA/JPL/Universidad de Arizona]</span>

Las erupciones submarinas son muy distintas a las acaecidas en tierra firme y pueden producir accidentes geográficos diferentes, señala Brož. La presencia de grandes cantidades de agua puede hacer que las explosiones sean más violentas y, al mismo tiempo, enfriaría rápidamente la lava y restringiría la cantidad de gas liberado.

Se cree que muchos volcanes de Marte expulsaron flujos constantes de lava, pero algunos podrían haber sido explosivos como Hunga Tonga–Hunga Ha'apai, indica Joseph Michalski, planetólogo de la Universidad de Hong Kong.

El entorno marino también reproduce algunos aspectos relacionados con la baja gravedad de los planetas pequeños como Marte y «puede aportar datos únicos sobre las estructuras marcianas, que se formaron con una menor gravedad», agrega.

Destrucción casi completa

La violenta explosión que se produjo el pasado 14 de enero vino precedida de una serie de pequeñas erupciones iniciadas en diciembre, las cuales aumentaron el tamaño de la isla. Eso había entusiasmado al equipo de Garvin. Los investigadores estaban a punto de publicar un artículo que describía la lenta erosión de la isla y un modelo teórico para justificar su notable estabilidad, pero «entonces ¡bum! Tuvimos que hacer borrón y cuenta nueva», apunta Garvin.

Ahora hay equipos de todo el mundo que estudian la isla con satélites ópticos, de radar y láser para medir lo que queda. El instrumento de Investigación de la Dinámica del Ecosistema Global (GEDI) de la Estación Espacial Internacional también ha obtenido datos, según Garvin.

Recreación de la evolución de la isla de Hunga Tonga-Hunga Ha'apai durante sus primeros tres años de vida. El vídeo muestra la formación de la isla en 2015 y su posterior erosión hasta 2018. Recientemente, la mayoría de la isla ha quedado arrasada por una nueva y potentísima erupción volcánica. [Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA/L. K. Ward]

La inmensa mayoría de la isla ya no existe, lamenta Daniel Slayback, geógrafo del Centro de Vuelos Espaciales Goddard que ha visitado Hunga Tonga–Hunga Haʻapai. «Resulta un tanto impactante», admite. «Es bastante dramático.»

Garvin alberga la esperanza de que la enorme cámara de magma que formó Hunga Tonga-Hunga Haʻapai, situada muy por debajo de la corteza terrestre, acabe creando otra isla que puedan estudiar los investigadores. Si eso sucede, «la mediremos, la describiremos y construiremos un relato sobre ella».

Smriti Mallapaty/Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Research Group.

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.