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23 de Diciembre de 2020
Marte

La primera mirada al interior de Marte descubre capas en su corteza

La misión InSight de la NASA ofrece por primera vez datos sobre la estructura interna de un planeta que no sea la Tierra.

El módulo de aterrizaje de Mars Insight (aquí en una representación artística) lleva un sismómetro cubierto por una cúpula (a la izquierda) y una sonda que mide el flujo de calor (a la derecha) [NASA/JPL-Caltech].

La misión InSight de la NASA ha estado mirando dentro de Marte, no se había hecho antes, y ha descubierto que la corteza del planeta podría constar de tres capas. Es la primera vez que se sondea directamente el interior de un planeta que no es la Tierra; ayudará a desentrañar la formación de Marte y su evolución con el tiempo.

Antes de esta misión solo se habían medido las estructuras interiores de la Tierra y de la Luna. «Faltaba esa información hasta ahora para Marte», decía Brigitte Knapmeyer-Endrun, sismóloga de la Universidad de Colonia, en Alemania, en una ponencia pregrabada para la reunión virtual de la Unión Geofísica Americana celebrada el 15 de diciembre. Ha rechazado que la entreviste Nature porque, dice, ese trabajo está todavía siendo examinado para su publicación en una revista con revisión por pares.

Es un gran logro para InSight, que aterrizó en Marte en noviembre de 2018 con el objetivo de descubrir la estructura interna del planeta. El aterrizador de InSight está posado cerca del ecuador marciano, en una lisa planicie llamada Elysium Planitia; escucha con un sismómetro sumamente sensible el retumbar de la energía sísmica que se propaga por el planeta. Hasta ahora, la misión ha detectado más de 480 «martemotos», dice Bruce Banerdt, investigador principal de la misión y científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro, en Pasadena, California. Marte está menos activo sísmicamente que la Tierra, pero más que la Luna.

Tal y como ocurre con los terremotos en la Tierra, los sismólogos se valen de los martemotos para cartografiar la estructura interior del planeta rojo. La energía sísmica atraviesa el suelo por medio de dos tipos de onda; midiendo las diferencias en cómo se mueven se puede calcular dónde empiezan y acaban el núcleo, el manto y la corteza del planeta, así como determinar la composición general de cada una de esas partes. Estas capas geológicas fundamentales revelan cómo se enfrió y formó el planeta hace miles de millones de años, en el ardiente nacimiento del sistema solar. Ahora «tenemos datos suficientes para empezar a responder algunas de las grandes preguntas», cuenta Banerdt.

La corteza continental de la Tierra se divide en general en subcapas de diferentes tipos de roca. Los investigadores sospechaban, pero no lo sabían con seguridad, que la corteza marciana también tenía capas, dice Justin Filiberto, geólogo planetario del Instituto Lunar y Planetario, en Houston, Texas. Ahora, los datos de InSight muestran que está compuesta por dos o tres capas.

Una corteza con tres capas encajaría mejor con los modelos geoquímicos y los estudios de los meteoritos marcianos, explica Julia Semprich, planetóloga de la Universidad Abierta en Milton Keynes, Reino Unido.

El espesor de la corteza en el lugar donde está InSight es de 20 o 37 kilómetros, según cuál sea el verdadero número de capas, dos o tres, decía Knapmeyer-Endrun en su disertación. Y el espesor, añadía, varía probablemente según los lugares alrededor del planeta, pero lo más probable es que no llegue a los 70 kilómetros en promedio. En la Tierra, el espesor de la corteza varía entre unos 5 y unos 10 kilómetros bajo los océanos, y entre unos 40 y 50 bajo los continentes.

En los meses que vienen, los científicos de InSight piensan dar a conocer mediciones que se van a tomar en Marte a una profundidad aún mayor, dice Banerdt; con ellas se extraerá finalmente información sobre el núcleo y el manto del planeta.

Aparte de escuchar martemotos, el otro gran objetivo científico de InSight es medir el flujo de calor a través del suelo de Marte con una sonda apodada «el topo». Se suponía que iba a enterrarse hondamente en el suelo, pero le está costando hacerlo (en un momento hasta botó fuera del suelo por completo). El topo ha logrado por fin meterse a siete centímetros de profundidad, explica Banerdt, e intentará excavar una última vez en las semanas que vienen antes de abandonar. «Estamos ahora en lo que se puede considerar el final de la partida», dice.

Alexandra Witze / Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Reseach Group.

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