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30 de Mayo de 2019
Desarrollo

La música contribuye al desarrollo cerebral del bebé prematuro

Para los pequeños pacientes de la unidad de curas neonatales intensivas, escuchar una melodía normalizó la formación de redes neuronales implicadas en procesos de cognición y percepción.

Un importante porcentaje de bebés prematuros presentan alteraciones en el desarrollo cerebral. ¿Podría la música normalizar la formación de los circuitos neuronales? [iStock/andresr]

La fragilidad del bebé prematuro demanda de un entorno adecuado para su cuidado, en especial, durante sus primeros días de vida. Por ello, la comunidad científica cuestiona si el diseño actual de las unidades de cuidados neonatales intensivos, espacios concurridos y equipados con ruidosos aparatos, constituye el mejor ambiente para el desarrollo de los pequeños.

Ahora, un novedoso ensayo propone enriquecer estas instalaciones con música. De acuerdo con los resultados, publicados por la revista Proceedings of the National Academy of Science, dicho estímulo auditivo favorecería la correcta formación de redes neuronales en el cerebro inmaduro.

En el estudio, realizado por Petra S. Hüppi y su equipo de la Universidad de Ginebra, junto con científicos de otros centros de investigación suizos, participaron 29 bebés prematuros, 15 de los cuales recibieron la terapia musical, y 16 niños nacidos a término. Los investigadores analizaron variables como el género, peso, altura y circunferencia craneal en el momento del nacimiento, así como la presencia de posibles problemas de salud, a fin de confirmar la ausencia de diferencias entre los 3 grupos, más allá del tiempo de gestación.

Pero, ¿qué tipo de música?

Los científicos contaron con la ayuda del compositor Andreas Vollenweider, quien tras probar distintos instrumentos, concluyó que la flauta punji, cuyo sonido encanta a las serpientes en la India, combinada con campanas y un harpa, sosegaba a los bebés. Así pues, los infantes escucharon una melodía de 8 minutos de duración, creada de forma especial para ellos por el artista, 5 días a la semana. La exposición se inició a las 33 semanas de edad gestacional y concluyó un mes y medio después, momento en que el efecto de la música se evaluó mediante resonancia magnética cerebral.

Según las imágenes obtenidas, la melodía ocasionó un desarrollo casi normal de la red neuronal de asignación de relevancia. Este circuito nervioso comprende varias áreas cerebrales involucradas en procesos de percepción sensorial, aprendizaje, memoria, relaciones sociales y control emocional. En bebés prematuros, dichas conexiones se hallan, con frecuencia, alteradas, hecho que contribuye a la aparición de trastornos mentales durante la infancia y adolescencia.

Para Hüppi y sus colaboradores, en la unidad de cuidados intensivos, el exceso de ruido sobrestimularía el cerebro inmaduro de los bebés, incapaz de procesar la información que recibe. Ello dificultaría la formación de una correcta estructura neuronal capaz de relacionar los estímulos y su significado de forma correcta. Así pues, de confirmarse el hallazgo, la introducción de música en el ambiente de los pequeños supondría una solución efectiva, y económica, al problema.

Marta Pulido Salgado

Referencia: «Music in premature infants enhances high-level cognitive brain networks», de L. Lordier et al., en Proceedings of the National Academy of Science, publicado el 28 de mayo de 2019.

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