15 de Junio de 2021
Medicina in silico

La experimentación médica por ordenador y el futuro de la práctica clínica

Disponer de gemelos digitales permitirá una asistencia sanitaria personalizada. Sin embargo, la medicina in silico aún debe afrontar algunos retos.

¿Cuán cerca estamos de que nuestro gemelo digital sea una realidad? [iStock/ipopba]

La medicina in silico, o experimentación médica por ordenador, hace uso de simulaciones informáticas para la prevención, el diagnóstico, la evaluación del pronóstico y el tratamiento de una enfermedad, así como el desarrollo de un producto biomédico. La posibilidad de disponer de gemelos digitales personalizados permitiría evaluar la reacción de cada paciente a una determinada estrategia terapéutica, hecho que mejoraría la seguridad del tratamiento y reduciría el uso innecesario de fármacos.

En la actualidad, la medicina in silico avanza en múltiples campos como la cardiología de precisión, el estudio del cáncer, la medicina regenerativa, el desarrollo de fármacos, el diagnóstico por imagen y, en tiempo reciente, también ha facilitado el cuidado de los de los pacientes de COVID-19. Los modelos generados por ordenador permiten integrar y combinar múltiples datos de los procesos mecánicos, bioquímicos y fisiológicos que tienen lugar en el organismo del propio paciente y del resto de la población. Sin embargo, el éxito de esta tecnología requiere que investigadores, médicos, reguladores, el sector industrial y los pacientes trabajen de forma conjunta.

«La clave para que la medicina in silico sea una realidad es trabajar juntos», enfatiza Thierry Marchal, secretario general de la Alianza Avicenna, quien participó en una mesa redonda dedicada a la concienciación, expectativas y capacidades de la tecnología in silico, una iniciativa de Jerome Noailly, investigador de la UPF, y coorganizada por la Cátedra QUAES-Universitat Pompeu Fabra y por el proyecto europeo Disc4All, celebrada el viernes 11 de junio de 2021, dentro de la Escuela de Verano VPH. «Y por supuesto, también educar a la sociedad y a los tomadores de decisiones, así como responder todas sus dudas, para que tomen consciencia de las ventajas que puede aportar esta tecnología para los sistemas de salud de los distintos países», concluye.

De hecho, la inteligencia artificial, así como el concepto de gemelo digital, ya se aplica en otros sectores de la industria. «La cuestión que debe plantearse es ¿por qué necesita el paciente la tecnología in silico?. Antes de iniciar cualquier proyecto de investigación, debemos hacer un buen diseño que resuelva esta pregunta», explica Rosanna Alessandrello, directora de compras basada en valor en la Agencia de Calidad y Evaluación de la Salud de Cataluña (AQuAS). «Como reguladores debemos asegurar que las soluciones que llegan a los pacientes, médicos, hospitales y centros de salud les aportan un valor. Para ello, hay que tener en cuenta la escalabilidad y sostenibilidad del proyecto, así como la propiedad de la tecnología. Además, en colaboraciones entre el sector académico y el industrial es necesario indicar con claridad quién ha hecho qué y si existen conflictos de interés. La falta de transparencia a la hora de proporcionar esta información dificulta la aprobación y aplicación de la medicina in silico».

Pero, ¿qué representa la medicina in silico para la práctica médica? «Para nosotros constituye una herramienta de soporte con un gran potencial para mejorar la precisión del diagnóstico y el tratamiento», señala el Dr. Guillermo Mermet, radiólogo en Cetir Ascires. «Esta tecnología también posee un gran potencial para la simulación a nivel hospitalario, no solo con los pacientes. Por ejemplo, si deseamos cambiar un determinado proceso dentro del hospital, podemos evaluar dicha modificación y predecir el resultado antes de llevarlo a cabo en la vida real, con el ahorro de tiempo y recursos que ello supone», prosigue el Dr. Jordi Martínez Roldán, director de Innovación en el Hospital del Mar de Barcelona.

