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27 de Enero de 2019
Geología lunar

La roca más antigua de la Tierra, encontrada en la Luna

Hace casi cincuenta años de que el Apolo XIV trajese a la Tierra rocas lunares que todavía siguen siendo estudiadas científicamente y aportando amplia información sobre los primeros tiempos de la Tierra.

El clasto de felsita señalado en esta foto de una roca lunar parece haber estado sujeto a condiciones desconocidas en la Luna [NASA].

Nuestro satélite se originó cuando un planeta de un tamaño parecido al de Marte chocó con la Tierra joven y proyectó roca fundida hacia el espacio. Cuando esa masa se enfrió, se formó el astro que nos acompaña, o al menos esto es lo que sostiene una de las hipótesis más comunes y con mayor aceptación sobre la creación de la Luna. Sin embargo, la Tierra seguría recibiendo después numerosos impactos que lanzarían de nuevo roca hacia una órbita terrestre y más allá. En la Luna, que por entonces estaba más cerca, caerían pedazos de ese material terrestre. Los astronautas del Apolo XIV tomaron muestras y las trajeron a la Tierra. Un análisis efectuado casi 50 años después indica ahora que una de esas muestras lunares incluye posiblemente, en efecto, un pedazo de meteorito terrestre, que podría tratarse incluso del fragmento de roca terrestre más antiguo conocido. Así lo escriben Jeremy Bellucci, del Museo de Historia Natural de Suecia, y su equipo en Earth and Planetary Science Letters.

En las muestras rocosas que examinaron han encontrado un fragmento de unos dos gramos de peso compuesto por cuarzo, feldespato y circón, minerales muy frecuentes en la Tierra pero apenas presentes en la Luna. Un análisis químico ha establecido que el fragmento cristalizó en unas condiciones como las que imperaban en la Tierra hace entre 4000 y 4100 millones de años y como nunca se dieron en la Luna. Es probable que la roca se crease en el manto terrestre a unos 20 kilómetros de profundidad antes de que un impacto la arrancase del planeta y la enviase de camino a la Luna. Tras ese choque, nuevos impactos, ahora en la Luna, hicieron que se fundiese allí parcialmente, se transformase y quedase finalmente enterrada bajo la superficie lunar. Hace 26 millones de años, un nuevo impacto se encargó de que viese de nuevo, definitivamente, la luz con la formación de un cráter de 340 metros de diámetro, junto al cual alunizaron los astronautas en 1971.

Si los datos y el origen se confirman, la «muestra 14321 del Apolo» contendrá una de las rocas terrestres más antiguas que se conocen, o la más antigua. Similarmente antiguos son los restos de la formación Idiwhaa, de Canadá, que se originó hace 4020 millones de años. Aun antes podría haberse formado el cinturón de rocas verdes de Nuvvuagittuq, también en Canadá y al que se ha atribuido una antigüedad de 4400 milliones de años. No obstante, estas dataciones están sujetas a muchas críticas y no se han verificado concluyentemente.

Daniel Lingenhöhl / spektrum.de

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Spektrum der Wissenschaft.

Referencia: «Terrestrial-like zircon in a clast from an Apollo 14 breccia», de J. J. Bellucci et al. en Earth and Planetary Science Letters, volumen 510, 15 de marzo de 2019, págs. 173-185.

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