Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

21 de Abril de 2020
Clima

La pandemia de COVID-19 podría ayudar a resolver una gran incógnita climática

El parón económico causado por la pandemia ha traído consigo un aire mucho más limpio. La nueva situación podría ayudar a entender cómo influyen los aerosoles en el clima terrestre.

La pandemia de COVID-19 ha dado lugar a un insólito experimento natural a gran escala: un descenso sin precedentes en los niveles de contaminación atmosférica. [AlxeyPnferov/iStock]

El esfuerzo mundial por frenar la propagación de la COVID-19 ha llevado a un parón de la actividad económica y, con ello, a una notable reducción de la contaminación atmosférica. El aire inusualmente limpio que impera en estos momentos ha brindado a los investigadores una oportunidad sin precedentes para abordar una de las preguntas más espinosas de la climatología: el impacto de los aerosoles en el clima terrestre. «Esperamos que esta situación, por trágica que resulte, pueda tener consecuencias positivas para nuestro campo», observa Nicolas Bellouin, experto en aerosoles de la Universidad de Reading.

Los aerosoles son pequeñas partículas emitidas al aire en todo tipo de procesos artificiales y naturales, desde la quema de combustibles fósiles y el uso de abonos en agricultura hasta la interacción entre el aire y el agua del océano. Tales partículas pueden afectar a las propiedades de las nubes e interceptar la luz solar, ya sea dispersándola o absorbiéndola. Estos efectos influyen en la temperatura global, en ocasiones de forma opuesta.

Por regla general los aerosoles tienden a enfriar la atmósfera, lo que en parte compensa el calentamiento provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, aún no está claro cuánto lo han hecho hasta ahora o cuánto lo harán en el futuro. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) calcula que una duplicación en la concentración atmosférica de dióxido de carbono podría derivar en un aumento de la temperatura global de entre 1,5 y 4,5 grados centígrados. Y en parte, ese amplio margen de incertidumbre se debe a que los científicos aún no entienden por completo cómo influyen los aerosoles en el clima.

«El hecho de que hasta ahora el papel de los aerosoles haya sido tan incierto ha supuesto un lastre», explica Trude Storelvmo, científica atmosférica de la Universidad de Oslo.

Una de las razones que dificultaban entender el efecto de los aerosoles en el clima era que muchas de sus fuentes simplemente no podían «apagarse» para después comparar qué ocurría con y sin ellos. Pero eso es justamente lo que ha conseguido la pandemia de COVID-19. Esta insólita circunstancia ha brindado a los científicos una oportunidad para analizar todo tipo de fenómenos, desde la influencia de los aerosoles en ciertas propiedades de las nubes hasta su efecto en las temperaturas locales.

«Si esta situación continúa, una predicción bastante segura que puedo hacer es que de aquí a un par de años veremos una gran cantidad de artículos científicos sobre el tema», vaticina Bjørn Samset, científico atmosférico del Centro Internacional de Investigación Climática y Ambiental (CICERO) de Oslo.

Discernir las fuentes

Una pregunta que Samset, Bellouin y otros expertos esperan poder responder es qué fracción de los aerosoles atmosféricos tiene su origen en la actividad humana y cuál procede de fuentes naturales. Sus emisiones varían enormemente de un lugar a otro, lo que suele dificultar discernir su origen a partir de mediciones de satélites o de instrumentos terrestres dispersos por todo el globo. Sin embargo, la disminución actual en la concentración de estas partículas atmosféricas podría aportar pistas sobre los niveles de aerosoles emitidos por fuentes naturales.

En este sentido, Drew Shindell, experto en ciencias de la Tierra de la Universidad Duke, se ha propuesto investigar cómo influyen distintas actividades humanas en la emisión de aerosoles. En China, donde el parón en algunos sectores, como el transporte, ha sido mayor que en otros, como la generación de electricidad, la mezcla de aerosoles atmosféricos parece estar cambiando. Eso podría ayudar a discernir qué actividades humanas producen aerosoles de un tipo o de otro. «Es una consecuencia del confinamiento que encuentro muy interesante», apunta Shindell.

Efectos en las nubes

Los aerosoles influyen en la formación de nubes, las cuales se generan cuando el vapor de agua se condensa sobre las pequeñas partículas presentes en el aire. En aquellas regiones donde existe una mayor concentración de aerosoles pueden formarse nubes más duraderas y reflectantes, un proceso que afecta a la temperatura terrestre pero que hasta ahora ha sido particularmente difícil de incorporar en los modelos informáticos.

Storelvmo y otros investigadores pretenden estudiar las pautas de formación de nubes en las condiciones actuales. Comparar los datos con las simulaciones atmosféricas antes y después de la pandemia de COVID-19 proporcionaría «un excelente banco de pruebas para saber si nuestros modelos pueden reproducir o no las observaciones», comenta la experta. Por su parte, Samset tiene previsto investigar el comportamiento de las nubes a fin de abordar la espinosa cuestión de cómo afectan los aerosoles a la cantidad y la localización de las lluvias. En palabras del investigador, hallar una respuesta a esta pregunta sería como encontrar «el santo grial».

No obstante, dada la gran variabilidad que caracteriza al comportamiento de las nubes, lo que al respecto puedan  aprender los científicos será limitado «a menos que —Dios no lo quiera— esta situación se prolongue durante un tiempo realmente largo», afirma Shindell. Pero si las medidas adoptadas para hacer frente a la pandemia se mantienen durante varios meses, podrían observarse efectos climáticos a gran escala. Por ejemplo, se cree que los aerosoles influyen en la intensidad y en la localización de los monzones en Asia meridional, el cambio estacional en el comportamiento del viento que provoca fuertes precipitaciones en el subcontinente indio. Cientos de millones de personas dependen de estas lluvias, por lo que cualquier variación al respecto durante 2020 podría tener enormes repercusiones.

Influencia en la temperatura

La nueva situación abre también la puerta a estudiar directamente el efecto de los aerosoles en la temperatura. En el pasado, a partir de simulaciones por ordenador, Samset y otros investigadores habían predicho que una hipotética reducción masiva en las emisiones regionales de aerosoles derivaría en calentamientos locales. Sin embargo, la concentración de estas partículas debería bajar de manera ostensible para poder observar dichos picos regionales de temperatura.

Hasta ahora, lo más cerca que habían estado los científicos de un experimento a gran escala de este estilo habían sido las grandes erupciones volcánicas, las cuales pueden llegar a inyectar cantidades gigantescas de aerosoles en las capas altas de la atmósfera y causar con ello un enfriamiento a escala planetaria. Otra pista parcial llegó tras los atentados del 11 de septiembre, cuando el gran número de vuelos de EE.UU. que se vieron forzados a quedarse en tierra sugirió que el vapor de agua expulsado junto con los gases de escape de los aviones podría influir en las propiedades de las nubes.

Con todo, pocos científicos atmosféricos estaban preparados para la ingente reducción en la concentración de aerosoles que estamos viendo ahora. «Nadie habría soñado nunca con algo así», asegura Storelvmo. Los investigadores esperan que esta inusual circunstancia ayude a entender el cambio climático cuando la humanidad salga del confinamiento, así como la evolución de los gases de efecto invernadero y de la contaminación atmosférica a lo largo del siglo XXI. «Se trata de entender el riesgo climático del futuro», concluye Samset.

Adam Levy

Encuentra aquí todos los contenidos de Investigación y Ciencia sobre la pandemia de COVID-19. También puedes acceder a los artículos publicados por Scientific American y otras de sus ediciones internacionales a través de esta web.

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.