El aumento de la eficiencia también repercute en la relación médico-paciente, pues implica que el facultativo puede pasar más tiempo con su paciente y establecer una relación de confianza más profunda. «Los pacientes apreciamos la transparencia. Que nuestro médico nos cuente qué dolencia padecemos de forma llana y entendible, para que podamos comprender cómo se desarrollará la enfermedad, qué debemos esperar del tratamiento y qué podemos hacer para mejorar nuestra calidad de vida. Esperamos que la medicina in silico nos ayude a empoderarnos, además de facilitar que cualquier doctor pueda consultar nuestros datos y tratarnos estemos donde estemos», comenta Javier Sanmartín, representante del Think Tank People Health Living Lab.

«La medicina in silico se basa en datos. Datos de pacientes que deben recogerse según la normativa de protección de datos y de forma estandarizada. Si los datos tan solo pueden usarse en un hospital o laboratorio porque el protocolo no es universal, el sistema pierde la utilidad», remarca José Manuel Santabárbara, Coordinador de Proyectos de I+D+i en Ascires Grupo Biomédico. «Estamos ante la revolución de los datos y regularlos supone todo un reto. Hace años, el proceso era muy simple y requeríamos de pocos permisos para trabajar con datos de pacientes. Ahora, sin embargo, tenemos una contradicción entre las políticas de protección y las de ciencia abierta. Por ello, anonimizar cualquier dato resulta vital cuando trabajamos con las tecnologías in silico», expone Juan E. Riese, Asesor Científico del Instituto de Salud Carlos III, Punto de Contacto Nacional para los Programas de la UE en salud. «Pero aun con todas las precauciones, hay ciertos datos e imágenes que son difíciles de anonimizar. No existe una solución perfecta, pero los reguladores trabajamos para encontrarla, a fin de no retrasar el desarrollo de la medicina in silico», añade Alessandrello.

«Los investigadores jugamos un papel importante también en el manejo y calidad de los datos», expone Liesbet Geris, de la Universidad de Lieja y KU Leuven en Bélgica y directora ejecutiva del Instituto Fisiológico Humano Virtual. «Podemos desarrollar buenas prácticas de laboratorio, basadas en las normas de regulación, hecho que aumentará la calidad de la investigación», prosigue. «Estamos progresando, y creo firmemente que los gemelos virtuales son el futuro de la medicina, pero en la actualidad los datos no tienen todas las respuestas a preguntas complejas, como los procesos que tienen lugar en enfermedades degenerativas». «En mi opinión, si trabajamos con casos muy concretos y específicos, podemos afirmar que estamos muy cerca de tener gemelos digitales completos, pero en el caso de preguntas generales, aún queda camino por recorrer», añade Santabárbara.

Los expertos coinciden en señalar que en los próximos años la medicina in silico cambiará la investigación, la industria de la salud y la práctica clínica. Pero insisten de nuevo en la necesidad de trabajar juntos para afrontar los retos pendientes y que ello sea una realidad.

Marta Pulido Salgado

Referencias:

«Scientific and regulatory evaluation of mechanistic in silico drug and disease models in drug development: building model credibility», de F. T. Musuamba et al., en CPT: Pharmacometrics and Systems Pharmacology, publicado el 8 de junio de 2021.

«Multiscale Regulation of the Intervertebral Disc: Achievements in Experimental, In Silico, and Regenerative Research» de L. Baumgartner et al., en International Journal of Molecular Sciences. 22:703, publicado el 12 de enero de 2021.

«Medicina In silico y nuevas tecnologías médicas para la sociedad: Conciencia, expectativas y capacidad efectiva», mesa redonda iniciativa de Jerome Noailly, coorganizada por la Cátedra QUAES-Universitat Pompeu Fabra y por el proyecto europeo Disc4All. 11 de junio de 2021. Ponentes: Liesbet Geris, Thierry Marchal, Rosanna Aalessandrello, José Manuel Santabárbara, Dr. Jordi Martínez Roldán, Dr. Guillermo Mermet, Juan E. Riese y Javier Sanmartín. Moderadora: Marta Pulido Salgado.

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