26 de Julio de 2012
Desarrollo infantil

La negligencia temprana altera el cerebro

La desatención física y psíquica en la niñez afecta el desarrollo de la estructura cerebral.

Los niños que padecen negligencia física y psíquica presentan alteraciones en su estructura cerebral. Según muestran las imágenes por resonancia magnética (IRM) de niños internados en instituciones, su cerebro se caracteriza por una disminución en el volumen de las materias gris y blanca.

"La exposición a la adversidad en la niñez tiene un efecto negativo sobre el desarrollo cerebral", afirma Margaret Sheridan, de los Laboratorios de Neurociencia Cognitiva del Hospital Infantil de Boston y una de las autoras principales del estudio. Según agrega:"Las implicaciones son muy amplias, no solo para los niños internados en instituciones, sino también para los crios expuestos al abuso, el abandono, la violencia, la pobreza extrema y otras adversidades". No obstante, las intervenciones positivas pueden revertir tales cambios, sugieren los autores del estudio.


Deterioros en el desarrollo cerebral

Los investigadores analizaron y compararon  las neuroimágenes de tres grupos de niños de Rumanía con edades comprendidas entre los 8 y 11 años. Un total de 29 de ellos habían sido criados en una institución, otros 25 fueron seleccionados al azar para salir de la institución y vivir en hogares de acogida y 20 más habían pasado su infancia con sus respectivas familias.

Los niños que habían vivido en una institución mostraban un menor volumen de materia gris que los niños que, aunque habían vivido una temporada en un orfanato, fueron trasladados a un hogar de acogida adecuado. Asimismo, el volumen de sustancia blanca de los internados resultaba menor en comparación con los niños que nunca habían sido institucionalizados. En cambio, entre los niños que convivían con sus respectivas familias biológicas y los que vivían en hogares de acogida no existía ninguna diferencia con respecto a dicha materia.

"La materia blanca, a diferencia de la gris, se desarrolla lentamente. Por tanto, puede responder mejor a terapias para revertir los cambios negativos", argumenta Sheridan. Por otra parte, los investigadores señalan que los picos de crecimiento de la materia gris, en momentos específicos de la infancia, indican que el ambiente puede influir de manera notable en el desarrollo del cerebro.

Estudios previos llevados a cabo por Nelson y otros investigadores han documentado que las deficiencias sociales, del lenguaje y del funcionamiento cognitivo funcional de los niños institucionalizados elevan las tasas de trastornos por déficit de atención, dificultades con el funcionamiento social e incluso envejecimiento celular prematuro.

Según UNICEF, al menos ocho millones de niños de todo el mundo viven en un ambiente institucional adverso.

Más información en PNAS

Fuentes: Hospital Infantil de Boston / psiquiatria.com

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