12 de Febrero de 2021
Exploración espacial

La primera misión árabe a Marte alcanza su órbita

La nave espacial al-Amal, de Emiratos Árabes Unidos, está lista para realizar mediciones pioneras de la atmósfera marciana.

Imagen de Marte que muestra nubes de hielo (blanco) y tormentas de polvo (naranja), tomada por telescopio espacial Hubble. La sonda al-Amal estudiará la atmósfera marciana para caracterizarla a un nivel sin precedentes. [NASA/ESA y Hubble Heritage Team STScI/AURA]

La nave espacial al-Amal («Esperanza», en árabe) ha entrado en la órbita marciana, en lo que ha constituido la parte más arriesgada de su misión de dos años. La hazaña convierte a los Emiratos Árabes Unidos en el quinto país en llegar con éxito a Marte, tras las agencias espaciales europea, india, rusa y estadounidense. Al-Amal es la primera misión interplanetaria emprendida por un Estado árabe.

La sonda de 200 millones de dólares se construyó en la Universidad de Colorado en Boulder y en el Centro Espacial Mohammed bin Rashid (MBRSC) de Dubái. El trabajo corrió a cargo de un equipo de ingenieros de ambas instituciones y de otras entidades colaboradoras de Estados Unidos. La entrada de la sonda en la órbita marciana allana el camino para su misión científica, durante la cual realizará observaciones de toda la atmósfera del planeta.

En los Emiratos Árabes, los monumentos públicos y joyas del patrimonio se iluminaron de rojo durante la cuenta atrás para la llegada de la nave. La noticia del éxito de la sonda fue recibida con aplausos en la sala de control del MBRSC.

«Los últimos siete años de nuestras vidas han girado en torno a este momento. Y el momento ha sido increíble», afirma Fatma Lootah, miembro del equipo científico de la misión en el MBRSC. «Estamos muy emocionados por lo que está por venir.»

«Se me ha erizado el vello de la nuca... se me ha puesto la piel de gallina. Es un logro asombroso», dijo Fahad Al Meheiri, alto funcionario de la Agencia Espacial de los Emiratos Árabes Unidos, en declaraciones al canal de televisión Dubai One nada más producirse el anuncio.

La entrada de al-Amal en la órbita de Marte tuvo lugar en torno a las 5 de la tarde, hora española, del 9 de febrero, después de un viaje de siete meses que comenzó en Japón el 20 de julio del año pasado. La nave encendió sus 6 propulsores durante 27 minutos, para reducir su velocidad de crucero de 121.000 kilómetros por hora hasta unos 18.000 kilómetros por hora, una maniobra en la que debe de haber consumido aproximadamente la mitad de sus reservas de combustible. Para lograr entrar en órbita tras su viaje de 494 millones de kilómetros, la sonda tenía que atravesar un área de unos 600 kilómetros de ancho. Fue el «momento más arriesgado» de toda la misión, reitera Omran Sharaf, director del proyecto en el MBRSC.

La maniobra parece haber salido «justo como esperábamos», celebra Brett Landin, ingeniero de la Universidad de Colorado en Boulder que dirige el equipo responsable de la nave. «Esperamos ansiosos que nuestros compañeros del equipo de navegación nos confirmen en las próximas horas que hemos alcanzado la órbita deseada, lo cual nos dará una perspectiva sin precedentes de los patrones meteorológicos y climáticos (tanto inmediatos como a largo plazo) de nuestro planeta vecino.»

Los ingenieros no pudieron controlar la sonda en tiempo real desde el centro de control de la misión, ya que las señales tardan unos 11 minutos en recorrer la distancia que nos separa del planeta rojo. Por ello, la nave tuvo que actuar de forma autónoma, mediante comandos programados con cuatro días de antelación. Al-Amal se diseñó de modo que tuviera «un cierto grado de "inteligencia"» para hacer frente a posibles incidencias durante la maniobra, asegura Pete Withnell, director del programa de la misión en la Universidad de Colorado.

Mapa del tiempo

La nave se encuentra ahora en una órbita elíptica de espera mientras los ingenieros prueban y ponen en marcha sus instrumentos, dejándola a punto para pasar a la «órbita científica» desde la que comenzará su verdadera misión, a mediados de mayo. Esa órbita amplia y elíptica es la que hace que la misión sea tan especial: permitirá que los tres instrumentos de al-Amal (una cámara de alta resolución, un espectrómetro infrarrojo y otro ultravioleta) obtengan cada 9 días una imagen completa de todas las regiones geográficas de Marte a todas las horas del día, para crear un mapa global del clima marciano. Hasta ahora, nunca se habían realizado este tipo de observaciones en el planeta rojo.

[<a href="https://www.nature.com/articles/d41586-021-00347-x" target="_blank"><em>Nature</em></a>]

Una vez procesados, los datos se pondrán a disposición de la comunidad científica internacional sin ningún tipo de embargo. La primera tanda debería publicarse en septiembre, según Sarah Al Amiri, subdirectora del proyecto y responsable científica de la misión. Esos datos permitirán que los investigadores analicen la atmósfera del planeta, desde las tormentas de polvo en la parte inferior hasta su exosfera, la capa más externa desde la que el hidrógeno y el oxígeno escapan al espacio. La información también ayudará a descubrir las interacciones que tienen lugar entre los procesos de las distintas regiones atmosféricas.

Los científicos ya están analizando los datos de algunos experimentos que no estaban previstos y que se llevaron a cabo de manera improvisada durante el viaje de la sonda, revela Al Amiri. En uno de ellos, al-Amal dirigió su mirada hacia la nave espacial BepiColombo, de la Agencia Espacial Europea, que se encuentra viajando a Mercurio. Al observarse mutuamente a través de la misma extensión del espacio, las dos naves deberían haber detectado las mismas cantidades de hidrógeno; eso permitió que los equipos realizaran una calibración cruzada de sus instrumentos y examinaran la distribución del hidrógeno en el sistema solar.

Rápido ascenso

El ascenso de Emiratos Árabes Unidos a la categoría de potencia espacial ha sido meteórico. La primera aventura espacial del país tuvo lugar hace apenas 15 años, cuando comenzó a colaborar con Satrec Initiative (una compañía con sede en Daejeon, Corea del Sur) en la construcción de un satélite de observación terrestre. El año pasado anunció sus planes de enviar un róver a la Luna en 2024. A diferencia de la misión a Marte, donde —pese a la participación de cientos de ingenieros de los emiratos— la sonda al-Amal se diseñó y construyó principalmente en EE.UU., ese róver se desarrollará íntegramente en el país árabe.

Al-Amal se lanzó desde el Centro Espacial de Tanegashima, en Japón. Fue una de las tres naves que despegaron el pasado mes de julio rumbo a Marte. La sonda Tianwen-1 de China también acaba de llegar al planeta rojo, un día después que al-Amal, y el róver Perseverance de la NASA aterrizará allí el 18 de febrero.

Hasta ahora, la misión ha sido una «montaña rusa emocional», reconoció Al Amiri en una sesión informativa. «Cada momento de celebración venía seguido de varios de preocupación, mientras esperábamos la siguiente celebración», expuso.

«Esta misión ha sido una empresa audaz de una nación joven, y estoy tremendamente emocionado de formar parte de este esfuerzo histórico», concluye Landin.

Elizabeth Gibney/Nature News


Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Research Group.

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.